La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Rodalies y la vergüenza del tren Huelva-Sevilla
Análisis
El empate del Betis ante el Girona confirmó dos cuestiones, dentro del momento que atraviesan los verdiblancos, relacionadas con dos jugadores, Amrabat y Lo Celso, que pasan por momentos diferentes.
El internacional marroquí volvió a dejar claro que es un jugador insustituible en el Betis. La jerarquía que tiene para abarcar espacios, circular la pelota, robarla y hacer coberturas es máxima, al igual que permite, tanto al compañero que actúa con él en el doble pivote como al que hace de enganche con el punta, estar más liberados.
Además, tiene un carácter ganador innato, está muy integrado en el equipo y es respetado por sus compañeros, que se sienten muy arropados con él en el campo. La cuestión que subyace ahora radica en la Copa de África, cuando tenga que marcharse en enero, junto a Abde, a disputar un torneo en el que su selección está llamada a llegar lejos, lo que equivale a un tiempo importante sin vestir la camiseta del Betis con muchos partidos por delante para los de Pellegrini.
Si Amrabat se ha convertido en un futbolista imprescindible en este Betis, el rendimiento de Lo Celso ha vuelto a caer en la misma irregularidad apática del comienzo de temporada. Por entonces, después del partido ante el Athletic en el que la afición lo reprobó, reaccionó y elevó el nivel, jugando un buen fútbol, pero sin alcanzar aún la mejor versión dentro de lo buen jugador que es.
Ahora, el rosarino arrastra molestias, las cuales le hicieron abandonar el campo al descanso, el pasado domingo, tras firmar una muy gris primera parte, donde apenas apareció. El Betis lo necesita en una semana importante y calidad tiene de sobra, pero ésta sólo viene apareciendo por ahora a cuentagotas. En su mano tiene recuperar su alto nivel. Amrabat y Lo Celso, dos caras distintas de una misma moneda.
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