En los carteles han puesto un nombre
Calle Rioja
ESTA noche estrena Antena 3 el programa especial Operación Pantoja: Traición a Isabel, extrapolación mediática de la Operación Malaya, y mañana actúa la tonadillera del Tardón en la Casa Colón de Huelva. El auditorio más noble de la capital choquera, escenario de los momentos importantes del Festival de Cine Iberoamericano.
Hay carteles de la actuación de Isabel Pantoja en Huelva repartidos por su ciudad natal. El que aparece en la fotografía de esta crónica está en la calle Trajano. Más significativa es la presencia de la cantante junto a la comisaría de la Gavidia en cuyo calabozo pernoctó Felipe González compartiendo encierro con su entrevistador Juan Holgado Mejías. La televisión es la nueva cárcel, la más sofisticada, poblada por inquisidores y carceleros que han montado una Justicia paralela.
En Trajano, Isabel Pantoja es vecina de cartelería del gran Loquillo. El cantante barcelonés actúa el 15 de octubre en la sala Q en la gira que conmemora sus treinta años por las carreteras, camerinos y garitos de este país, de movidas promovidas por los ayuntamientos ahora en bancarrota. Treinta años que miden el paso del tiempo de una generación: desde el año del 28-F. Cinco años antes, coincidiendo con la agonía del general Francisco Franco, Isabel Pantoja era una jovencísima promesa de la canción que se presentaba en La Trocha.
Su presencia en la Casa Colón es una metáfora de las veces que hizo las Américas. José Luis Perales le sublimó el duelo freudiano cuando le escribió las canciones de Marinero de Luces y tuvo en Javier Salvago, exquisito poeta de Arahal, un guionista de sus canciones, sentimientos más íntimos y hasta de sus recetas de cocina. Su hijo, Francisco José Rivera Pantoja, Paquirrín en la misma televisión que a su madre la convirtió en carnaza circense, está a punto de convertirse en estrella cinematográfica en la cuarta entrega de Torrente. En el año del centenario del nacimiento de Torrente Ballester, don Gonzalo. Hay cosas, Loquillo lo sabe, en las que hemos salido perdiendo en los últimos treinta años.
Isabel Pantoja no está sola en la Gavidia, esa comisaría diseñada por el arquitecto Ramón Montserrat, edificio de destino incierto coronado por un texto de Manuel Chaves Nogales. La acompañan en la cartelería artistas que actúan en la noche sevillana de hoy, primera después de la huelga: los irlandeses de U2 en el Estadio de la Cartuja (doce días después de la beatificación de Madre María de la Purísima en ese coliseo deportivo) y la poesía cantada de Daniel Mata en la Sala Malandar.
Octubre empieza con sabores de copla y tonadilla. Isabel Pantoja en Huelva y María Vidal en el teatro Quintero. La más joven de las intérpretes de Azabache en la Expo 92, con producción de Gerardo Vera. Superviviente con Nati Mistral de un quinteto del que faltan Imperio Argentina, Juanita Reina y Rocío Jurado.
La Gavidia Producciones. No está mal el compendio de artistas ofertados en este espacio neutro de la ciudad, donde se hicieron tantos interrogatorios y ahora plantea tantos interrogantes. A la cantante de El Tardón la escoltan La Tremendita, que actúa en el Central el 4 de octubre, y El Barrio, presencia estelar el 26 de noviembre en el pabellón de deportes San Pablo en el que los trabajadores de Santana Motor le chafaron un mitin a Felipe y Chaves.
Se anuncian también un homenaje a Jesús de la Rosa, el cantante de Triana, a cargo de "componentes de Zaguán y sus amigos" (Sala Q), el paso del Circo del Sol por el Palacio de Deportes de Granada y la obra teatral Se alquila Sofá-Cama en la Sala Cero, con texto de Juan Alberto Salvatierra, dirección de Julio Fraga e interpretación de Elías Sevillano y José María Peña. También está Pilar González, la candidata del Partido Andalucista a la Alcaldía, que pretende conseguir con los carteles lo que le niegan las encuestas.
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