Procesión Extraordinaria Esperanza de Triana

El valor de ser auténtico

  • La Esperanza de Triana congrega a una gran multitud de fieles en la procesión de regreso a su barrio.

  • A la 1 entró en la capilla de los Marineros

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Pasará a la historia por ser una de las procesiones más multitudinarias que se recuerdan. No hace faltar entrar en un baile de cifras para constatar la gran, la superlativa veneración, que la Esperanza de Triana tiene en Sevilla y más allá de sus fronteras. Una muestra son los más de 300 autobuses que se desplazaron hasta la capital de Andalucía desde distintos puntos de la piel de toro. Entre 280.000 y 285.000 personas asistieron, según el Cecop. El fervor desbordado es lo que caracteriza la devoción a la Esperanza. Y ayer volvió a derramarse allá por donde discurrió la popular imagen. Apenas cabía un alfiler por las calles por las que transitó la Esperanza: García de Vinuesa, Adriano, Pastor y Landero, Reyes Católicos y un barrio completamente entregado cuando cayó la noche. Corazones encendidos en el viejo arrabal que guarda a la Esperanza como su mayor tesoro. Ayer, hoy y siempre.

La Esperanza de Triana ha vuelto a mostrar en estos días su enorme personalidad. Su estilo podrá gustar más o menos, pero es el suyo y ése es uno de sus grandes baluartes. El valor de lo auténtico. Nada es impostado. No hay engaño. Ni pose artificial. No se queden con las pancartas. Busquen esa originalidad en unas esquinas rebosantes de gladiolos. En una levantá a la música mientras suena Pasan los Campanilleros. En unos pasos hacia atrás. En la mano adelantada que ofrece su pañuelo. En el rezo de una Salve que sale directamente de las entrañas. Reina, Madre y Capitana. En la señora que llora desconsolada cuando la Virgen pasa ante ella...

La procesión de regreso de la Esperanza al barrio de Triana cumplió con el guión establecido. La hermandad se había conjurado para dejar libre el Paseo de Colón a las 21:15 y así sucedió. Salió el cortejo raudo de la Catedral, donde por la mañana se celebró la misa solemne de acción de gracias por los 600 años de la fundación. “Ahora nos vamos a recrear”, dice una hermana en la Catedral minutos antes de la salida. “Vamos a repartir Esperanza”, contesta otra. Los diputados organizan los tramos –unos 400 hermanos salieron con cirio–. Los Policías Nacionales ajustan las frecuencias de sus walkies mientras los costaleros se hacen las últimas fotos delante del paso, antes de iniciar la marcha.

Poco después de las cuatro de la tarde se empieza a mover el palio de la Esperanza en el interior de las naves de la Catedral. El cortejo avanza deprisa por la Avenida de la Constitución buscando el Arenal. Parada y rezo ante la Virgen de los Reyes, Patrona de la ciudad y la Archidiócesis. Se reza la Salve Regina. El capataz manda "la derecha alante y la izquierda atrás". El paso encara la Puerta de San Miguel. “Me han dicho que a las nueve tenemos que estar en el puente”, señala otro hermano que contempla la escena. El palio avanza poderoso y se canta la Salve Marinera.

Son los momentos más íntimos antes de la explosión de júbilo. Parada ante la tumba de Colón, quien descubrió América cuando en Triana ya hacía 74 años que se veneraba a la Esperanza. En la calle el runrún va en aumento. Ya se siente a la Esperanza, que sale puntual de la Catedral. Suena Esperanza de Triana Coronada, su marcha más aclamada. La calle se viene abajo. Los vivas resuenan guiados por las cornetas de la banda de las Cigarreras, encomiable también su labor. La calidad de una formación se demuestra en su versatilidad y ellos han mostrado que interpretan igual de bien Victoria Dolorosa que la marcha que Albero escribió para la Dolorosa de la calle Pureza.

El paso de palio de la Esperanza avanza hacia una adornada calle Pastor y Landero entre dos luces y con un gran gentío El paso de palio de la Esperanza avanza hacia una adornada calle Pastor y Landero entre dos luces y con un gran gentío

El paso de palio de la Esperanza avanza hacia una adornada calle Pastor y Landero entre dos luces y con un gran gentío / Juan Carlos Vázquez

En la Avenida se suceden las marchas. Tras la segunda parada la banda ataca Pasa la Virgen Macarena. El público enloquece, se redoblan los olés y la cuadrilla lo borda. Majestuosa avanza la Esperanza con ese estilo tan propio. Los costaleros mecen con mimo a la Virgen. Unos pasitos para atrás y un arreón hacia adelante a los sones de Reina de Triana, otra de sus composiciones ya clásicas.

La Esperanza de Triana ante la capilla del Baratillo. La Esperanza de Triana ante la capilla del Baratillo.

La Esperanza de Triana ante la capilla del Baratillo. / Juan Carlos Vázquez

Tras conquistar García de Vinuesa, en el Baratillo, de nuevo la locura. Los titulares de la hermandad aguardan en el presbiterio a la Esperanza. Otro momento para el recuerdo. Marcha tras marcha. A las 18:40 un coro recibe a la Virgen en Pastor y Landero. “Vamos a clavar los horarios”, advertían en la previa. La noche le gana al día en las calles del Arenal. La cera está baja. “A ver cómo llega a la entrada”, advierte un devoto. Parece que hay prisa. Su barrio la aguarda. En la antigua Cárcel del Pópulo suena Soleá dame la Mano. Tradiciones que se repiten.

A las 19:30 la Virgen asoma ya a una repleta Reyes Católicos. Se avista el puente y Triana. A las 20:10, adelantándose más de una hora, el paso de palio se adentra en el puente camino de una Triana que la espera con ansias para acompañarla hasta la calle Pureza.  

Adelantándose al horario previsto

La Esperanza al llegar al Altozano con la estatua de Belmonte en primer término. La Esperanza al llegar al Altozano con la estatua de Belmonte en primer término.

La Esperanza al llegar al Altozano con la estatua de Belmonte en primer término. / Juan Carlos Vázquez

Cruzó la Virgen el puente y llegó a su barrio, donde la aguardan miles de fieles y devotos. Una despedida en redondo en el Altozano es la antesala de lo que está por venir. La comitiva discurre con adelanto. Es la hora de disfrute.

Pasa la Esperanza por calles que ya tiene conquistadas. San Jacinto, Rodrigo de Triana, Pelay Correa. Estrecheces que elevan la música y las emociones. La Virgen camina con la cera baja. Por la cintura. Llega a Señá Santana. “Aquí nació la Esperanza”, reza la pancarta.

La calle Pureza es una fiesta adornada como el mejor salón de Triana para su Virgen que regresa. Avanza la Esperanza entre vítores. A la una, la Dolorosa ya está en el interior de la capilla. Se canta la Salve Marinera. Toda la calle lo hace. Ya no ven a la Virgen, pero la sienten. Culminan así tres días de gozo en los que la hermandad ha dado una auténtica lección de saber estar y de compromiso. Para la historia queda.

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