1929, 1961, 1992, los cambios ciudadanos
Episodios sevillanos del siglo XX
ENTREGAS PUBLICADAS 24 y 31de mayo; 7, 14, 21 y 28 de junio; 5, 12, 19 y 26 de julio; 2, 9, 16, 23 y 30 de agosto; 6, 13, 20 y 27 de septiembre; 4, 11, 18 y 25 de octubre; 1 y 8 de noviembre de 2009.Todavía se discute si la Exposición Iberoamericana sirvió de algo. Sus detractores de entonces fueron artífices del "no hacer ni dejar hacer"… Pero sin las obras anexas de 1929 no existiría la ciudad del siglo XX
SIGUIENDO el calendario de construcción de cada grupo de puentes, puede comprobarse la trascendencia que para Sevilla y su sistema de comunicaciones urbanas y metropolitanas ha tenido la Exposición Universal de 1992. Un digno colofón a ochocientos veintidós años de historia de los puentes sobre el río Guadalquivir (1171-1992).
Conocer en apretada síntesis los ciclos socioeconómicos sevillanos del siglo XX, que dividimos en seis grandes épocas, nos ayudará a valorar las perspectivas que ofrece la Sevilla del siglo XXI.
Durante el primer ciclo, entre 1900 y 1930, fue cuando se gestó el Renacimiento en todos los aspectos urbanos, arquitectónicos, culturales y sociales, motivado por la preparación de la Exposición Iberoamericana que situó a la ciudad en el siglo XX con dos décadas de retraso. Este primer tercio de la actual centuria, incluyendo el último lustro de la anterior, fue clave para la ruptura de Sevilla con el pasado crítico que terminó con el Desastre del 98. Por desgracia, como ya hemos escrito en anteriores capítulos, el Renacimiento ciudadano de los años diez y veinte quedó truncado por los dramáticos y trágicos acontecimientos sufridos por Sevilla durante la II República y la Guerra Civil de España.
Entre 1931 y 1939, es decir, la antes citada época republicana y bélica. Los efectos positivos acumulados por la Exposición Iberoamericana, quedaron superados unos y marginados otros por la pérdida de la paz social y la falta de apoyos por parte de la Administración Central. La conflictividad social durante los años republicanos, tanto en la capital como en la provincia, impidieron todo tipo de inversiones privadas. Esta circunstancia, unida a la ruina de los erarios municipal y nacional, más las cargas sociales generadas por la Exposición, convirtieron a Sevilla en un infierno. Decenas de miles de personas quedaron sin trabajo ni ayudas sociales, malviviendo en corrales de vecinos o refugiadas en los suburbios que formaron un dramático e infrahumano "cinturón de la miseria".
Entre 1939 y 1961, los sevillanos sufrieron los efectos de la postguerra. Sin duda alguna es el período más estéril de la socioeconomía local y provincial. Los "años del hambre", las frecuentes riadas provocadas por el Guadalquivir, el Guadaira y el Tamarguillo; el desmantelamiento de la industria militar y la pérdida de competitividad de los sectores de manufacturas industriales y agroindustriales, acabaron por arruinar los últimos vestigios supervivientes del Renacimiento de los años diez y veinte.
Entre 1961 y 1978, el punto de referencia básica fue la catástrofe provocada por el arroyo Tamarguillo. Entre los años citados, la ciudad registró una impensable metamorfosis, obligada por los acontecimientos. La ciudad "cambió de piel" y de una vida urbana fijada en los barrios históricos, pasó en tiempo récord a situarse en las nuevas barriadas, que por decenas fueron construidas en muy pocos años con la ayuda excepcional del Estado. Durante este período, la socioeconomía sevillana fue ayudada, aunque con limitaciones, por el Polo de Desarrollo Industrial, pero el sector verdaderamente en auge fue el de la construcción, que dio vida a los sectores afines y al comercio, coincidiendo con los años de bonanza económica motivados por el Plan de Estabilización de 1959, el turismo internacional basado en el sol, las playas y unos precios agrarios intervenidos por el Estado, y las remesas de divisas de los emigrantes. Durante 1961-1970 se produjo un hecho sin precedentes en la demografía provincial sevillana, como fue el saldo migratorio negativo de 114.393 habitantes. Incluso la capital perdió población.
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