Poemas para un mundo prosaico

Sonia Durán, coordinadora del centro de Acogida, con las ediles Nieves Hernández y Emilia Barroso.

20 de noviembre 2009 - 05:03

LAS jornadas de puertas abiertas del Centro de Acogida Municipal de la Macarena concluyen hoy con una paella campestre en Hornachuelos. Un prólogro de una de los principales anhelos que los beneficiarios del albergue verán pronto hecho realidad: la cocina in situ. Hasta ahora, comen de catering "y están deseando comer gazpacho y puchero", dice Sonia Durán, 31 años, barcelonesa de cuna, coordinadora del centro de acogida.

Ayer fue un día de fiesta en lo que para muchos es un hotel de cinco estrellas. "Sólo con entrar y escuchar '¿cómo estás, Paco?' me vengo arriba". Paco ahora está muy bien. Tiene 44 años y subió al escenario a contar su vida. Hijo de un padre maltratador y alcohólico que le dio un apellido de poeta, su infancia y juventud fueron una pesadilla. "No le echo la culpa a la sociedad, al sistema. La culpa la tengo yo". Su primera noche a la intemperie, ya huérfano de madre, la pasó a los pies del Gran Poder. La calle era su casa hasta que dio con este centro.

Paquito, como se presentó a sí mismo, trabajó de portero de un bloque de pisos, en un gimnasio de la calle San Luis y ahora estudia para sacarse el título de vigilante de seguridad. En el turno de agradecimientos, se sumió en un océano de nombres de compañeros, de monitores, a los que les debe haber salido adelante.

Después de un incendio, este Centro de Acogida fue objeto de una reforma que triplicó su capacidad de acogidas de los 54 de entonces a los 185 actuales "por un porcentaje de ocupación en torno al 97%", según Sonia Durán. El máximo de estancia es de dos meses, tiempo que se amplía a los seis meses para los módulos de inserción, que viven en apartamentos dobles, casos de "procesos largos y evolución positiva".

Priscilla Liñán forma parte de la plantilla de 24 monitores. Lectora de Benedetti, hace una semana puso en marcha un taller de poesía y ayer se vieron los primeros frutos. Poemas de Juan Guerrero, 31 años, ex vendedor de cupones; de Vanessa Jiménez "con jota como Juan Ramón", 23 años, con un niño de 5, limpiadora de oficio, nacida en Madre de Dios. Poemas de Ana Margarita, portuguesa de Algar, cinco idiomas en su palmarés, estancias de trotamundos en Cuba y Argentina, en Suiza y Hungría, hasta que entró en España por Ayamonte y llegó a Sevilla "por intuición" con su bagaje de dos cursos de Enfermería y conocimientos de Nutrición, Masaje y Dietética.

Salida. Es una de las palabras que aparecen en la cartelería de la planta baja, junto a los letreros Sala TV o Comedor. Hay salida. Es la principal lectura de esta jornada de puertas abiertas. "La temporalidad está en función de la demanda", explica Sonia. "Ahora hay que ser más flexibles, porque no es fácil ponerse a buscar trabajo". El centro cuenta con nueve módulos familiares con un máximo de cinco miembros de familia por unidad. "Salvo casos puntuales, se tiende a que la estancia sea la menor posible por los menores". Los niños se lo pasan en grande viendo esta algarabía de besos y abrazos, de poemas y algunas lágrimas furtivas.

El fin de fiesta lo protagonizan tres jóvenes, dos educadoras y una contable. Estrella, Elizabeth y Virginia son tres de las cinco componentes del grupo teatral Entrepatas y representan el espectáculo La verdadera historia de Rita la Cantaora, la artista que se fue a hacer un máster de Cante Jondo Flamenco a Canterbury. "Hoy es jueves y los jueves son biográficos", dice en la obra la conductora del programa Las noches con Malena. Humor fino con sal gorda, carcajadas a espuertas. Un mensaje subliminal: el centro es un compendio de biografías, de vidas que vivirlas quieren.

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