El día que el cardenal Amigo recibió el reconocimiento unánime de Sevilla
A principios de 2012, regresó a Sevilla por unas horas para recoger el I Premio Manuel Clavero Arévalo, que concede 'Diario de Sevilla'
Carlos Amigo Vallejo recibió el reconocimiento unánime a sus casi tres décadas de gobierno de diálogo en la Iglesia sevillana. Lo hizo a principios del año 2012, cuando volvió por unas horas a Sevilla para recoger el I Premio Manuel Clavero Arévalo, que concede Diario de Sevilla y la Fundación Persán. Monseñor Amigo era el primer galardonado con este premio, que reconocía así la trayectoria como pastor y gobernante de un fraile castellano que siempre promovió los valores del diálogo, el ecumenismo, la mediación y la defensa de la clase política.
Las principales autoridades civiles, políticas, religiosas y militares acudieron a la cita de este periódico. Estuvieron el entonces presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán; la delegada del Gobierno en la comunidad, Carmen Crespo; la consejera de Presidencia, Mar Moreno; el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido; el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo; el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, y el jefe de la Fuerza Terrestre, el teniente general José Ignacio Medina, entre otras muchas personalidades. Zoido abrió las intervenciones como alcalde de la ciudad, recordando el espíritu de diálogo de monseñor Amigo y alabando la idoneidad de que el premio recibiera el nombre de Manuel Clavero.
El acto se celebró con gran expectación el 26 de enero de 2012 en el principal edificio civil de la ciudad, el Real Alcázar, reservado para las grandes solemnidades, tal como destacó el presidente del jurado, el catedrático Manuel Olivencia. "A nadie sorprenderá que este premio de valores recaiga en una persona como el cardenal Amigo, un ciudadano de Sevilla, un vecino de la ciudad que sigue censado en ella".
José Joly, presidente del Grupo Joly, definió a Clavero, Olivencia y Amigo como un “triplete de ejemplaridad”. Clavero tomó la palabra para agradecer la creación del premio y glosar la trayectoria del premiado, para lo cual se remontó a la etapa del cardenal en Tánger. "En aquellos nueve años tuvo tantos logros episcopales y éxito que ya hacían prever su llegada a Sevilla". Y se refirió al pontificado de monseñor Amigo: "Han sido veintisiete años de labor interclasista, lo que tiene un valor enorme cuando muchos no se dedican más que a proteger a su propia clase".
Amigo quiso aprovechar la ocasión para realizar una vez más una encendida defensa de la clase política: "Noble oficio es el de la vida pública, el de asumir tareas de responsabilidad". Y fue precisamente en ese momento cuando el cardenal ensalzó la figura de Clavero, "su sentido grande de la vida política sin olvidar nunca su inmenso amor a Andalucía".
También defendió Amigo la labor de la Iglesia, sus valores humanos, sociales y culturales, todo "bajo el mandato del amor fraterno". Desarrolló en su discurso los conceptos de justicia, misericordia y caridad, sobre todo en tiempos de crisis: "La misericordia es la apoteosis de la caridad y de la justicia". Y se acordó de los presos y los pobres: "Los pobres no están para que presumamos de ellos, sino para que los sirvamos".
Sobre la distinción que reconocía su trayectoria, el cardenal se mostró muy humilde: "Nada tienen que reconocerme porque Jesucristo me tiene más que pagado". Los momentos de mayor emoción de su discurso fueron en recuerdo al concejal del PP Alberto Jiménez Becerril y su esposa Ascensión García Ortiz, asesinados por ETA en enero de 1998, muy cerca del Palacio Arzobispal.
No hay comentarios