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"En Madrid se venden muchos más libros de flamenco que en Andalucía"

Los invisibles

De la clandestinidad política y la vietnamita pasó a la clandestinidad editorial 'liberando' facsímiles de las bibliotecas. Sacó casi 500 títulos e irá a 20 ferias del libro.

Manuel Iglesias, en su despacho de Extramuros en el Polígono Pisa.

31 de enero 2009 - 05:03

PASÓ de la vietnamita a la impresión digital. Manuel Iglesias (Conil, 1953) vende facsímiles desde siete euros. Una empresa de génesis universitaria de un autodidacta que nunca terminó la carrera. En un año y medio, han sacado quinientos títulos a la calle.

-¿Por qué Extramuros?

-Porque nuestra idea era sacar los libros de las bibliotecas. Libros de difícil acceso y que eran muy caros para el gran público.

-¿Las bibliotecas son las cárceles de los libros?

-No exactamente, pero sí es cierto que hay ejemplares que son desconocidos para los propios bibliotecarios.

-¿Cómo se inicia su relación con las artes gráficas?

-Yo llevaba el aparato de Propaganda del PTE y caí con todo el aparato. Me detuvieron el primer día del estado de excepción, poco antes de la muerte de Franco, en la Puerta de la Carne.

-¿Qué papeles confiscaron?

-Era un boletín del partido sobre los Acuerdos de Helsinki y Arias Navarro. Se salvó un ejemplar que me llevé a casa para leerlo.

-En esa época de clandestinidad, ¿el libro era objeto del deseo?

-Un amigo de mi hermano Tomás se venía todas las noches a casa a copiar a mano las obras de Lenin en un cuaderno. Había pocos libros y muchos prohibidos.

-¿Ahora hay muchos libros y se lee menos?

-Se edita mucho más de lo que se lee, desde luego. En España se editan anualmente 70.000 títulos y una editorial pequeña como la nuestra tiene que entrar a codazos para abrirse sitio. Pero este año vamos a ser la editorial andaluza con presencia en más ferias del libro de toda España.

-¿Han decidido salir de Sevilla?

-Nosotros no pensamos en Sevilla. Pensamos en el mundo mundial. Piense que en Madrid se vende mucho más el libro de flamenco que en Andalucía. Una de nuestras colecciones de flamenco la presentó Bibiana Aído antes de ser ministra, cuando estaba en la Agencia Andaluza de Flamenco.

-¿Por qué no terminó la carrera?

-Cuando me detuvieron, me perdí los exámenes de septiembre. A la salida de la cárcel entré en la revista Torneo y empecé con Minerva en tareas de copistería.

-Su vocación, sin embargo, siempre fue universitaria...

-La idea de Extramuros surge porque eran muchos los profesores y alumnos que llegaban para hacer copias de los libros. En 1996 creé Mergablum, primera editorial especializada en textos universitarios. Una de nuestras tiendas está en la antigua Fábrica de Tabacos. Y en septiembre empezamos a trabajar en la Biblioteca de la Universidad Complutense, la segunda más importante de España. Con el escáner aéreo, un sistema con el que los libros no sufren, estamos digitalizando tres libros diarios.

-¿Cuál fue el detonante de Extramuros?

-Mi hijo Manuel. Con 17 años dejó los estudios y se fue a Inglaterra a trabajar de camarero y cocinero. Recorrió Asia en bicicleta y cuando llevaba siete años sin pasar por Sevilla me llama desde Nepal con los maoístas sitiando Katmandú. Me preguntó si seguía en pie el proyecto de una editorial de facsímiles de la que un día le hablé y le respondí que si en 15 días estaba en España la poníamos en marcha. Volvió, aunque se quedó una semanita en Kuwait. Se presentó y me fastidió, porque no he trabajado más en mi vida que en estos últimos años.

-¿Qué tal con los autores?

-Estupendamente. No pagamos derechos de autor, pero nunca vienen a las presentaciones de nuestros libros.

-¿El facsímil es comercial?

-El proyecto es comercial y cultural. Hay libros de uso científico que no puede adquirir un historiador de Bolivia que cobra 60 euros al mes. Al mismo tiempo, no podemos pelear con El Código da Vinci y ofrecemos proyectos muy singulares: lo que llamamos impresión bajo demanda, libros personalizados, ejemplares en inglés, francés, alemán sin traducción, hasta en calé. Y ediciones de un solo ejemplar para doctores investidos honoris causa. Al Nobel turco Orham Pamuk le preparamos una edición única del Viaje a Constantinopla, de José Romero.

-¿Cuál es su best-seller?

-Historia y costumbres de los gitanos, de Pabanó, que incluye un diccionario Gitano-Germánico, y Semana Santa en Sevilla, de Eugenio Noel, un antitodo que es uno de los autores que más vendemos.

-¿Hay lugar para el asombro?

-Todos los días. Y lo más asombroso es cómo los libros con trescientos, 400 años de historia se conservan mejor que los que se editaron a partir de mediados del siglo XIX. La química, el cloro para blanquearlos, supuso un elemento de deterioro.

-¿Qué está leyendo?

-Está feo decirlo, pero leo más cosas actuales que históricas. Ahora estoy con Almudena Grandes.

-¿Y antes, en aquellos tiempos?

-Leíamos muchísimo a Marta Hanecker.

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