Betis-Atlético | Contracrónica Paso adelante en busca del Betis campeón

  • Fiesta en Heliópolis para una afición orgullosa de su equipo

  • Setién, Sergio León y Canales, los nombres propios

  • Más ilusión para el partido de Copa

Los futbolistas del Betis festejan el triunfo con la afición al finalizar el partido. Los futbolistas del Betis festejan el triunfo con la afición al finalizar el partido.

Los futbolistas del Betis festejan el triunfo con la afición al finalizar el partido. / Antonio Pizarro (Sevilla)

Orgullo. Esa es la palabra que mejor define el sentir del aficionado bético después de ver ganar y competir a su equipo ante el Atlético de Madrid en un Benito Villamarín con más de cincuenta mil personas en las gradas. Era día de partido grande, y como tal respondió el Betis en todos los sentidos.

Lo hizo Quique Setién con un sensacional planteamiento y lectura de partido para romper la mala racha verdiblanca ante los rojiblancos con Diego Pablo Simeone (hasta ayer, 10 triunfos y cuatro empates en 14 partidos, 12 de Liga y dos de Copa), lo demostraron los jugadores poniendo en el campo el alma, como Sergio León, y la calidad, como Canales, y una afición llena de alegría pensando ya en la Copa.

Ambientazo en las gradas de Heliópolis, con una hinchada que despidió a su equipo cantando el himno y con un cántico que desde la noche del Espanyol no deja de sonar en la Palmera: "¡Betis alé, Real Betis Balompié, tienes que ganar la Copa, a Plaza Nueva hay que volver!". Una letra que junto al "¡Yo quiero un Betis campeón!" representa el sentimiento del bético, que se identifica con su equipo en una comunión perfecta.

Mucho, muchísimo tiempo llevaba el beticismo esperando ver a su equipo en la situación actual. Competir y ganar jugando jueves y domingo de forma continuada, con rotaciones y reservando jugadores importantes –como ayer, Lo Celso–, estar sexto en la tabla a cuatro puntos de la primera plaza que da derecho a jugar la Liga de Campeones, esperando el enfrentamiento ante el Rennes en los dieciseisavos de la Liga Europa y encarando las semifinales de la Copa con la motivación extra que supone que la final se dispute en el Villamarín. Orgullo bético.

Si en el otro partido de los banquillos el nombre propio fue Quique Setién, sobre la hierba siguió brillando con luz propia un futbolista: Canales. El santanderino, que hasta después del partido hizo trabajo de recuperación con más carreritas sobre el terreno de juego, volvió a demostrar que sigue a un nivel altísimo, llamando a la puerta de la selección. Su depósito de gasolina no disminuye, tiene chispa para desbordar, tirar hacia arriba y llegar al balón siempre un segundo antes que su rival, bien para llevárselo o para pasarle la pelota a un compañero. Su fichaje por el Betis ha sido todo un acierto, igual que empezó ayer a quedar demostrado lo buena noticia para los heliopolitanos que es la continuidad de Sergio León. Entrega, lucha en el cuerpo a cuerpo con los centrales, movilidad en las bandas desahogando... Aquellas lágrimas tras marcar al Espanyol y besar el escudo son el mejor ejemplo del compromiso del palmeño, extensible a una plantilla que sigue logrando que el beticismo se sienta identificado con su equipo. Orgullo bético.

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