Los números que explican un derbi histórico en el Estadio La Cartuja
El primer duelo sevillano oficial de Liga en este recinto enfrenta a un Real Betis consolidado en la zona europea con un Sevilla FC irregular pero batallador
Las estadísticas acumuladas de la temporada 2025-2026 dibujan un choque de estilos, dinámicas y eficacias muy distintas
Las últimas informaciones sobre el derbi sevillano
Hay partidos que se juegan en el césped y otros que empiezan mucho antes, en los números. El de mañana domingo 1 de marzo (18:30 horas) en el Estadio La Cartuja pertenece a las dos categorías. Será el primer derbi sevillano oficial de Liga en este escenario y la carga simbólica es evidente, pero las cifras acumuladas hasta la jornada 25 aportan un contexto competitivo que va mucho más allá de la emoción.
El Real Betis comparece en la jornada 26 instalado en la quinta plaza con 42 puntos, tras 11 victorias, 9 empates y 5 derrotas. Ha marcado 40 goles y ha encajado 30, con un diferencial de +10 que lo sitúa entre los equipos más equilibrados del campeonato. En cambio, el Sevilla FC es duodécimo con 29 puntos (8 victorias, 5 empates y 12 derrotas), 32 goles a favor y 39 en contra. Su balance es negativo (–7), una brecha que explica buena parte de su irregularidad estructural.
Un Betis que golpea y también resiste
El equipo de Manuel Pellegrini llega con una tendencia positiva claramente definida, como refleja el informe prepartido oficial de LaLiga: tres victorias en los últimos cuatro encuentros antes del derbi. Pero más allá de la racha inmediata, el acumulado de la temporada revela un patrón reconocible.
El 80% de los goles verdiblancos proceden de juego dinámico (32 de 40) y sólo un 18% de acciones a balón parado. Es un equipo que construye, que elabora y que necesita secuencias largas para dañar. Sus 12.294 pases totales, con un 82% de acierto, y una media cercana a los 492 por partido evidencian esa vocación combinativa.
En términos de eficacia, el Betis presenta un 19% en construcción ofensiva y un 7% en finalización. No es un porcentaje deslumbrante de cara a puerta, pero sí suficiente cuando se combina con una eficacia defensiva del 81%. El dato clave es que ha marcado en 23 de 25 partidos (92%), lo que reduce su margen de error competitivo.
Además, su distribución temporal de goles muestra una segunda parte especialmente productiva: 23 tantos tras el descanso por 17 en la primera mitad. Es un equipo que madura los encuentros y que suele crecer con el paso de los minutos.
Un Sevilla que concede demasiado
El Sevilla, por su parte, ofrece una radiografía distinta. También construye desde la posesión —media del 52% y 465 pases por encuentro con un 80% de acierto—, pero sufre en la transición defensiva. Ha encajado 39 goles en 25 jornadas y sólo ha dejado la portería a cero en 5 partidos (20%).
El 33% de los goles recibidos llegan a balón parado, un porcentaje que puede resultar determinante ante un Betis que, aunque no vive de la estrategia, sabe explotarla en momentos concretos. Además, el Sevilla pierde más partidos tras encajar primero: 11 derrotas tras desventaja inicial (44%), un dato que retrata su fragilidad emocional cuando el guion se complica.
Ofensivamente, el reparto es más equilibrado: 69% de los goles en juego dinámico y 22% a balón parado. Sin embargo, su eficacia de finalización se queda en el 6%, similar a la media liguera, pero insuficiente para compensar los desajustes defensivos.
Cara a cara en contexto
En la primera vuelta, el derbi del Ramón Sánchez-Pizjuán cayó del lado verdiblanco: Sevilla FC 0–2 Real Betis. Aquel precedente sirve como recordatorio de lo que suele decidir estos partidos: no tanto quién domina más tiempo, sino quién convierte mejor sus momentos y quién se equivoca menos cuando el duelo se rompe.
Si se analizan los estados del marcador a lo largo de la temporada, el Betis ha pasado más minutos por delante: un 31% de su tiempo ganando y un 26% perdiendo. El Sevilla, en cambio, sólo ha ido por delante el 23% y ha estado por detrás el 31%. Traducido al idioma del domingo: al conjunto de Pellegrini le resulta más natural instalarse en escenarios favorables; al de Almeyda, según el informe de partido, le toca convivir más con la incomodidad y remar a contracorriente.
También hay una distancia que en un derbi suele pesar: la disciplina competitiva. El Betis llega con 49 amarillas y 1 expulsión, mientras que el Sevilla suma 72 amarillas y 4 expulsiones. En un partido cargado de tensión, donde cada duelo se juega al límite, el autocontrol no es un detalle: es una herramienta competitiva. Y ahí, los números dicen que el Betis ha sido más fiable.
Luego está el capítulo que casi siempre manda: el área propia. El Betis ha encajado 30 goles en 25 jornadas (1,2 por partido); el Sevilla ha recibido 39 (1,6). Además, el reparto de goles en contra dibuja una alerta clara para los nervionenses: un 33% de los tantos recibidos llegan a balón parado, justo una fase donde el Betis, sin vivir exclusivamente de la estrategia, ha sabido sumar y, sobre todo, protegerse con un 97% de neutralización defensiva en su balón parado.
En ataque, el Betis ofrece continuidad: ha marcado 40 goles (1,6 por partido) y su producción se apoya, sobre todo, en el juego dinámico (80% de sus goles). El Sevilla suma 32 (1,3 por partido) con un reparto algo más equilibrado entre dinámico y estrategia, pero con una eficacia de finalización del 6% que lo obliga a generar mucho para anotar lo justo. En partidos de margen mínimo —y un derbi casi siempre lo es— esa diferencia entre producir y concretar puede ser el abismo.
El detalle temporal tampoco es menor. El Betis suele crecer tras el descanso: 23 goles en las segundas partes frente a 17 en las primeras. Si La Cartuja abre un derbi distinto, más largo y menos condicionado por el entorno habitual, esa capacidad para madurar el partido puede ser un factor. El Sevilla, por su parte, ha perdido demasiadas veces cuando encaja primero (11 derrotas tras desventaja inicial), lo que convierte el primer golpe en una frontera psicológica.
Un escenario diferente
Y aquí aparece la singularidad de este encuentro: por primera vez, un derbi liguero se juega en La Cartuja. Un escenario enorme, neutral por definición, que obliga a redefinir referencias emocionales. No es el Benito Villamarín ni el Ramón Sánchez-Pizjuán: es otra acústica, otra distancia, otro tipo de presión. Pero estará repleto de hinchas béticos mientras que sólo se esperan 600 sevillistas, además de los que compren sus entradas por las diferentes gradas individualmente.
El fútbol, al final, se ordena en lo esencial: quién sostiene mejor su plan, quién protege mejor su área y quién se equivoca menos cuando el partido entra en la zona de riesgo. El Betis llega con más puntos, mejor diferencial, más equilibrio general. El Sevilla lo hace con menos red de seguridad… y con el orgullo de los equipos que saben que un derbi puede romper cualquier lógica. Los números orientan el camino. Mañana, en La Cartuja, lo recorrerán once contra once.
De la eficacia verdiblanca a la mayor posesión blanquirroja
Hay un dato poco visible pero muy revelador en el comportamiento del Real Betis esta temporada: sólo el 8% de sus partidos se ha quedado sin marcar. Es decir, ha visto portería en 23 de 25 jornadas. Más llamativo aún es que el 36% de sus victorias llegaron tras adelantarse primero, pero también ha sido capaz de ganar un 8% de partidos empezando por detrás. No es sólo un equipo que domina cuando manda; también sabe reponerse cuando el guion se le tuerce.
En el lado del Sevilla FC aparece una paradoja interesante. Pese a ocupar la zona media-baja de la tabla, su porcentaje de posesión media (52%) es superior al del Betis y ligeramente por encima de la media de la Liga. Sin embargo, esa iniciativa no se traduce en contundencia: su eficacia de construcción ofensiva (16%) está por debajo del estándar competitivo de la zona europea. Mucho balón, pero menos daño real del esperado.
Otro matiz curioso está en el reparto de goles por franjas. El Sevilla concentra el 23% de los tantos encajados entre el minuto 75 y el 90, el tramo de mayor vulnerabilidad defensiva. El Betis, en cambio, marca el 15% de sus goles en ese mismo intervalo y suma otro 8% en el añadido. Si el derbi llega igualado al último cuarto de hora, los antecedentes estadísticos sugieren un escenario más favorable al conjunto verdiblanco en los minutos calientes.
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