Un informe desvela que el dolmen del Término fue agredido en 1998
El dueño de una finca vecina seccionó la trasera del túmulo.
La construcción megalítica del Término, enclavada en la necrópolis calcolítica de Los Alcores-El Gandul, entre los municipios de Alcalá de Guadaíra y Mairena del Alcor, sufrió en 1998 una "agresión" a manos del propietario de una de las fincas colindantes a la parcela donde se alza, según señala un informe elaborado por un arqueólogo de la Consejería de Cultura, en cuanto a las labores de reconstrucción.
El informe, que versa sobre las labores de reconstrucción, fue elaborado en 2001 por José Manuel Rodríguez Hidalgo. El dolmen del Término, un tholos formado por un corredor, una primera cámara y una segunda cámara unida a la principal mediante un pasillo, podría datar del siglo III antes de Cristo y fue sometido en 1971 a intensas labores de excavación que supusieron un desmantelamiento parcial de la construcción.
Rodríguez Hidalgo explica que en el año 2000, este dolmen se encontraba "en un estado terminal de ruina", pues "tras la excavación, el monumento fue dejado a su suerte". "Estaba lleno de basuras y vegetación parásita. Había crecido un almez en el pasillo principal. Tenía pérdidas por rotura", detalla este arqueólogo. En dicho informe, recogido por Europa Press, Rodríguez Hidalgo no oculta que la decisión adoptada, más allá de simples labores de restauración, fue la de "reconstruir" el monumento megalítico a cuenta del estado en el que se encontraba.
Este informe, además, recoge que en 1998 el dolmen del Término fue víctima de "una agresión" que Rodríguez Hidalgo atribuye al propietario de la finca colindante La Lozana. El dueño "seccionó transversalmente la parte trasera del túmulo" cuando ejecutaba un vallado de sus terrenos, extremo que se tradujo en "la pérdida de casi la quinta parte de la superficie" del monumento. Este "atropello", según rememora el arqueólogo, fue motivo de "varias denuncias" elevadas al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, al Ayuntamiento alcalareño y a la Consejería de Cultura.
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