Doctor "amoris causa" por la Olavide
Universidad
La UPO proclama doctor honoris causa al profesor hispanoargentino Ramón Gutiérrez, una autoridad mundial en la historia de la arquitectura y el urbanimso latinoamericano.
"Hoy, querido Ramón, parafraseando a nuestra compañera Ana Aranda, no sólo estás recibiendo este reconocimiento honoris causa, sino también amoris causa". Estas palabras, extraídas del discurso de laudatio pronunciado por el profesor Arsenio Moreno, resumen el espíritu del acto de investidura como doctor honoris causa por la Universidad Pablo de Olavide del arquitecto e historiador hispanoargentino Ramón Gutiérrez, que se celebró este miércoles en el Paraninfo de esta institución. Fue un evento, lógicamente, de reconocimiento intelectual, pero también de demostración afectiva hacia un investigador de primer orden, "el principal referente para el conocimiento de la historia de la arquitectura y el urbanismo latinoamericano en Europa y América" -tal como indicó Arsenio Moreno- y uno de los impulsores de los programas de Doctorado sobre Gestión e Historia del Arte Hispano y del máster en Arte, Museos y Gestión del Patrimonio Histórico de la Olavide. "A él nunca le estaremos lo suficientemente agradecidos. Pero este tipo de deudas solamente se pagan con afecto y espero que alguna vez podamos devolverle entre todos una parte del mucho que hemos recibido de su entrañable persona", dijo Moreno.
Ante un amplio grupo de doctores de la Olavide, entre los que predominaba el celeste de los birretes de Filosofía y Letras, y algunas caras conocidas de la arquitectura y la investigación sobre el patrimonio histórico -Víctor Pérez Escolano o Julián Sobrino, por poner sólo dos ejemplos-, el autor de libros fundamentales en su disciplina como Iberoamérica. Tradiciones, utopías y novedad o Arquitectura del Altiplano peruano recibió de manos del rector de la Olavide, Vicente Guzmán, los atributos del honoris causa: el birrete laureado, el anillo, los guantes blancos y el libro de la ciencia. De la "inmensa labor docente e investigadora" de Ramón Gutiérrez (Buenos Aires, 1939), Arsenio Moreno destacó que "no sólo ha contribuido a poner en pie de manera sólida y científica una parte importante de la Historia del Arte americano, sino también su puesta en valor como bien patrimonial, como bien de todos, convirtiéndose en el maestro indiscutible de una extensa generación de nuevos historiadores en Latinoamérica y España".
Por su parte, el nuevo honoris causa de la Olavide dedicó su discurso a hacer una reflexión sobre "la transculturación entre España y América, las consecuencias de la mestización cultural y los cambios que afectan a ambas realidades culturales", algo que ejemplificó con una "experiencia notable como fue la utopía de las misiones jesuíticas de la región guaranítica realizada dentro del contexto colonial". Esta fascinante experiencia de la Compañía de Jesús en las selvas americanas, en la que se mezclaron elementos utópicos, artísticos, antropológicos y evangelizadores, fue paciente y ordenadamente desmenuzada por Ramón Gutiérrez: sus orígenes, desarrollo y muerte histórica, sus aspectos económicos y sociales, los conflictos que se desataron con las coronas de España y Portugal, así como con los colonizadores peninsulares y criollos, los aspectos culturales y musicales, la supervivencia de algunos rasgos y su actual recuperación patrimonial. etcétera. Lo que se dice una auténtica lección magistral.
También de sumo interés resultaron las consideraciones previas al ejemplo jesuítico. "La transculturación implica siempre una interacción donde ambos destinatarios están sujetos a cambios", dijo Ramón Gutiérrez, quien hizo reflexionar a l público sobre el hecho de que "no toda la cultura existente en España pasa a América ni lo que pasa lo hace de una manera idéntica. El proceso de selección implica elegir y postergar". Como ejemplos puso el que a América no pasaron ni la barraca valenciana, ni la masía catalana, ni el caserío vasco, "sino elementos de ellas que se integran y funden en unas nuevas manifestaciones donde las arquitecturas andaluzas y extremeñas tienen expresiones dominantes". El historiador tuvo también un recuerdo para Fernando Chueca Goitia y su reflexión sobre el papel que tuvo el archipiélago canario "como filtro convergente" en estos nuevos estilos.
Ramón Gutiérrez, porteño de pro, quiso dejar claro que "pretender explicar América leyéndola desde la íntegra realidad de España ha llevado a incomprensiones que metodologías más ajustadas de análisis permiten hoy superar" y recordó que "aún en los sitios donde las culturas indígenas se encontraban más limitadas, como sucede en áreas del Caribe, la predominante definición española generó respuestas diversas a las de su tierra".
El investigador, finalmente, explicó la ecuación para resolver el problema del mestizaje de estilos: "Elección y síntesis en el emisor, aceptación o rechazo en el receptor y creación de nuevas respuestas muestran un universo diferente al existente y por ende ratifican que la transculturación se comprende más por el cambio que por las similitudes".
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