Así era Sevilla en 1982, cuando el PSOE ganó las elecciones
La ciudad de hace cuarenta años era una urbe sin las infraestructuras de hoy, pero que vivió dos acontecimientos que le dieron renombre mundial
El campeonato del Mundo celebró en Sevilla los partidos de Brasil en la primera fase y la semifinal entre Francia y Alemania
Juan Pablo II beatificó a Sor Ángela en una misa multitudinaria en el campo de la Feria
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La Sevilla de 1982 era una ciudad a la que le quedaban aún diez años para experimentar su más profundo cambio en la historia reciente, de la mano de la Exposición Universal de 1992. Precisamente diez años antes de la muestra ya se sentaron las bases de aquella transformación, pues fue el 3 de marzo de 1982 cuando el Gobierno solicitó formalmente a la Oficina Internacional de Exposiciones la organización de la Expo.
La ciudad natal de Felipe González era una urbe que vivía de espaldas al río Guadalquivir cuando éste ganó sus primeras elecciones. En ella no se habían construido aún infraestructuras clave como el puente del Centenario, las principales autovías que hoy sirven para entrar y salir de la misma o la estación de Santa Justa.
Tampoco había AVE y la conexión con Madrid era principalmente por avión. Por carretera el viaje era mucho más largo y penoso que en la actualidad, pues había que cruzar el desfiladero de Despeñaperros.
A pesar de este cierto aislamiento, la ciudad tenía una intensa vida cultural y había sido uno de los principales focos de la contracultura desde finales de los años setenta.
A pesar de ese cierto atraso en relación con otras capitales del país, Sevilla tuvo dos acontecimientos importantes que le dieron renombre internacional en 1982. El primero fue el Mundial de fútbol, que se celebró en España y que tuvo en la capital andaluza una de sus sedes. Brasil disputó la primera fase en Sevilla y encandiló con su jogo bonito. Le ganó a la Unión Soviética por 2 a 1 en el Ramón Sánchez Pizjuán y goleó a Escocia (4-1) y Nueva Zelanda (4-0) en el Benito Villamarín.
La selección capitaneada por Sócrates fue sin duda la que mejor juego desplegó en un torneo que luego terminó ganando Italia, que vencería a Brasil en la segunda fase, en un encuentro que se jugó en Sarriá, en Barcelona. En Sevilla, en el Sánchez Pizjuán, se jugó una de las dos semifinales, la que disputaron la Francia de Platini y la Alemania de Rumenigge, que para algunos es el mejor partido de la historia de los Mundiales de fútbol.
Ambas selecciones llegaron al final del encuentro empatadas a uno al final del encuentro. La prórroga empezó bien para los galos, que lograron colocarse 3-1 con goles de Tresor y Giresse. Rumenigge y Fischer empatarían para Alemania. El encuentro (que también sería recordado por la entrada criminal del portero alemán, Schumacher, al defensa francés Battiston) terminaría en una tensa tanda de penaltis que ganaron los teutones por 5-4.
El segundo acontecimiento que dio fama universal a la Sevilla de 1982 fue la visita del Papa Juan Pablo II. El pontífice pisó suelo hispalense el 5 de noviembre. Se celebró una misa en el campo de la Feria, en la que se beatificó a Sor Ángela de la Cruz. También visitó el sepulcro del cardenal Marcelo Spínola, al que haría beato cinco años más tarde.
Le recibió el arzobispo Carlos Amigo Vallejo, que había sucedido a José María Bueno Monreal en su cargo apenas unos meses antes, el 22 de mayo. Era el inicio de un largo mandato del que luego sería cardenal y que dejó una profunda huella en los sevillanos.
Por entonces era alcalde de Sevilla Luis Uruñuela, del PSA. El 11 de enero se promulgó el Estatuto de Autonomía de Andalucía, el 23 de mayo se celebraron las primeras elecciones autonómicas en Andalucía. El 21 de junio se constituyó el Parlamento de Andalucía en el salón de Tapices del Real Alcázar.
La Semana Santa de 1982 fue recordada durante años por un fuerte aguacero que sorprendió a la cofradía de la Amargura cuando se dirigía a la Carrera Oficial. Esa lluvia marcaría después el carácter eminentemente conservador de esta corporación a la hora de salir con pronósticos inciertos del tiempo, que se ha mantenido hasta los años más recientes. En noviembre murió el imaginero Luis Ortega Bru, que precisamente unos meses antes había completado el apostolado de la Cena.
El 1 de diciembre, Soledad Becerril fue sustituida por Javier Solana al frente del Ministerio de Cultura. Antonio Domínguez Ortiz recibió el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales y Carmen Laffón el Nacional de Artes Plásticas. También fue el año en que la Cartuja dejó de fabricar loza.
En la crónica negra, hubo un crimen que conmocionó a la ciudadanía. Fue el de la niña Raquel Sánchez, de 26 años, asesinada por su madre, Ana Marchena, que la apuñaló varias veces en su domciilio de la barriada de la Corza.
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