Entre Juan de Mesa y Gaudí

Manuel Salinas, en su estudio.

26 de agosto 2010 - 05:03

HAY una curiosa equidistancia entre los dos, y no sólo porque las viviendas-estudio del pintor Manuel Salinas y el iamginero Manuel Ramos Corona estén prácticamente a la misma distancia de la calle Hombre de Piedra que se abre con el bar La Palma de Oro en el que Cuadernos de Roldán homenajeó a José Saramago y con un bloque de casas diseñado por Cruz y Ortiz. A Salinas y Ramos Corona les unen en esta historia las poderosas sombras de Juan de Mesa y de Antonio Gaudí.

El 20 de junio, el pintor Manuel Salinas acudió a misa de siete y media a la Basílica del Gran Poder. Más o menos cuando empezaba la misa de ocho y media, el imaginero Ramos Corona, su esposa Carolina y sus dos hijos venían de pasar una jornada campestre en Galaroza, en la sierra de Huelva. Carolina es hondureña y un día después se jugaba en plena crisis de identidad de la selección el España-Honduras. Coincidiendo con el descanso del Brasil-Costa de Marfil, al término de la misa de ocho y media, un funcionario de prisiones destinado en la cárcel de Huelva le arrancó un brazo al Señor del Gran Poder.

El imaginero no sabía nada de la agresión a la obra de su ilustre colega Juan de Mesa porque estaba hablando de fútbol como trianero de pro y hondureño consorte. Es curioso. El agresor es originario de Guadalcanal, el pueblo más septentrional de la Sierra Norte de Sevilla, un municipio en cuya iglesia hay colgada una cruz pintada por Salinas y del que es natural Juan Pablo Uceda, el modelo que utilizó el escultor Sebastián Santos para la estatua de Juan de Mesa que preside la plaza de San Lorenzo.

Salinas y Ramos Corona son tocayos, Manolos que probablemente se han cruzado muchas veces por Santa Ana, junto a la Casa de las Sirenas, o han tomado en mesas adyacentes un café en el velador del Sardinero. Salinas hizo el cartel taurino de la temporada 2009 de la Maestranza, entre los de Barceló y Luis Gordillo. Ramos Corona vive junto a la terna de estatuas en la que Chicuelo hace el paseíllo con los cantes de Caracol y la Niña de los Peines.

Estos dos sevillanos, uno de Triana, el otro de Mateos Gago, han utilizado los rigores del verano para preparar sendos encargos del norte. Manuel Salinas estrenará en octubre exposición en la galería barcelonesa Joan Gaspar, fundada en 1909 y desde 2003 también con presencia en Madrid. En mayo de este año, Salinas ha presentado en la sala madrileña una exposición titulada Pinturas muy recientes. Un mes en el que Joan Gaspar fue anfitrión de una muestra de obra gráfica de Pablo Ruiz Picasso y mostró el cartel conmemorativo del 75 aniversario del Fútbol Club Barcelona, aunque este Joan Gaspar no tiene nada que ver con el Joan Gaspart que presidió el club azulgrana y en la actualidad es presidente del San Andrés. Por Gaspar ha pasado la obra de Dalí, Picasso, Miró, Antoni Tapiés. Uno de los autores de cabecera de la galería barcelonesa es Igor Mitoraj, el escultor polaco que eligió el Ayuntamiento de Sevilla para inaugurar la nueva Plaza Nueva sin autobuses y con Metrocentro.

El imaginero Ramos Corona recibió el encargo de una Virgen Peregrina para Astorga. Aprovechará para viajar a la capital de la Maragatería y de paso acercarse a Santiago de Compostela en año Jacobeo. Barcelona y Astorga son dos ciudades hermanadas por la obra del arquitecto Antonio Gaudí, cuya Sagrada Familia es un laberinto de proporciones e imágenes por las que se pasean los personajes de la novela de Luis Goytisolo Recuento.

El imaginero trabaja para la Semana Santa, más fuera que dentro de Sevilla -un camión de sidra El Gaitero vino desde Villaviciosa para llevarse una imagen con destino a una cofradía asturiana-, y el pintor adora la Semana Santa. Vive en la calle Jesús del Gran Poder, el Señor de Sevilla que ese 20-J, mientras Luis Fabiano le marcaba dos goles a Costa de Marfil, dejaba sin aliento a la feligresía de la misa de ocho y media y al día siguiente a Sevilla entera.

Es posible que no se conozcan el pintor y el imaginero que han utilizado el verano sevillano para sus trabajos de otoño. Así es la primavera de la ciudad: una fiesta de previsiones. El Hombre de Piedra simboliza el romance de estos dos hombres con la materia, la función clorofílica de llegar al todo desde la nada. Aunque los especialistas hablen de pintura abstracta en el caso de Salinas y de arte sacro en el de Ramos Corona.

Honduras perdió (dos goles de Villa) y se fue con la cabeza bien alta. Un respiro para Carolina.

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