La hora de las decisiones

Real Betis

Con Setién cuestionado por los resultados y la grada, el club debe definir su futuro

El desgaste de una mala temporada erosiona a la comisión deportiva

Quique Setién bebe agua en el banquillo durante el duelo ante el Espanyol.
Quique Setién bebe agua en el banquillo durante el duelo ante el Espanyol. / Antonio Pizarro
Samuel Silva

01 de mayo 2019 - 05:55

Sevilla/Con la temporada prácticamente finiquitada en cuanto al objetivo europeo, como así reconocieron los propios jugadores tras el empate ante el Espanyol, en el Betis las miradas tornan hacia los dirigentes. El club verdiblanco debe comenzar a definir su futuro, después de que la mala campaña haya erosionado tanto el crédito de Quique Setién, cuestionado por los resultados y por el enfrentamiento con la grada, como el de la comisión deportiva, que sufre el desgaste inherente a una errática toma de decisiones que ha supuesto un freno al proyecto iniciado hace dos temporadas.

El escueto comunicado que la entidad realizó el pasado viernes para ratificar a Setién como entrenador apenas supuso ganar unos días a la reflexión iniciada tras la debacle ante el Levante. El partido ante el Espanyol volvió a mostrar a un Betis en caída libre, que, a pesar del orgullo de sus jugadores, sólo pudo rescatar un empate en la prolongación.

Cinco puntos de los últimos 24 posibles han sumado los heliopolitanos, que serían el peor equipo del campeonato en estos últimos ocho encuentros, ese tramo de la temporada que el propio entrenador señaló como decisivo para alcanzar el objetivo. La comparación con respecto al año pasado es demoledora, ya que los verdiblacos fueron los mejores entre las jornadas 28ª y 35ª, las mismas que ahora lo han dejado alejado de la pelea por Europa.

El descenso en el rendimiento se ha acentuado en 2019, pese a que las eliminatorias coperas ante la Real Sociedad y el Espanyol ocultasen ese bajón en la Liga. El Betis, tras empatar ante el Eibar en Heliópolis, finalizó 2018 como sexto clasificado con 26 puntos, uno más que el Getafe, actual cuarto, o con diez más que el Athletic, el equipo que ocupa ahora la séptima plaza.

La gestión de los recursos de la plantilla ha sido deficiente. Con las tres competiciones en 2019, Setién exprimió en exceso a jugadores como Canales o Mandi, que llegaron a disputar 11 partidos seguidos en apenas mes y medio, un esfuerzo que ahora les está pasando factura. Tampoco ha sido positivo el manejo de los delanteros, que han pasado de sumar 27 goles el pasado año –Sergio León (11), Sanabria (8), Loren (7), Rubén Castro (1)– a los escasos ocho de ésta –Loren (5), Sanabria (2), Jesé (1)–; o la reducida participación de jugadores con un rol principal el pasado año, como el propio Sergio León (631 minutos), Javi García (519), Barragán (936) o incluso Feddal (1.432), que se había pasado buena parte de la temporada casi al margen de los planes del entrenador.

Además, el mal momento del primer equipo tampoco ha servido para abrir la puerta a jugadores del filial, todo lo contrario de lo que sucedió el pasado año cuando Francis, Júnior y Loren aprovecharon para consolidarse en la primera plantilla, aunque otros jugadores como Narváez, Aitor Ruibal, Julio Gracia o Pedro también contaron con minutos.

Quique Setién dialoga con Ángel Haro y López Catalán.
Quique Setién dialoga con Ángel Haro y López Catalán. / Antonio Pizarro

En el análisis de la temporada también se repasa la planificación, precisamente el punto que más fricción genera entre la comisión deportiva. "La planificación este año si no es de diez, ha sido de nueve", afirmó el presidente, Ángel Haro, en la Cope en el mes de septiembre, unas palabras que ahora suenan muy lejanas. Pese a esa valoración del dirigente, el Betis decidió acudir al mercado invernal e incorporó a tres jugadores –Diego Lainez, Jesé y Emerson–, aunque ninguno ha ofrecido ese salto de calidad que se esperaba.

Precisamente, estas circunstancias han provocado discrepancias en la propia comisión deportiva, tanto en el asunto del entrenador como en materia de fichajes. Ese desgaste acumulado obliga ahora a decidir qué rumbo debe tomar la entidad, una cuestión de la que los béticos también esperan noticias. El nuevo proyecto iniciado hace dos temporadas vino abanderado por la llegada de Lorenzo Serra Ferrer como hombre fuerte del área deportiva, aunque el balear continúa sin pronunciarse públicamente.

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