Huelga de taxistas El taxi de Sevilla saca músculo en las calles

  • Más de 800 taxis colapsan la ciudad en una nueva protesta contra la regulación del sector que plantea la Junta

  • La marcha discurrió sin incidentes por la Ronda Histórica entre las diez de la mañana y las dos de la tarde

  • A la manifestación acudieron taxis de otras ciudades españolas y de Portugal

La protesta de los taxis, junto a la Torre del Oro. La protesta de los taxis, junto a la Torre del Oro.

La protesta de los taxis, junto a la Torre del Oro. / Juan Carlos Vázquez

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Los taxistas de Sevilla han sacado músculo este martes con una protesta en la que colapsaron la ciudad durante toda la mañana. Más de 800 taxis, según los organizadores, protagonizaron una marcha lenta que partió a las diez de la mañana de las inmediaciones de la isla de la Cartuja y atravesó toda la Ronda Histórica, para regresar de nuevo al punto de partida al filo de las dos de la tarde.

Fue lo que los taxistas llaman una caracolada, es decir, circular en fila y a una velocidad muy lenta, causando retenciones en el tráfico. La protesta afectó a la circulación durante la mañana en todo el entorno de la Ronda Histórica. Los primeros atascos fueron en la Barqueta, por donde los taxistas se incorporaron a la Ronda, para seguir por la Resolana y la Ronda de Capuchinos hasta darle la vuelta a todo el anillo que rodea el casco histórico de la ciudad.

La organización que convocó la marcha fue Elite Taxi, una de las asociaciones más activas del sector del taxi en España. Sin embargo, otras asociaciones decidieron no secundarla y hubo bastantes taxistas que prestaron servicio durante las cuatro horas que duró el paro.

Aún así, a la parada de la estación de Santa Justa llegaban taxistas a cuentagotas y hubo durante casi toda la mañana colas de viajeros esperando un vehículo disponible para llegar a sus destinos. En el aeropuerto, la huelga apenas tuvo incidencia. En la ciudad fue difícil encontrar taxis en algunos momentos de la mañana, todo lo contrario de lo que ocurre en cualquier mañana de una jornada laborable.

Un policía local regula el tráfico en el Prado, con las dos filas de taxis al fondo. Un policía local regula el tráfico en el Prado, con las dos filas de taxis al fondo.

Un policía local regula el tráfico en el Prado, con las dos filas de taxis al fondo. / Juan Carlos Vázquez

Los organizadores cifran en 800 taxis el seguimiento de la protesta. Además de los taxistas de Sevilla, a la marcha acudieron profesionales del sector de otras ciudades españolas, como Madrid, Barcelona o Valencia. También han participado algunos taxistas de Portugal, que se han solidarizado con sus compañeros españoles.

Elite Taxi tiene previsto entregar a lo largo de este miércoles las alegaciones al borrador del sector que ha elaborado la Junta de Andalucía. Antes de hacerlo, ha querido demostrar la fortaleza del gremio y la disposición a luchar por lo que consideran una injusticia con la caracolada que recorrió la ciudad durante la mañana.

La marcha transcurrió sin ningún incidente y en un ambiente mucho más distendido que otras protestas del taxi en ciudades como Madrid y Barcelona, que en muchas ocasiones han terminado en incidentes violentos. El paro coincidió con la huelga del Metro, cuyos trabajadores mantienen la huelga indefinida desde antes de Semana Santa, lo que conllevó cierto caos en los transportes públicos durante toda la mañana.

Captura de pantalla del precio de un viaje de Uber al aeropuerto durante la manifestación. Captura de pantalla del precio de un viaje de Uber al aeropuerto durante la manifestación.

Captura de pantalla del precio de un viaje de Uber al aeropuerto durante la manifestación. / M. G.

El motivo por el que los taxis protestan es su rechazo al borrador elaborado por la Junta para regular el sector del transporte urbano de viajeros, en el que desde hace ya casi dos años hay una guerra abierta entre el taxi y los Vehículos de Transporte Concertado (VTC).

Los taxistas piden que se imponga un plazo mínimo de espera para precontatar las VTC, que son las licencias con las que operan las compañías como Uber y Cabify. Pese a que el Ayuntamiento de Sevilla ve con buenos ojos que ese plazo sea de media hora, la Junta se opone a que haya tiempo mínimo de espera. Y así lo plasmó por escrito la Consejería de Fomento en un borrador que se dio a conocer a principios de abril.

El departamento de Marifrán Carazo argumenta su negativa en que obligar a un tiempo mínimo para precontratar VTC sería “un criterio subjetivo que, además de ser difícilmente controlable, es cuestionable por los Tribunales, así como por las Agencias de la Competencia. Además, según la Dirección general de Movilidad, en el diagnóstico de la situación internacional llevado a cabo no se ha localizado dicho criterio de precontratación en ningún país del mundo”.

En la propuesta que ha redactado en 45 días la consejería que dirige Marifrán Carazo únicamente se acepta una de las peticiones del taxi, que es la de “crear estaciones de VTC ubicadas en el perímetro de los núcleos urbanos desde donde se atenderán los servicios, debiendo las VTC volver a las mismas salvo que tengan otro servicio precontratado”.

Una de las cuestiones que denuncia el taxi es la libertad de precios según la ley de la oferta y demanda. Durante la manifestación de este miércoles hicieron varias capturas de las aplicaciones Uber y Cabify y los precios que estaban cobrando a sus clientes por tratarse de un momento de alta demanda. Desde la puerta de Jerez al aeropuerto, Uber pedía unas tarifas superiores a los 53 euros. "Eso sí que es abusar del cliente", expusieron algunos de los representantes del taxi.

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