Opinión

Antonio Silva. Periodista. Ex Director de Giralda TV y ex Director de Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Sevilla

La procesión de la televisión

El autor valora el papel de la televisión pública andaluza para salvar la gran procesión de Roma, que transcurrió por unas calles desangeladas en muchos momentos

La lección de Roma

El coste de la procesión

El Cachorro, con el Coliseo de fondo en la procesión del pasado sábado.
El Cachorro, con el Coliseo de fondo en la procesión del pasado sábado. / Juan Carlos Muñoz

22 de mayo 2025 - 13:04

Cuando aún colea la experiencia única de la presencia del Cristo del Cachorro en Roma es momento de reflexionar sobre la importancia de la televisión pública en la celebración de los grandes eventos religiosos. Ocurrió en Sevilla con la Magna el pasado mes de diciembre y ha vuelto a ocurrir en la Ciudad Eterna con la procesión de clausura del Jubileo. En ambos casos el papel desempeñado por Canal Sur Televisión como entidad de servicio público ha sido clave. Si bien en el caso de la Magna de Sevilla las cofradías contaron con más acompañamiento de fieles la situación de Roma era bien distinta. Las excesivas medidas de seguridad y la grandilocuencia del propio escenario invitaban ya de por si a un distanciamiento hacia las imágenes sagradas.

Sin embargo, el excelente trabajo de los profesionales de la televisión pública de Andalucía solapó esos vacíos haciendo una excelente realización donde entremezclaban con acierto planos del imponente decorado urbano romano con los detalles barrocos de los pasos del Cachorro y la Esperanza de Málaga.

Muchas voces autorizadas han opinado estos días sobre la decisión de las dos hermandades andaluzas de participar en la procesión. Es evidente que no siempre llueve a gusto de todos, pero el balance final creo que es más positivo de cara al futuro de estas corporaciones que al presente, ya pasado, de la propia procesión. Fue gracias al servicio público de la televisión andaluza que pudiéramos ver una procesión que in situ estaba desangelada pero que con la habilidad de las cámaras trasmitía una sensación de recogimiento.

En el siglo donde la importancia de los eventos se mide por la viralidad de las redes sociales donde se mueven y no por el contenido en sí de dicho evento se ha demostrado la importancia del ente público en los grandes eventos religiosos como la Magna, la procesión del Jubileo o la propia misa de inicio de pontificado de León XIV.

Tampoco podemos decir que sea algo nuevo para los sevillanos. Ya en 2009 en mi etapa como director de la televisión municipal Giralda TV pusimos en marcha un despliegue audiovisual sin precedentes que permitió ofrecer entradas y salidas de todas las cofradías además de otros muchos puntos de su recorrido. Un carrusel audiovisual siguiendo el patrón ya iniciado años antes también en la radio con el programa El Llamador. De nuevo los medios públicos como garantes del éxito de los eventos religiosos.

Ahora queda tiempo para la reflexión y para buscar el equilibrio entre el exceso de público y como hacer seguros los entornos de las cofradías. La Semana Santa de 2026 debería ser un punto de inflexión en el modelo organizativo de la misma. No solo por las autoridades públicas sino también por las propias Hermandades. Si el Cachorro ha aceptado salir de una carpa para que la Esperanza de Málaga pudiera procesionar por Roma no me cabe duda que será mucho más fácil modificar lo que hasta ahora parecía inmodificable para que nuestra Fiesta Mayor no pierda su esencia y acabe siendo un parque temático con procesiones para que la vean los de fuera. Y si los responsables no han aprendido la lección con la procesión emotiva, histórica pero desangelada de Roma, siempre nos quedará la certeza que al menos tenemos una televisión pública de calidad con sensibilidad suficiente para hacernos llegar la Semana Santa del siglo XXI con su verdadera belleza.

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