Los titulares de hace 70 años a todo color

Pueblos desalojados, ríos desbordados y trenes cancelados, pero tenemos redes sociales

El temporal acaba con los reuniones

La cultura del chalequillo

Trenes cancelados en el día de ayer.
Trenes cancelados en el día de ayer. / M. G.

06 de febrero 2026 - 04:00

La naturaleza nos recuerda con frecuencia quién manda aquí. Sufrimos los mismos problemas que nuestros abuelos, acaso tenemos más recursos, pero si consultamos la web de cualquiera de los periódicos del Grupo Joly ninguno de los titulares sorprendería a andaluces de hace más seis o siete décadas. Un presidente que insta a acudir a las plantas altas en caso de riesgo, una población entera desalojada de forma urgente y varias con carácter preventivo, un alcalde que ordena el cierre de compuertas para evitar el desbordamiento del río, trozos de monumentos que se desprenden (citemos el caso de la Giralda), carreteras cortadas, inundaciones, presas al borde del colapso... Nada nuevo bajo el sol que nos es hurtado. Padecemos una tendencia al miedo, fruto de la pandemia y de las tragedias sufridas. Preferimos pasarnos de prudentes y tomar las medidas que nos aseguren el mundo de certezas que en unos años se nos ha venido abajo entre las crisis, la hornada de gobernantes populistas, el exceso de información (que siempre genera ruido), el vértigo de la vida y la hiperconectividad. Todo se retransmite al instante, todos exigimos el imposible riesgo cero. Ocurre que la fuerza de la naturaleza es patente en los temporales como la incompetencia de muchos llamados a ejercer la responsabilidad para que no se produzcan descarrilamientos.

Llueve y cierran los colegios. Los gobiernos nos protegen. Preferimos pensarlo así, es lo más cómodo. Gozamos de muchos más recursos que las generaciones anteriores, pero tendemos con más facilidad a la alarma, vaciamos los supermercados en las vísperas de una alerta, dejamos las calles solitarias y nos acomodamos en el refugio casero. Lógico, somos la generación que ha visto el mundo detenido por un virus. Esa experiencia nos marca para siempre. Tenemos desarrollado el instinto de supervivencia y autoprotección, como una generación se acostumbró a vivir en una posguerra, con escasos medios y sin permitirse teorías sobre la calidad de vida. Pero la naturaleza no entiende de cambios de regímenes políticos, colores de las alarmas, gabinetes de emergencia, ni borrascas bautizadas. La naturaleza nos iguala a todos, a los de ayer con los de hoy. Los titulares son los mismos de las riadas, las borrascas y los mares embravecidos de hace décadas. Aquí se viene abajo todo lo sólido, hasta la alta velocidad, que ya nos anuncian que no será tan alta cuando vuelva, ay, a la normalidad. A falta de certezas, mejor reducir las exigencias y conformarnos con la normalidad. La historia no se repite, es la misma. Pero con redes sociales. Y sin trenes. Cancelados.

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