Athletic de Bilbao-Betis | Crónica Al Betis no le llega para Liga y Copa (1-0)

  • Entre ausencias, cansancio y sobre todo la distracción del vital pulso ante el Espanyol, los de Setién decepcionan y caen con justicia ante un corajudo Athletic.

  • El desgaste local abrió la puerta a los verdes, inocuos.

El Betis, que empieza a acusar las exigencias del calendario, cayó con justicia en San Mamés por una genialidad de Munian, después de que en tres cuartas partes del encuentro ocurriera lo que muchos de sus seguidores barruntaban, que los verdiblancos se arrugaran ante la agresividad de los denominados leones. Éstos actuaron con tanto ímpetu que se quedaron sin fuerzas con mucho tiempo por delante, lo que abrió la puerta del partido al Betis. Pero el insistente acoso en los últimos 20 minutos, ya con Tello, Guardado y Sergio León en la hierba, apenas destiló peligro y volvió a resultar vano.

La derrota, tercera en las cuatro jornadas de Liga en enero, fue inapelable y refleja que la bifurcación de frentes y la multiplicación de los esfuerzos, ese novedoso escenario que tanto respeto infundía al mismo Setién antes de encarar la temporada, le pasa factura a una plantilla tan preñada de talento como corta de efectivos.

Dejó el entrenador cántabro a Bartra en el banquillo para que recobrara fuerzas y actúe con las piernas bien tonificadas ante Borja Iglesias en la vuelta de cuartos. Joaquín sigue convaleciente tras varios partidos seguidos. Varado también Júnior, Tello se sentó en el banquillo a descansar y de nuevo Francis se tuvo que adaptar, o intentarlo, al lateral izquierdo. Y arriba, fuera ya del grupo Sanabria, con sólo dos delanteros puros en la plantilla y uno de ellos prescindible para el entrenador, como es Sergio León, Setién brindó su primera titularidad a Lainez.

Ese once de tintes tan circunstanciales fue engullido por el Athletic, que si no se fue con dos o tres goles de ventaja al intermedio fue por su impericia en el remate y por alguna acción de Pau López.

En esa primera parte, el importantísimo partido de este miércoles en Heliópolis obró para los de verde como una espesa niebla sobre el rápido pasto de San Mamés. Las miradas de los béticos se desparramaron sin saber bien hacia dónde dirigirlas. Desde luego, pocas veces se anticiparon a las intenciones de los renacidos leones, vencedores en cada pelota dividida, en cada rebote o rechace.

Era de prever la salida fulgurante de Athletic Club para convencer al Betis de que no iba a ser su tarde y que mejor apostar las fichas al Espanyol. Era de prever que Dani García y San José iban a enseñar taco en cada fricción, por supuesto que a Lainez con más motivo para amedrentarlo. Y era de prever que Francis podía pasarlo mal de nuevo en el rincón siniestro de la pizarra de Setién.

Nada sorprendió, pues, cuando la pelota echó a rodar y el juego se volcó con descaro hacia el área de Pau López. Y sobre todo, por ese costado de Francis y Feddal.

Garitano parece que ha prohibido a los suyos tocar más de dos veces seguidas la pelota, de verticales que son. Su juego sacrifica precisión por más frenesí. Y ahí ganan actores como Capa, que al fin se parece a la locomotora que fue en Eibar. Formó una insistente y eficaz sociedad con De Marcos, sin duda la pieza más peligrosa hasta el descanso: le sirvió ya a Muniain la primera ocasión en el minuto 14, pero el tiro ajustado del navarro lo rozó Mandi lo justo.

Siete minutos después, un robo de Dani García a Francis -fueron constantes en el propio mediocampo bético- siguió con una apertura a De Marcos, quien pasó atrás a Muniain. El navarro hizo un control orientado de tacón con el que se perfiló para fusilar con su zurda. Coló la pelota por debajo de las piernas de Mandi y nada pudo hacer Pau más que la estatua.

Lo Celso se marcha de San José, que lo acabaría derribando. Lo Celso se marcha de San José, que lo acabaría derribando.

Lo Celso se marcha de San José, que lo acabaría derribando. / Luis Tejido / Efe

Poco después fue Williams quien se anticipó, pero Feddal bloqueó el nuevo tiro de Muniain. Luego, Lo Celso despejó muy corto en un córner y De Marcos puso un centro envenenadísimo al corazón del área pequeña que atajó por abajo Pau, atentísimo. El propio De Marcos perdonó con un tiro alto con todo a favor tras combinar con Córdoba y Ander Capa (34').

¿Y el Betis? ¿Hacia dónde miraba? El único que actuó a rienda suelta, sin mirar más allá, fue Lainez. Setién le abrió el cajón, como si de un purasangre se tratara, y allá que se lanzó. Dani García le quiso marcar el terreno en la primera tarascada, pero el mexicano es bravo y no se achantó. La pidió y chutó con peligro en la primera parte tras un buen eslalon desde la izquierda (35'). Pero echó de menos compañía. Lo Celso se movió muy atrás, los laterales no subieron. Hasta Canales acabó echando una mano a Carvalho, ahogado.Tras el descanso, el Athletic pudo sentenciar en un par de contras de Williams, pero a la hora de partido se quedó sin gasolina. Setién movía fichas: Tello por Barragán (59'), Francis a la derecha, Guardado por Lainez y Sergio León por Loren (75'). El acoso bético fue gradual, acabó siendo un asedio, pero el único peligro manó de una falta de Canales que desvió Herrerín (75'). Tan inocuo fue el Betis, incluso tras la expulsión de De Marcos (84') por su patada a Sidnei, que Sergio León apenas la tocó en veinte minutos. De ahí que quede sin calificar en la ficha de esta crónica.

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