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Rubén Pardo, aroma de Beñat

  • El riojano debuta en el Betis dejando una muy buena imagen.

  • Cambios de orientación, golpeo de la pelota, visión de juego y sacrificio, a escena en su tarjeta de presentación.

Rubén Pardo se lleva el esférico ante Neymar, en un lance del juego en la primera parte del encuentro disputado en el Benito Villamarín. Rubén Pardo se lleva el esférico ante Neymar, en un lance del juego en la primera parte del encuentro disputado en el Benito Villamarín.

Rubén Pardo se lleva el esférico ante Neymar, en un lance del juego en la primera parte del encuentro disputado en el Benito Villamarín. / fotos: antonio pizarro

Mucho. Muchísimo tiempo había pasado, y muchos centrocampistas también, para que los béticos pudieran ver sobre el terreno un medio centro de calidad, capaz de hacer cambios de juego de esos que definen a un buen pelotero. Y eso es Rubén Pardo, que en su tarjeta de presentación dejó un aroma a Beñat en Heliópolis, con su buena actuación y magníficas sensaciones en los 69 minutos que estuvo en el terreno de juego.

Minuto dos. Rubén Pardo recibe el balón y realiza una apertura a la banda izquierda, a muchos metros de distancia de su posición, y al pie de Durmisi. Primer detalle diferente de un centrocampista que en el Betis, desde la marcha del jugador de Igorre, se llevaba mucho tiempo reclamando. Y no fue el único cambio de sentido que ofreció, pues también dio otro, en este caso en una apertura, desde la izquierda, a Piccini, que controló sin problemas un perfecto balón. Otro ejemplo más de lo buen futbolista que es el riojano, que también dejó claro que tiene una buena visión de juego (83,8 de porcentaje de precisión en el pase), dando un total de 55 toques al balón en el tiempo que jugó.

El jugador cedido por la Real conecta bien con Dani Ceballos, que juega con más libertad

El trabajo de Rubén Pardo no se vio sólo a nivel ofensivo, sino también en labores a la hora de defender, pues recuperó un total de 10 balones, que siempre devolvió a un compañero sin ningún tipo de complicación. Además, apenas tuvo errores en los pases, y en el golpeo a balón parado igualmente dejó muestra de su toque, aunque en un par de ocasiones, en dos saques de esquina en la segunda mitad con Durmisi, golpeó el esférico con demasiada potencia, aunque siempre con ese toque de rosca que acaba en parábola y que tanto peligro suele crear al rival.

También intentó Rubén Pardo mostrar ese golpeo en un lanzamiento de falta, en una acción a favor de los verdiblancos, en la primera mitad, pero finalmente la ejecutó Rubén Castro tras haberle tocado la pelota Dani Ceballos. Precisamente, el utrerano encontró en Rubén Pardo ese futbolista con el que conectar a la hora de elaborar el juego, pues el 7 del Betis permite que el 10 juegue con una mayor libertad en el centro del campo, cerca de los hombres de arriba.

Así, Dani Ceballos demostró una vez más que sigue creciendo -una revisión de contrato para elevar su cláusula de rescisión de 15 millones sería interesante- en su fútbol, rozando el gol en un gran remate que Ter Stegen tocó lo justo para que el balón diera en el larguero y se marchara fuera.

Los próximos encuentros servirán para ver si la pareja Dani Ceballos-Rubén Pardo se consolida en el centro del campo de un Betis que ha elevado el nivel en esa zona con la llegada del jugador cedido por la Real Sociedad.

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