La comparsa de Ramón Zamudio, muy 'Culpable' para volver a los cuartos del COAC

La agrupación de Alcalá de Guadaíra regresa a su mejor nivel con una propuesta en la que conjuga buen repertorio, música y voces para hacer una defensa de los carnavaleros de fuera en Cádiz.

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La comparsa de Ramón Zamudio regresó a su mejor nivel en la quinta sesión de preliminares del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz (COAC) con Culpable, que dejó muy buen sabor de boca en el Gran Teatro Falla tanto en repertorio como interpretación para intentar regresar a los cuartos de final que ya alcanzaran hace tres años con El andalú.

La agrupación de Alcalá de Guadaíra firma una bonita defensa de los carnavaleros de fuera de Cádiz a través de la presentación de unos presos cuya cárcel es su pasión por el Carnaval gaditano, en el que a menudo encuentran rechazo por no ser de la tierra. La idea queda clara desde el comienzo de la presentación con un homenaje a la comparsa Entre rejas, de Antonio Martín, primer premio de 1985, para la que el Carnaval era su "cárcel" y su "libertad". Estos reclusos sevillanos, en cambio, se sienten reos de una fiesta en la que los "tacharon de ladrones" por querer a Cádiz "siendo de fuera", pero a pesar de la sentencia del "que no vengan" regresan una y otra vez "aunque te duela".

Lucen bastante los pasodobles con una música sencilla, bonita y mecida en la que el conjunto de voces encaja muy bien pese a su potencia, que cobra más protagonismo en el final. En el primero, de presentación, quieren "entregar un pasodoble sencillo a Cádiz" para que se le "clave en el alma" y la "enamore" a "media voz". No vienen "a rogar" ni "piden clemencia" y se enfrentan "sin miedo" a que les condenen como culpables "por ser forastero y decir te quiero". Mejor el segundo a las encuestas que alertan de que un porcentaje considerable de los jóvenes creen que en el franquismo se vivía mejor. Cuentan la historia de José, un hombre de 80 años que reacciona mientras desayuna a una conversación de unos jóvenes de la mesa de al lado que son de esta opinión. Les interrumpe para explicarles que la dictadura fue una época de "hambre, miedo, censura, muerte, cunetas, machismo, abusos y desprecio", al tiempo que les reprocha que no valoran que son "libres", que Franco los mandaría "al paredón sin sin compasión" y que sus "palabras son la vergüenza de España".

Cumplen en los cuplés. Peor el primero al Rey Emérito, que "se ha follado a lo tonto a media España" y al que recriminan que con "todos los niños que ha hecho nos ha dejado al más tonto". Algo más simpático el segundo, sobre todo en el desarrollo, a los 93 años que cuenta Antonio Tejero, del que, aunque hace poco publicaron en falso su muerte, "puede durar más que la despedida de Bustelo". Llegan a la conclusión de que ser mala persona "retarda la vida", por lo que auguran una muy larga para Ayuso.

Un popurrí en el que detallan también otras prisiones a las que se ven abocados por su afición al Carnaval y su camino hacia la libertad corona un notable pase. Destacan la tercera cuarteta, un bolero a su guitarra, y la última a golpe de bombo y caja que acaban con una promesa: "Cádiz, yo jamás voy a escarparme, tú mis cadenas no desates, porque si no es sin ti no quiero vivir". Deberían tener al menos el tercer grado para regresar a los cuartos.

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