El secreto mejor guardado de la educación pública en Sevilla: clases de 4 alumnos en un edificio del 29 en el Parque de María Luisa

Mientras la natalidad vacía las aulas de Sevilla, el CEIP España resiste como un refugio en el Porvenir: un colegio que regala lecciones bajo techos de madera noble y recreos en la naturaleza a los pies de la Glorieta de Bécquer

El colegio de Sevilla que no tiene patio, hace el recreo en un parque público y acaba de ganar un premio mundial

El colegio España, un oasis en la educación pública de Sevilla / Rafa del Barrio

Hay un lugar en Sevilla donde la "batalla" por la ratio no existe. Un espacio donde se pisa suelo hidráulico con casi un siglo de historia y se estudia bajo vigas de madera. Aquí el patio no está cercado por hormigón, sino que se extiende por las 24 hectáreas del Parque de María Luisa. No es un internado suizo ni un exclusivo centro privado de la Palmera. Se trata del CEIP España, un colegio público que en 2029 cumplirá un siglo de oferta pedagójica y que, paradójicamente, es el gran desconocido de la ciudad a pesar de ocupar uno de sus edificios más emblemáticos.

A las puertas del proceso de escolarización para el curso 2026/2027, que arranca el 1 de marzo, y cuando la provincia de Sevilla pierde 80 aulas por la bajada de la natalidad, este pequeño centro dibuja una realidad paralela. "Es como si fuera un colegio Montessori, una educación exquisita y muy especializada, pero pública", resume Ana Samada, mamá de Carmen, una alumna de 3º de Infantil y miembro del AMPA.

El hall de entrada del CEIP España.
El hall de entrada del CEIP España. / Archivo del colegio y Rafa del Barrio.

Un "Montessori" público y gratuito

Entre otros factores, la magia de este lugar reside en su propia arquitectura. El colegio ocupa el antiguo Pabellón de la Prensa de la Exposición Iberoamericana de 1929, ideado por Vicente Traver y José Granados, y diseñado originalmente para albergar a los periodistas internacionales que estaban destinados a hacer la cobertura de este evento. Posteriormente, en 1936 se firmó el proyecto de adaptación del pabellón como escuela de enseñanza primaria por los arquitectos Juan Talavera y Rodrigo Medina. De este entonces tiene actividad docente, pero al ser un edificio protegido y monumental, sus aulas no pueden ampliarse. Son pequeñas, acogedoras. Lo que para la administración podría ser un problema logístico, para las familias es el mayor de los lujos. "Como nuestras aulas son pequeñas, Educación oferta 13 plazas en lugar de 25. Es la gran ventaja", explica Ana.

El aula de Infantil del CEIP España.
El aula de Infantil del CEIP España. / Rafa del Barrio

Los números hablan por sí solos y rompen con cualquier estadística actual. Carolina González Corona, recibe a Diario de Sevilla en su despacho, repleto de libros, para contarnos cómo funciona el colegio y nos acompaña a hacer fotografías de las aulas mientras los pequeños miran a la pizarra y saludan alegremente. Fuera, llueve con fuerza. "En las clases de 3 y 4 años tenemos un máximo de 13 niños. En la de 3 años hay este curso 4 alumnos", relata González, que sus funciones al frente de este centro desde hace ochos años.

Precisamente este lunes, el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) oficializaba una rebaja histórica de la ratio para el próximo curso 2026-27, fijando el tope en 22 alumnos para las aulas de 3 años, tres por debajo del límite estatal. Sin embargo, lo que para Andalucía supone un avance sin precedentes, en el CEIP España contrasta con las cifras que manejan normalmente. "Es una ratio privilegiada en una ciudad como Sevilla. Tener eso en un colegio público es un auténtico privilegio", insiste Ana.

Carolina González, directora del CEIP España, en la biblioteca del centro.
Carolina González, directora del CEIP España, en la biblioteca del centro. / Rafa del Barrio

El Parque de María Luisa: Un aula sin paredes

Si el interior del edificio —con su hall de madera y su atmósfera de "casa grande"— impresiona, el exterior define la experiencia vital de estos alumnos. La entrada y salida al colegio se hace sin humos, sin coches y sin estrés. Las familias llegan andando o en bici a través del parque; si bien estos días no se puede disfrutar de esta ventaja debido a la consecución de borrascas y el temporal que está sacudiendo la ciudad durante estas últimas semanas.

"El colegio nos pide autorización a principio de curso para salir al Parque de María Luisa y salen prácticamente todos los días", cuenta Ana ilusionada. Los niños no solo juegan; aprenden tocando la historia y la botánica. Salen a recolectar hojas en otoño, disfrutan de cuentacuentos bajo árboles centenarios y las clases de Educación Física se imparten en el entorno más envidiado de la ciudad. "Nos quitamos cualquier problema de tráfico. Es una gozada ver a los niños corriendo en la glorieta antes de entrar, sin peligro. Las vistas a la Plaza de España son privilegiadas", corrobora la directora.

El CEIP España de Sevilla, ubicado en el Parque de María Luisa.
El CEIP España de Sevilla, ubicado en el Parque de María Luisa. / Rafa del Barrio

"No suele quedarse nadie fuera"

Con apenas 100 alumnos en total (una sola línea desde Infantil hasta 6º de Primaria), el ambiente es el de una gran familia. "Aquí todos se conocen, es muy reconfortante", asegura Carolina.

Sin embargo, el CEIP España se enfrenta a una paradoja: sobran plazas. La bajada de la natalidad en Sevilla, sumada al desconocimiento sobre el mismo, hace que muchas familias no lo contemplen. "Hay gente que ve el edificio y cree que es privado o parte de un museo, no saben que es un colegio público de barrio", explica la directora. Además, existe un temor infundado entre los padres: el miedo a no entrar por haber tan pocas plazas. "Muchas familias no echan la solicitud pensando que se van a quedar fuera al ver la ratio tan bajita. Pero la realidad es que nunca se suele quedar nadie fuera", aclara Carolina Bueno para tranquilizar a los padres que estén dudando de cara a marzo.

Aulas mixtas

Debido a la baja matrícula, el centro recurre en algunos niveles a las aulas mixtas, como ocurre en las clases de 4 y 5 años. Lejos de ser un hándicap, tanto la dirección como las familias lo ven como una ventaja pedagógica que fomenta la convivencia y el cuidado entre iguales. "A nivel académico no hay ninguna dificultad, al revés. La experiencia no es negativa, y a mitad de curso no notas la diferencia entre unos y otros", asegura la directora. El próximo 9 de marzo, el colegio abrirá sus puertas para que las familias conozcan este "secreto" del Porvenir. Un colegio que resiste al tiempo y a las estadísticas, demostrando que menos alumnos significa mucha más escuela.

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