Movilidad

El barrio de San Jerónimo quedará conectado por carril bici al centro de Sevilla y al área metropolitana

  • La obra ha sido financiada con los fondos del programa europeo Edusi

  • También se ha creado una gran vía de tránsito peatonal en la Avenida Doctor Fedriani

El delegado del Distrito Norte, Juan Antonio Barrionuevo, visita con los vecinos de San Jerónimo las obras del carril bici. El delegado del Distrito Norte, Juan Antonio Barrionuevo, visita con los vecinos de San Jerónimo las obras del carril bici.

El delegado del Distrito Norte, Juan Antonio Barrionuevo, visita con los vecinos de San Jerónimo las obras del carril bici. / D. S.

El Ayuntamiento de Sevilla, a través de la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente, y en coordinación con el Distrito Norte, continúa con las obras del nuevo carril bici y el itinerario peatonal, que incluye la reurbanización de acerados, la mejora de la accesibilidad y la construcción de alcorques para próximas plantaciones de nuevo arbolado, puesto en servicio en la Avenida Doctor Fedriani, que sigue su trazado por la Glorieta de los Ferroviarios y la calle Navarra, en el barrio de San Jerónimo. Con esta intervención, se completará la conexión del carril bici de la zona norte de la ciudad con el barrio de la Macarena.

Esta nueva vía, que cuenta con 1,3 kilómetros de longitud, se enmarca en la estrategia de ampliación de las zonas peatonales y ciclistas de la ciudad con reducción del espacio para el tráfico privado que el gobierno municipal ha puesto en marcha. Dicho programa arranca con varias actuaciones -como ésta- y otras que se van a poner en marcha a modo de experiencia piloto durante los próximos meses.

La actuación, que ha contado con un presupuesto de más de 235.000 euros y ha sido financiada en el marco del programa Edusi, con una subvención comunitaria del 80 % del presupuesto, tendrá su continuidad con la ampliación de esta nueva vía ciclista por el tramo de Glorieta de los Ferroviarios y calle Navarra hasta la Glorieta Manuel Rivas Trujillo, a partir de la cual se convierte en una vía 30 (prioridad ciclista) con 300 metros de longitud. Este proyecto también se enmarca en esta estrategia de ciudad.

Doble objetivo

La nueva vía ciclista cumple un doble objetivo ya que, por una parte, mejora la conexión ciclista y peatonal de la zona norte, al facilitar la comunicación de San Jerónimo con la Macarena y el resto de la ciudad y, por otro lado, conecta la red de vías ciclistas de la ciudad con la carretera de La Algaba (A-8006), por lo que potencia la comunicación de Sevilla a través de este medio de transporte con el área metropolitana, uno de los principales objetivos del Programa de la Bicicleta de Sevilla.

“Continuamos con la estrategia del gobierno municipal para plantear el diseño de una ciudad más sostenible y habitable, con actuaciones estratégicas y complementarias al Plan Respira Sevilla, y para los vecinos de San Jerónimo supondrá una nueva e importante conexión con el centro y, a su vez, con el área metropolitana”, ha señalado el delegado del Distrito Norte, Juan Antonio Barrionuevo.

La nueva vía ciclista discurre en casi todo su trazado a cota de calzada, separada de la zona peatonal por un bordillo. No obstante, en aquellos casos en que la vía ciclista discurre a la cota del acerado, se ha pintado en color verde y se ha delimitado con solería podotáctil para facilitar su detección por personas con discapacidad visual.

Actuación en Doctor Fedriani

Además, el proyecto de nueva vía ciclista se ha complementado en la zona de Doctor Fedriani con la creación de un nuevo itinerario peatonal de gran anchura, jalonado por una alineación de nuevo arbolado. Para ello, se plantarán 26 árboles —sóphoras japónicas, bahuinias, almeces y plátanos— y se utilizará una novedosa técnica de suelo estructural continuo ubicado bajo el acerado, que está compuesto por un 80 % de grava y un 20 % de tierra vegetal, lo que permite crear un sustrato de gran volumen para el desarrollo de las raíces sobre el que se ha colocado solería.

Esta solución permite crear un acerado de más de tres metros y medio de anchura, que se reduce puntualmente a dos metros en los alcorques. Entre el suelo estructural y la vía ciclista se coloca una barrera antirraíces para evitar que éstas provoquen daños en el pavimento.

Por último, con el objetivo de mejorar la accesibilidad en una zona que hasta ahora era irregular y contaba con espacios terrizos, circunstancias que dificultaban el tránsito peatonal, todos los cruces se han rebajado y señalizado mediante losas direccionales y solería podotáctil.

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