Recigarum en solución oral, el nuevo fármaco para dejar de fumar: cómo se usa y quién puede conseguirlo financiado

Esta versión en líquido transparente y con sabor a menta amplía las alternativas terapéuticas disponibles para los pacientes que desean dejar de fumar.

El tratamiento tiene una duración total de 25 días y se presenta en una bomba dosificadora
El tratamiento tiene una duración total de 25 días y se presenta en una bomba dosificadora / M. G.

Dejar el tabaco vuelve a situarse entre los propósitos más habituales con la llegada del nuevo año. Quienes hayan decidido intentarlo a comienzos de 2026 cuentan con una nueva ayuda: desde el 1 de enero, el Ministerio de Sanidad financia un nuevo medicamento para el abandono del consumo de nicotina.

Se trata de Recigarum Solución Oral, una nueva presentación del fármaco Recigarum, nombre comercial de la citisiniclina desarrollada por el laboratorio polaco Adamed, que hasta ahora se dispensaba en comprimidos. Esta versión en líquido transparente y con sabor a menta amplía las alternativas terapéuticas disponibles para los pacientes que desean dejar de fumar.

El tratamiento tiene una duración total de 25 días y se presenta en una bomba dosificadora, donde cada pulsación aporta 1,5 miligramos de principio activo, una cantidad equivalente a un comprimido. Según informa Sanidad, el medicamento está indicado para el tratamiento de la dependencia tabáquica y la reducción de la ansiedad asociada a la nicotina en fumadores dispuestos a abandonar el hábito.

Condiciones para la financiación pública

La financiación del tratamiento está sujeta a una serie de requisitos concretos. Tal y como recoge el Ministerio de Sanidad, la prescripción solo podrá realizarse cuando se cumplan las siguientes condiciones:

  • Los pacientes deberán estar incluidos en un programa de apoyo a la deshabituación tabáquica, ya sea individual y/o grupal, implantado en su comunidad autónoma.
  • Motivación expresa para dejar de fumar, acreditada mediante al menos un intento de abandono en el último año.
  • Consumo de 10 o más cigarrillos diarios y alto nivel de dependencia, determinado por un test de Fagerström igual o superior a 7.
  • Financiación limitada a un único intento anual por paciente con apoyo farmacológico.
  • Prescripción restringida a médicos designados dentro de los programas de deshabituación tabáquica de cada CCAA, INGESA o Mutualidad.

Cada receta corresponderá a un envase, equivalente a 25 días de tratamiento. La dispensación sigue una pauta progresiva, que comienza con una administración más frecuente: una dosis cada dos horas, con un máximo de seis al día durante los tres primeros días. A partir de ese momento, la frecuencia se va reduciendo de forma gradual.

Desde el laboratorio precisan que, aunque el tratamiento se prolonga durante 25 días, el abandono total del tabaco debe producirse el quinto día. En caso de recaída o fracaso, el proceso debe interrumpirse, con la posibilidad de reiniciarlo tras un periodo de dos o tres meses.

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