"Soy una cofrade al sevillano modo, de las que no pisan nunca una iglesia"
Los invisibles
Ciclista urbana, una de las cinco mujeres en la directiva de la peña bética Rafael Gordillo del Polígono, ha ganado el premio a la mejor novela escrita con un blog.
SE quedó en el paro tras 17 años trabajando en la misma empresa y empezó a escribir una novela, El juego del hombre invisible. Reyes Aguilar (Sevilla, 1969) se convirtió con este libro en la reina literaria de los blogueros sevillanos.
-¿Cuál era su oficio?
-Trabajaba como decoradora haciendo dibujo comercial.
-¿Y le llenaba?
-A mí siempre me ha gustado dibujar, leer y escribir. Les debo las tres cosas a Mortadelo y Filemón. De niña siempre estaba leyendo los tebeos de Ibáñez y de mayor tenía que encontrar lo que más se le pareciera. Empecé Bellas Artes, pero lo dejé. Soy inconstante.
-¿Decorar no era un trabajo decorativo?
-Me gustaba, pero en diciembre de 2008 llegó la crisis y con ella el paro. El 15 de enero de 2009 empecé la novela en el Centro Cívico Cerro del Águila y la terminé en Sanlúcar de Barrameda.
-¿Novelista de bloc o de blog?
-Trabajaba en la Juncal, dejaba al mayor de mis hijos en el instituto, al pequeño en el colegio y cogía el ordenador. Soy el contrapunto del ama de casa. En una Feria del Libro, dedicándome su libro Monipodio, Paco Robles le puso sin saberlo nombre a mi blog: damadesevillanonombre. Y me inicié en abril de 2006 con un texto sobre la Amargura. Me gusta la Semana Santa, y más las vísperas. Soy cofrade al sevillano modo, de las que no pisan nunca una iglesia. Cofrade del Tremendo y alrededores. Como lo son muchos sevillanos digan lo que digan.
-¿El blog es un anónimo veneciano?
-Es una catarsis mravillosa escribir para desconocidos. El blog me daba anonimato y podía expresar mis sentimientos, y eso es para mí el paraíso. A través de ese medio descubrí muchas historias, mucha soledad camuflada. Gente que tiene su familia, su trabajo, su cotidianidad. Y no son felices.
-¿Cómo surge la novela?
-La idea me la dio una amiga que tenía un chat con el que ligaba por internet. La protagonista es una mujer que se encuentra perdida. El hilo conductor de la historia es la música de Triana, otro de los pilares de mi vida. A través de esa música da con un hombre en Madrid que usa el nick de Sinatra.
-¿Le pone cara a sus lectores?
-A algunos sí, porque el libro ya se ha presentado tres veces en Sevilla. El último que tengo se lo iba a regalar a Pepe Mel, pero el entrenamiento era a puerta cerrada.
-Otra de sus aficiones...
-Soy bética desde que mi padre me llevó al campo con ocho años. De niña iba al colegio de la Soledad, detrás del campo del Sevilla. Cuando la monja descubrió la foto de Gordillo en mi cuaderno dijo que nunca había visto a una alumna con la foto de un futbolista.
-No será bética al sevillano modo que enunció Alfonso Guerra, que lo es "como todos los sevillanos a los que no les gusta el fútbol".
-Yo soy bética activa. Socia con carné. Vamos toda la familia al fútbol: mis dos hermanas, mi marido, mis dos niños, mis cuñados, mi padre. Nos dispersamos y quedamos todos al final del partido en el bar Cástulo. Es nuestro Macondo particular, porque mi madre y mis tías se quedan en sus casas escuchando el transistor. Mi madre sufre algún lapsus y a veces se cree que Joaquín sigue jugando en el Betis.
-En su novela suenan Queen, Sabina, Whitney Houston o los Status Quo...
-Debería estar también Serrat. Siempre que viene a Sevilla voy sola a verlo. La última vez coincidió con un partido que el Betis le ganó dos-uno al Barcelona. Fui al camerino, me hice una foto con él y me dedicó la entrada.
-Heliópolis marca sus pasos...
-Mi bisabuelo era acomodador del campo del Patronato y un hermano suyo jugaba en el Betis. Mi abuela Reyes le llevaba el bocadillo y Timimi le decía: "Niña, quítate los hilvanes del partido". Estoy en la peña bética Rafael Gordillo del Polígono San Pablo. Cinco de los ocho directivos somos mujeres. En el fútbol y en las cofradías lo haríamos mejor que los hombres. Somos mucho más organizadas.
-¿Cuáles son sus referencias literarias?
-Auster, Benedetti, Murakami, Muñoz Molina. Benedetti es muy futbolero. Menos mal, porque mi hijo mayor, de pequeño, sólo leía prensa deportiva. La profesora decía que le dejara, que lo importante era que leyera.
-¿Volvío a trabajar?
-Estoy en el pabellón de la ONCE de la Cartuja. Trabajo de teleoperadora para una compañía de seguros.
-Otra vez con los desconocidos...
-Es mi sino.
-¿No volvió a la decoración?
-Con Ikea y la crisis, ya es un capítulo cerrado.
-¿El blog es su otra vida?
-Tengo los pies en el suelo. Y apunto todo en mi cuaderno. Puedo contar que estoy haciendo croquetas de gambas mientras escucho a Supertramp.
46 Comentarios