El Betis de medias naranjas no se reconoció
El equipo frenético que ha tomado altura en la Liga apareció sólo al final, cuando el árbitro no vio penalti de Valentín
Así jugaron los futbolistas del Betis ante el Rayo Vallecano
Fue un Betis irreconocible. Y no sólo por las extrañas medias naranjas combinadas con calzón verde y camiseta verdiblanca, también por su tibia puesta en escena, que fue incluso a peor tras el descanso. De hecho, sólo volvió a comparecer el Betis frenético y vertical cuando le vio las orejas al lobo en la controvertida falta de Valentín Gómez sobre Ratiu que Juan Martínez Munuera se convenció de que no fue penalti. Ahí, en el cuarto de hora largo hasta el final, sí le quitó el Betis la pelota a un Rayo que se había venido arriba tras el intermedio. Y Antony, que puede acelerar veinte o treinta veces por partido sin ningún problema, sacó su casta de crack para solucionarle la papeleta, como tantas otras veces, a los suyos. Pero falló esta vez con el estoque ante Batalla.
Defensa
El Rayo Vallecano es un equipo con un ataque nada convencional y suele jugar sin un delantero de área. Últimamente, Iñigo Pérez ha sacado de la banda a De Frutos para que ejerza de punta de lanza y refuerza el centro del campo con el marroquí Akhomach desplazado a la derecha. Éste abandonó a menudo la cal para metrse por dentro y dar libertad a Isi, ese medio de llegadas indetectables. La astucia del calvo para acudir a zona de remate afloró de nuevo varias veces, la primera en el gol, donde Abde entró sin freno y cayó en el engaño de Ratiu antes del gran centro corrido del rumano al segundo palo, y de nuevo Isi pudo hacer gol si no es por el cruce providencial de Valentín Gómez para bloquear su tiro desde dentro del área, que tenía mala pinta para Álvaro Valles (70’).
El Rayo es un equipo que no suele irse de los partidos, al contrario, es un martillo pilón que te va ganando el pulso como bajes la intensidad. Y el Betis no le metió la quinta marcha a su tensión hasta que se vio cerca de perder el partido con esa acción de VAR.
Ataque
Empezó a rodar la pelota en una tarde primaveral con más de veinte grados centígrados, reinaba un ambiente festivo y hasta autocomplaciente. Como si la cuarta victoria seguida en la Liga fuera a caer por pura inercia. Y hasta lo pareció cuando Batalla despejó el centro de Aitor Ruibal y la pelota le cayó a huevo a Bakambú, tras el rebote en Mendy, para el 1-0. Pero el Betis no es el Betis si no acelera y verticaliza su juego, lo que hizo en una sola ocasión desde el gol hasta el descanso: en esa contra en la que Bakambu asistió a Antony y éste burló la salida de Batalla (36’). Poco.
En la segunda parte el Rayo fue quitándole la pelota al betis a medida que éste iba separando sus líneas de forma peligrosa. Y más cuando Pathé Ciss entró por Gumbau. Pellegrini, que ya quiso probar al Cucho tras el descanso, trocó luego a Riquelme por un Fornals más plano de lo que acostumbra y el cambio le sentó muy mal al equipo.
Virtudes
Ese arreón final de orgullo y tesón con Antony y Ángel Ortiz percutiendo por la derecha.
Talón de Aquiles
Si este Betis no sale frenético y vertical, le cuesta mucho.
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