Qué es la trombocitopenia inmune: la enfermedad de la sangre para la que el Virgen del Rocío logra un gran descubrimiento
Se puede presentar en cualquier edad y se trata de una disminución del número de plaquetas en la sangre
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El Hospital Virgen del Rocío ha coordinado una investigación que ha demotrado que añadir un principio activo, el Romiplostim, al tratamiento estándar de la trombocitopenia inmune primaria, duplica la proporción de pacientes que pueden aumentar los periodos en los que no precisa medicarse, evitando así la conicidad de la enfermedad. Esta es una patología autoinmune que provoca un descenso de plaquetas y aumenta el riesgo de hemorragias.
Qué es la trombocitopenia inmune
Se trata de una enfermedad hematológica caracterizada por la disminución del número de plaquetas en la sangre debido a un mecanismo autoinmunitario. Las plaquetas son componentes esenciales para la coagulación, por lo que su reducción puede aumentar el riesgo de sangrados.
En la trombocitopenia inmune, el sistema inmunológico produce anticuerpos que reconocen erróneamente a las plaquetas como elementos extraños. Estos anticuerpos se adhieren a la superficie plaquetaria y facilitan su destrucción, principalmente en el bazo. Además, en algunos casos, también se ve afectada la producción de plaquetas en la médula ósea, lo que contribuye a la trombocitopenia. Aunque en muchos pacientes no se identifica una causa clara. Puede asociarse a infecciones virales, enfermedades autoinmunes, ciertos medicamentos o, en adultos, a otras patologías subyacentes.
Desde el punto de vista clínico, la trombocitopenia inmune presenta un espectro amplio de síntomas. Algunos pacientes son completamente asintomáticos y el diagnóstico se realiza de forma incidental en un análisis de sangre. Otros pueden presentar manifestaciones hemorrágicas leves, como petequias (pequeños puntos rojos en la piel), equimosis o moretones fáciles, epistaxis o sangrado gingival. En casos más graves, aunque menos frecuentes, pueden ocurrir hemorragias internas, como sangrado gastrointestinal o intracraneal, que representan una urgencia médica.
El diagnóstico de la trombocitopenia inmune es fundamentalmente clínico y de exclusión. No existe una prueba específica que confirme la enfermedad, por lo que se basa en la detección de un recuento bajo de plaquetas, con el resto de las líneas celulares normales, y en la exclusión de otras causas de trombocitopenia. En ocasiones se realizan estudios adicionales, como análisis de médula ósea, especialmente en pacientes mayores o con datos atípicos.
El tratamiento de la trombocitopenia inmune depende de la gravedad del cuadro, el recuento plaquetario y la presencia de sangrados. En pacientes asintomáticos o con síntomas leves, puede optarse por la observación sin tratamiento. Cuando es necesario intervenir, los corticoides suelen ser la primera línea terapéutica, ya que disminuyen la destrucción inmunitaria de las plaquetas.
A quién afecta la trombocitopenia inmune
Esta enfermedad puede afectar a personas de cualquier edad, aunque su presentación varía. En los niños, suele aparecer de forma aguda, a menudo después de una infección viral, y en muchos casos se resuelve espontáneamente. En los adultos, es más frecuente una evolución crónica, con mayor predominio en mujeres jóvenes y de mediana edad. También puede presentarse en personas con otras enfermedades autoinmunes o infecciones crónicas. Quienes la sufren pueden llevar una vida prácticamente normal, aunque requieren controles médicos periódicos y atención ante posibles signos de sangrado.
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