La ventana

Luis Carlos Peris

El veraneo, en su punto ecuatorial

NUEVAMENTE al calor de la lumbre, léase esto como la vuelta al hogar tras dejar atrás el viento de levante, la caminata matinal por una playa desierta, el laboreo mientras el resto de la familia no termina de despegarse de las sábanas y luego el transcurrir de las horas hasta la cenita en los lugares de casi siempre. Adiós al veraneo oficial y a coger el toro por los cuernos siempre afilados de la monotonía urbana mientras son pocas las cosas que pasan en el mundo que pueden comprenderse. Y así nos topamos conque el maquinista hablaba por teléfono a ciento noventa kilómetros por hora y que el hombre sólo tuvo tiempo de reconocer su error y desear morirse. Queda mucho verano y ojalá haya sido el descarrilamiento de Santiago la noticia de sucesos líder de un verano que ya atraviesa su ecuador y en el que unos vienen y otros van, como siempre pasó.

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