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Éstos son los municipios de Sevilla con agua no apta para el consumo por altos niveles de benceno

Un hombre rellena una garrafa. Un hombre rellena una garrafa.

Un hombre rellena una garrafa. / Juan Carlos Vázquez

Ya son sólo cuatro los municipios de la provincia de Sevilla cuya agua del grifo no es apta para el consumo humano. La Consejería de Salud y Familia ha levantado la prohibición en otros 11 municipios de zona al confirmar que los niveles de benceno volvían a estar en los valores permitidos.

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El pasado domingo, la orden afectó a 15 municipios y a un total de 180.000 personas. La lista se ha reducido a cuatro de ellos: 

  • Marchena (19.980 habitantes)
  • Écija (40.680 habitantes)
  • Herrera (6.461 habitantes)
  • Paradas (7.085 habitantes)

La declaración como agua no apta para el consumo humano significa que no puede ingerirse ni utilizarse para la elaboración de alimentos, aunque sí puede usarse para higiene personal y limpieza doméstica.

Benceno en el agua

El nivel de benceno presente en el agua sería normal, según lo aceptado por la Unión Europea, si no supera el microgramo por litro. En el caso de las localidades abastecidas por el Consorcio de Aguas de Écija, los análisis mostraron una proporción excesiva que afectó a todo la red de distribución que parte de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP). Por precaución, se declaró este agua no potable aunque sí puede emplearse para la higiene personal y del hogar. Actualmente, la cantidad está disminuyendo y será la Consejería de Salud y familia quien determine cuándo podrá consumirse con normalidad.

¿Qué efectos tiene en la salud?

El benceno está identificado como un potente carcinógeno en seres humanos, es decir, la exposición prolongada a esta sustancia en cantidades superiores a las permitidas podría causar leucemia, pues actúa en la sangre hasta llegar a alterar la médula de los huesos y a disminuir el número de glóbulos rojos. Otros de los efectos detectados tras su inhalación, ingestión o su contacto con la piel en pequeñas dosis son dolores de cabeza, mareos, somnolencia, vómitos, dolores de estómago, taquicardias e incluso podría llegar a dañar el sistema inmunitario favoreciendo la contracción de infecciones.

La exposición al benceno durante el embarazo podría afectar al feto. Provoca la irregularidad del ciclo menstrual y podría influir en el tamaño de los ovarios, en mujeres, y en la fertilidad de los hombres.

Es irritante para los ojos y la piel. Además, puede provocar otros tipos de cáncer distintos a la leucemia y ocasionar daños genéticos heredables. Los pulmones también podrían verse seriamente dañados si el benceno es ingerido.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico aconseja evitar la exposición al benceno y obtener instrucciones especiales para su uso, si es imprescindible. En caso de accidente o de encontrarse indispuesto tras sospechar de una posible exposición a esta sustancia, se aconseja buscar la ayuda inmediata de un médico.

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