En lo bueno y en lo malo, el Pellegrini de siempre
El técnico comprendió su error en el duelo copero ante el Atlético y cambió el estilo de juego en el Metropolitano, a lo que se añadió un plus en actitud y la entrada de piezas claves como Valles y Natan
Álvaro Fidalgo, aterrizaje a un ritmo frenético
Ni el jueves fue el único culpable de la humillante derrota en la Copa del Rey ni el domingo ideó un plan que sólo se le hubiera ocurrido a él. En lo bueno y en lo malo, Pellegrini siempre es Pellegrini, un entrenador que en su sexta temporada al frente del Betis ha sido el mismo desde el primer día y seguirá siendo igual el próximo curso. Lo renovarn por una campaña más pese a las dudas de la directiva, pero el miedo a fallar con su sustituto, que el chileno saliera por la puerta de atrás o que no fuese una decisión popular cambió el plan. Con sus virtudes y defectos, a estas alturas de su carrera nadie va a cambiar al chileno, un técnico que rebaja la euforia en los momentos buenos y que mantiene la calma en los malos. Sabe lo que es el fútbol, que todos los clubes tienen altos y bajos y saber afrontar esos instantes marca la diferencia. Tras el 0-5 asumió sus errores y menos de tres días después le dio un giro táctico a su equipo para ser el primero en LaLiga que gana en el Metropolitano este curso.
¿Y por qué no jugó así en La Cartuja? Cada partido es distinto y depende de muchos factores. Salir replegado en casa ante casi 70.000 espectadores tampoco le aseguraba pasar la eliminatoria ni quizás era lo que esperaban sus aficionados, aunque sí que aprendió de ella para darle un giro a su forma de jugar. Esta vez a domicilio no dudó el Ingeniero en que los suyos jugaran más juntos, con los extremos ayudando continuamente a los laterales para generar superioridades en defensa, las mismas que el jueves creaban los de Diego Simeone.
“Lo mismo hay que darle una vuelta a la forma de jugar contra los grandes y no hacerlo de tú a tú”, explicó Pellegrini tras despedirse de la Copa del Rey. Hay quien dice que el técnico no prepara los partidos, que no cambia cosas, pero en 72 horas dio un giro al equipo con un par de retoques, porque para el preparador heliopolitano “la idea futbolística fue la misma de siempre”. “El partido fue como intentamos jugar siempre, aunque esperamos al Atlético un poco más atrás, porque a ellos les gusta jugar con espacios. Estuvimos más juntos, más concentrados y no cometimos los errores del partido pasado”, resumió el técnico.
Cinco cambios hizo el preparador verdiblanco en el Metropolitano respecto al once inicial que dispuso en el Metropolitano. Rotó en todas las líneas, aunque destacó la vuelta de Álvaro Valles. Adrián estuvo en el foco de la goleada aun siendo el meta de la Copa para Pellegrini y manteniendo antes con sus intervenciones las eliminatorias con el Murcia y el Elche. Siendo el Atlético un nivel superior, mantuvo su confianza en el sevillano. Es cierto que falló en el 0-1 en el testarazo de Hancko en el primer palo, pero no lo es menos que el Betis esta campaña no está defendiendo bien las acciones a balón parado y que el domingo Sorloth cabeceó al larguero en otro córner al primer palo. El mismo error, aunque con un final distinto. En el resto de tantos pudo hacer algo más en alguno, en el 0-4 de Lookmann, aunque el delantero tras dos quiebros en el área remató solo , y en el quinto de Grizmann, pese a que el francés dispara desde cerca muy fuerte. En el segundo y tercer tantos Lookman y Giuliano rematan solos al borde del área chica por que el Atlético llegaba en oleadas aprovechando los espacios que se cerraron en el Metropolitano. Ni una vez llegó al área el conjunto local en ventaja.
Además, Natan volvió a jugar demostrando que hoy por hoy es el factor diferencial de la defensa y el que hace mejor al que tiene al lado. Esta vez fue Diego Llorente, que estuvo también imperial, e incluso Ricardo Rodríguez jugó más protegido a sabiendas de que contaba con el brasileño apagando los fuegos por su lado. Fornals por Deossa en la medular fue un factor diferencial a la hora de mantener la pelota, ya que entre las virtudes del colombiano no está esa faceta, clave para tomar aire ante un rival con más posesión.
Y otro factor determinante fue la actitud de los jugadores, seguramente heridos en su orgullo. Antony dijo que habían visto unos vídeos del duelo anterior para corregir distintas situaciones, no sólo tácticas sino seguramente también alguna otra cuestión más individual. Es difícil pensar que la diferencia en los esfuerzos defensivos de los extremos sea que un día Pellegrini les dijo que no defendieran y otro que sí. Los futbolistas mostraron otro nivel de concentración e intensidad en el juego y las disputas.
Primera vez que el VAR favorece al Betis esta campaña
La acción en la que el VAR anuló el gol del Atlético supuso la primera esta campaña en que salió beneficiado por el videoarbitraje. El fuera de juego milimétrico de Griezmann evitó el empate. Milimétrico, pero fuera de juego. Gracias a ello del enfado del jueves se pasó de nuevo a la ilusión dominical. ¿Por qué no jugó así en la Copa? Pues porque cada partido es distinto y el técnico hizo una apuesta que no salió. La despedida de una Copa que ilusionaba generó frustración y decepción, no sólo por perder sino por la deshonrosa forma en que se produjo, pero el Betis de Pellegrini nunca se cae. Siempre se levanta. Esta temporada sólo ha encadenado dos derrotas una vez, cuando perdió en la Europa League contra el PAOK y después cayó en Mendizorroza, pero después enmendó los traspiés ganando al Feyenoord para lograr el billete directo a los octavos en el torneo continental y venciendo al Valencia para seguir en la pelea por la quinta plaza. La Copa, por desgracia, es ya historia, pero Pellegrini, para lo bueno (que es más) y lo malo, seguirá siendo Pellegrini.
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