La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
Todas las líneas de Tussam están subvencionadas, luego necesitan del apoyo de las arcas del Consistorio para ser mantenidas. Pero el esfuerzo que hace el Ayuntamiento cada año por sostenerlas es muy distinto según el trayecto del que se trate. Tussam paga entre 0,22 y 10,23 euros por cada viajero en función de las líneas. La número 2, que comunica la Barqueta con el barrio de Heliópolis, y la circular C4 son las menos gravosas, pues al Ayuntamiento sólo le cuesta 0,22 euros cada viajero. La 2 es una línea que funciona con vehículos articulados de 18 metros de longitud frente a los 12 que tienen los vehículos comunes. Es obvio que su elevada demanda de viajeros (más de 7,5 millones en 2007 con una media de 26.689 en jornada laborable) es clave para que esta línea presente la mejor cuenta de resultados. En las horas punta del día llega a tener hasta 18 vehículos de larga longitud en servicio. La C4 comunica los barrios de Triana y Los Remedios con la ronda histórica. Presenta una media de usuarios en día laboral de 8.289 viajeros y un total al año de 2.273.442.
La línea menos rentable para las arcas municipales es, con mucha diferencia, la C5. Este servicio, que consiste en un microbús que recorre las calles del casco histórico, funciona con vehículos eléctricos, lo que le permite a Tussam fomentar el uso de tecnología respetuosa con el medio ambiente. Cada viajero de la línea C5 supone para el Consistorio un desembolso de 10,25 euros. Esta línea es calificada por los dirigentes de la compañía como de carácter social. Tussam asegura que es conveniente contar con un servicio que da cobertura a una zona eminentemente peatonal de la ciudad por mucho que su por ahora baja demanda suponga un esfuerzo económico de semejante cuantía por cada viajero. El C5 tiene otros condicionantes particulares que pueden influir también su resultado deficitario, como es que se trata de la línea de Tussam que recorre más calles estrechas y peatonales.
Tras la línea 2, las líneas que presentan un déficit menor son las circulares C1, C2, C3, en las que la compañía subvenciona cada viajero con 0,40, 0,33 y 0,28 euros respectivamente. Respecto a las líneas transversales y radiales, al margen de la número 2, las menos deficitarias para la compañía municipal de transportes son la línea 13, en la que cada viajero le cuesta a las arcas del Ayuntamiento 0,37 euros; y la número 24, en la que el desembolso por usuario es de 0,37 euros. La número 13, que conecta Pino Montano con la Plaza del Duque, es una de las que más suele disponer de vehículos de la flota de 12 metros de longitud. Tiene más de cuatro millones de usuarios al año. La 24, que comunica el centro histórico con Juan XXIII, supera los tres millones de viajeros al año. Estos dos últimos ejemplos prueban, a juicio de Tussam, que las grandes masas de clientes están en los barrios, lo que consagra el principio proclamado en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) acerca de una ciudad que hace tiempo que dejó de tener un único centro, para convertirse en una ciudad policéntrica.
Entre las líneas que presentan un mayor déficit destacan las nocturnas, en las que el Ayuntamiento tiene que subvencionar cada viaje con 4,63 euros. Una vez más se trata de un caso de las denominadas líneas sociales, que se mantienen en funcionamiento a pesar de la baja demanda que registran, pues se quedan en poco más de 270.000 usuarios al año. Otro caso especialmente llamativo de línea deficitaria es la B5, que conecta San Jerónimo y la Plaza de Armas, y que cada viajero supone un desembolso de 3,17 euros.
Las líneas que comunican el barrio de Los Remedios con otras zonas de la ciudad, caso de la 41, 42 o la B2, también registran datos por encima de la cifra media de déficit (0,63 euros). Cada viajero de la 42 requiere de una subvención de 2,16 euros. La B2 necesita de una ayuda de 0.88 euros por cada usuario. Estas cifras prueban la teoría de los técnicos de Tussam acerca de que la cercanía de los Remedios con el centro de la ciudad es la clave del bajo uso que hacen los vecinos de las líneas de Tussam.
Las líneas de barrios B3 y B4 son también especialmente costosas para las arcas municipales, al requerir de subvenciones de 2,26 y 2,37 euros. La compañía también aplica en estos casos el criterio social para mantener activas las líneas. Un caso especialmente llamativo es el déficit de la línea 36, que comunica el Prado de San Sebastián con la Universidad Pablo de Olavide. Pese a los miles de estudiantes que acuden a diario al centro académico, presenta un déficit de 1,28 euros por viajero y una cifra de usuarios de 5.441 de media ¡en una jornada laborable, a gran distancia del récord de 26.689 en este apartado de la línea 2.
Tussam ya ha anunciado cambios sustanciales en hasta diez líneas de la actual red a partir del 7 de enero con motivo de la entrada de la línea 1 del Metro.
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