Jesús D. Mez

Miedo ante la vulnerabilidad

Puede pensarse que el coronavirus ha llevado a cada cual a guarecerse en su casa y, por lo tanto, ha provocado dispersión, la desunión, pero en realidad no es así. La verdad es que, por una vez, estamos todos pensando en lo mismo. Vas por la calle y ves a aquella señora con rostro de cierta angustia y se te ocurre: está en lo mismo que yo, pensando en la pandemia.

Es nuevo en esta generación. Somos de unos tiempos en que no ha habido guerras, al menos en este país, dejando a un lado las ayudas de nuestro ejército en conflictos extranjeros. Hemos tenido terrorismo, pero no conflictos bélicos. Ha habido terremotos, pero bastante localizados. Ha habido, recientemente, desastres meteorológicos más o menos graves. Y todo esto con apenas fallecidos en comparación con lo de ahora.

Encontrarnos con una pandemia que afecta a todo el país, a todas las personas que tenemos alrededor, es una novedad. Y eso ha producido preocupaciones, actitudes histéricas, miedo. Por primera vez desde hace mucho tiempo, existe un miedo generalizado. En nuestra sociedad del bienestar nos hemos creído que todo lo que ocurre está en nuestras manos, está controlado.

Contamos con que el poder público tenga remedios: para eso les pagamos. No contamos con imprevistos y la pandemia, que creíamos cosa de otros siglos, nos provoca gran susto. 

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