El nuevo fármaco aprobado contra la obesidad y la diabetes tiene efecto rebote, según la OCU

Los medicamentos también afectan en los niveles de glucosa y en el colesterol, según los parámetros iniciales

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Ozempic
Ozempic / Freepik

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha explicado que los tratamientos contra la obesidad como Ozempic generan un efecto rebote cuando los pacientes dejan de inyectarse. Entre los medicamentos incluidos se encuentra el Mounjaro que ha sido aprobado recientemente por la Agencia Europea del Medicamento. Su principal función es tratar la obesidad y un tipo de insuficiencia cardíaca en adultos.

En España, también se aprobó para tratar la diabetes tipo 2. La única diferencia que presentaba con el Ozempic es que no está financiado por la Seguridad Social. La demanda de estos medicamentos ha aumentado en un 40% anual en los últimos tres años. Es cierto que desde este organismo se ha explicado los efectos positivos y que cumplen su función, pero tiene un efecto rebote cuando se abandona dicho tratamiento.

Desde la OCU, aseguran que: "el efecto fisiológico del fármaco tiene un peso determinante y, al retirarlo, el organismo tiende a recuperar el peso perdido". Según los cálculos que han hecho los investigadores, el peso se recupera a un ritmo medio de 0,8 kilos al mes. Estas afirmaciones se han logrado gracias a los estudios de los profesionales del British Medical Journal.

La investigación concluye que se pierde una media de 14,7 kilos al finalizar el tratamiento y que se ven mejorados los niveles de glucosa en sangre, la presión arterial, el colesterol y triglicéridos y la hemoglobina glicosilada. El problema llega porque estos medicamentos no pueden usarse indefinidamente y el efecto rebote se presenta con unos números similares.

En este mismo estudio se demostró que los pacientes habían recuperado una media de 9,9 kilos. Al año y medio después de abandonar el tratamiento, prácticamente era esperable que hubiesen recuperado todo el peso con el que se empezó. Además, los niveles de glucosa o el colesterol también volverían a parámetros iniciales, tal y como indican.

Una solución preferible es continuar con los programas conductuales de pérdida de peso. Los resultados no se ven tan rápidos, pero afirman que "el peso perdido suele recuperarse completamente en torno a los cuatro años después de abandonar". Además, insta a los consumidores a mantener a largo plazo una dieta hipocalórica equilibrada, combinada con una actividad física regular y unos buenos hábitos.

Qué es una dieta hipocalórica equilibrada

Es un plan de alimentación diseñado para aportar menos calorías de las que el cuerpo gasta a lo largo del día, con el objetivo principal de favorecer la pérdida de peso de forma saludable. Sin embargo, no se trata simplemente de comer menos, sino de asegurar que, aun reduciendo la energía total, el organismo reciba todos los nutrientes esenciales para funcionar correctamente.

Este tipo de dieta mantiene un adecuado equilibrio entre macronutrientes: proteínas, hidratos de carbono y grasas saludables. Las proteínas ayudan a preservar la masa muscular; los carbohidratos complejos, como los cereales integrales y las legumbres, proporcionan energía sostenida; y las grasas saludables, presentes en alimentos como el aceite de oliva, frutos secos y aguacate, contribuyen al buen funcionamiento hormonal y cardiovascular. Además, se prioriza el consumo de frutas y verduras, que aportan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.

Una dieta hipocalórica equilibrada también implica controlar las porciones, limitar el consumo de azúcares añadidos y ultraprocesados, y mantener una adecuada hidratación. Idealmente, debe adaptarse a las características individuales —edad, sexo, nivel de actividad física y estado de salud— y, si es posible, estar supervisada por un profesional de la nutrición para garantizar resultados seguros y sostenibles a largo plazo.

Referencias bibliográficas:

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