Celis, entre alcaldes
Una foto para los mentideros. Y una ausencia, la de Monteseirín.
El supuesto pulso que internamente librarían el consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Espadas, y el delegado de Presidencia y Urbanismo, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, para sustituir al alcalde de Sevilla al frente de la candidatura de las municipales de 2011 se coló ayer de rondón en el acto que reunió a ambos políticos bajo el paraguas de la visita de una ministra a Sevilla.
En la nómina de alcaldes que desfilaron ayer por la Delegación del Gobierno para firmar los 17 convenios con el Gobierno central faltó el de la capital anfitriona, Alfredo Sánchez Monteseirín, que prefirió dedicar su tiempo -¿15 minutos?- a inaugurar una muestra junto a la consejera de Igualdad, Micaela Navarro, en la Casa de la Ciencias de Sevilla, a escasos 300 metros de la Plaza de España donde se hallaba la ministra.
Los alcaldes de Málaga, Francisco de la Torre; Granada, José Torres Hurtado; Huelva, Pedro Rodríguez; Jaén, Carmen Peñalver; entre otros, compartieron mesa, micrófono y cámaras con Beatriz Corredor y con Gómez de Celis, el enviado por Monteseirín para salir en la foto.
Demasiadas casualidades ya para un Monteseirín que, hasta hace bien poco, se caracterizaba por no perder compás detrás de un ministro. Y en la última semana se ha perdido dos: Alfredo Pérez Rubalcaba, de Interior -y de quien el regidor presume de amistad-, y Beatriz Corredor, de Vivienda. Con los dos, Celis ha sido el embajador remitido por la Administración local. ¿Azar? Más bien estrategia, la que dicen que Monteseirín ha perfilado para asegurar la viabilidad de un plan que, si no se aborta, pasa por situar a Celis en cabeza de la lista electoral de 2011 con las supuestas bendiciones del presidente de la Junta, José Antonio Griñán.
Que la agenda de actos a los que acude Celis es cada vez más selecta e institucional es prueba de la cancha que el propio regidor parece estar dando a la persona que oficiosamente ha designado como delfín. Celis y Espadas compartieron sonrisas, palmadas y flashes, mientras Monteseirín cortaba la cinta de la exposición Con A de astrónomas.
El otro competidor en cuestión, Espadas, ha ordenado a los suyos sacudirle los rumores. "Vosotros a vuestro rollo, que nosotros estamos en el nuestro, que es el de hacer casitas y eso", comentó uno de sus cargos con visible enojo por el tratamiento informativo que da pábulo a la corriente socialista oficialista, la que apunta a Espadas como el relevo natural de Monteseirín en aras a una regeneración completa de un equipo de gobierno desgastado tras más de 10 años en el poder. El ofrecimiento interno de Espadas al partido y su disposición a acatar lo que las Ejecutivas federal, regional y provincial dispongan -eso, al menos, ratifican desde el aparato orgánico- parecen no ser ya plato de buen gusto para un consejero que, visto lo visto, sólo quiere centrarse en su gestión.
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