Isabel Viña, médica experta en metabolismo: "Los edulcorantes que más gases producen son el sorbitol y el maltitol"

Estos añaden muy pocas calorías, pero algunos producen efectos secundarios en la salud

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Edulcorante / Pexels

Los edulcorantes son sustancias utilizadas para aportar sabor dulce a los alimentos y bebidas sin añadir (o añadiendo muy pocas) calorías. En las últimas décadas, su consumo ha aumentado debido a la preocupación por el sobrepeso, la diabetes y otras enfermedades metabólicas. Sin embargo, su impacto en la salud depende del tipo de edulcorante, la cantidad consumida y las características individuales de cada persona.

Entre los llamados polioles se encuentran el sorbitol, el maltitol, el xilitol y el eritritol. Estos compuestos aportan menos calorías que el azúcar común y producen un aumento más lento de la glucosa en sangre. El sorbitol y el maltitol se utilizan frecuentemente en productos “sin azúcar”, como chicles y caramelos. Aunque son útiles para personas con diabetes cuando se consumen con moderación, pueden provocar efectos gastrointestinales si se ingieren en exceso, como gases, distensión abdominal o diarrea, debido a su fermentación en el intestino grueso, como apunta la médica experta en metabolismo Isabel Viña.

El xilitol destaca por su efecto beneficioso en la salud dental. Diversos estudios han demostrado que ayuda a reducir la proliferación de bacterias responsables de la caries, por lo que es común en chicles y pastas dentales. No obstante, al igual que otros polioles, puede causar molestias digestivas en grandes cantidades. El eritritol, por su parte, es mejor tolerado, ya que se absorbe casi por completo en el intestino delgado y se elimina sin metabolizarse en gran medida. Esto reduce el riesgo de efectos laxantes, aunque investigaciones recientes han debatido su posible relación con la salud cardiovascular, un aspecto que todavía se encuentra en estudio y requiere más evidencia concluyente.

Los edulcorantes de origen natural han ganado popularidad en los últimos años. La stevia, extraída de la planta Stevia rebaudiana, es uno de los más conocidos. No aporta calorías y no eleva la glucosa en sangre, lo que la convierte en una alternativa atractiva para personas con diabetes o que buscan reducir su ingesta calórica. En general, se considera segura dentro de los límites establecidos por las autoridades sanitarias. Sin embargo, algunas personas pueden notar un ligero regusto amargo.

El extracto de fruto de monje, derivado de la planta Siraitia grosvenorii, es otro edulcorante natural sin calorías. Su dulzor proviene de compuestos llamados mogrósidos. Aunque su uso es relativamente reciente en muchos países, los estudios disponibles indican que es seguro en las cantidades habituales de consumo. Además, no parece afectar negativamente los niveles de glucosa en sangre.

La alulosa es un azúcar poco común que aporta muy pocas calorías y tiene un impacto mínimo en la glucemia. Se encuentra de forma natural en pequeñas cantidades en algunos alimentos, como los higos. Aunque se considera prometedora por su perfil metabólico, puede causar molestias digestivas si se consume en grandes cantidades, al igual que otros edulcorantes bajos en calorías.

Entre los edulcorantes artificiales más conocidos están la sucralosa y el aspartamo. La sucralosa es un derivado del azúcar que no se metaboliza completamente, por lo que prácticamente no aporta calorías. Es estable al calor, lo que la hace útil para cocinar y hornear. La mayoría de los organismos reguladores internacionales la consideran segura dentro de la ingesta diaria admisible. Sin embargo, algunos estudios sugieren que podría influir en la microbiota intestinal, aunque los resultados no son definitivos.

El aspartamo, uno de los edulcorantes más estudiados, se utiliza en refrescos y productos bajos en calorías. Está compuesto por dos aminoácidos: ácido aspártico y fenilalanina. Las autoridades sanitarias han establecido límites de consumo seguros, y en la población general su uso dentro de esos límites no se ha asociado con efectos adversos graves. No obstante, las personas con fenilcetonuria deben evitarlo, ya que no pueden metabolizar adecuadamente la fenilalanina.

Referencias bibliográficas:

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