Como una cuadriga por la calle Trajano
calle rioja
Aniversario. Pasan cada 25 minutos y han cumplido 25 años desde que empezaron en plena Expo 92. Un recorrido temático con información para el visitante en 16 idiomas
La cigarrera le ganó al barbero. Carmen y El Barbero de Sevilla fueron los nombres con los que Enrique Ybarra bautizó los dos primeros autobuses turísticos cuando el 23 de julio de 1992 puso en marcha la compañía Hispalense de Tranvías. La crisis posterior le obligó a vender el segundo, que acabó en Benidorm.
Esta aventura nace el mismo año que la Exposición Universal de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Después de los atentados del 17 de agosto en Las Ramblas, la compañía City Sightseeing, hermana pequeña y secuela de la empresa inicial, ofreció sus servicios de forma gratuita en la ciudad sacudida por el terror. En la conexiones televisivas, era permanente la presencia de estos autobuses que llevan en su heráldica el rojo de Londres -empezaron a nutrirse con los autobuses urbanos de las películas de Hitchcock-, una franja amarilla de España y el sol de Andalucía, que ilumina los días de lluvia de Oslo y Estocolmo.
Seis generaciones separan a Enrique Ybarra de José María Ybarra, tatarabuelo de su padre, aquel naviero que fue alcalde de Sevilla y creó con el catalán Narciso Bonaplata la Feria de Abril. Aunque la mayoría de los usuarios de este bus turístico son extranjeros o visitantes nacionales, es muy recomendable para el ciudadano autóctono. Tendrá una perspectiva única, insólita de su ciudad. Cada 25 minutos pasa el servicio con explicaciones certeras y precisas -que informan sin abrumar, que orientan sin destripar el misterio- en dieciséis idiomas. Torres de Babel de una empresa sevillana presente en más de un centenar de ciudades de los cinco continentes. Coetáneos de los Juegos Olímpicos de Barcelona, Sidney, que organizó los del año 2000, los últimos o primeros del milenio según Dionisio el Exiguo, fue la tercera ciudad a la que llevaron esta oferta. Antes que ella, la universitaria Oxford, epicentro del microcosmos literario de las novelas de Javier Marías.
Cualquier recorrido ilustra al viajero sobre la historia de la ciudad, sus nomumentos y sus personajes. En estos años en los que se cruzan los centenarios de Trajano, Murillo y la gesta de Elcano y Magallanes, el bus turístico se adentra en los alicientes de la Sevilla romana, la barroca y la que protagonizó la primera circunnavegación. Una proeza de la que el viajero encuentra jugosos detalles si aprovecha las paradas del Acuario o del pabellón de la Navegación, con una exposición permanente e interactiva en el barco invertido que diseñó Guillermo Vázquez Consuegra.
Las Sevillas del 29 y del 92 se funden en el recorrido capicúa. Una ciudad que fue universal y regionalista y que muestra sus recovecos a vista de diablo cojuelo. "Las ciudades, como las empresas, las hacen las personas". Es la lección que ha aprendido Enrique Ybarra, este trotamundos que ha viajado treinta veces a China y cumple años el mismo día que los cumplía Fidel Castro, a quien conoció por un hijo suyo y le regaló una lata de espárragos y un libro de Pablo Neruda.
Ybarra fue americano antes de la Expo. Se fue a Estados Unidos en 1986 con una beca de fútbol, deporte que practica cuando puede con sus amigos, entre los que se cuenta el torero Morante de la Puebla, que en esos dominios no se ha cortado la coleta. Hay una Sevilla desde las alturas: la Giralda, la torre oscura de los Perdigones, que no de Stephen King, las Setas de la Encarnación, y también este viaje en un autobús descapotable, con toldo cuando la calor aprieta, que permite conocer la ciudad como en un thriller, como si uno llevara la cámara de Alberto Rodríguez.
El cofundador de la compañía empezó vendiendo tiques en el paseo Colón y hacía de guía. Ahora tiene una oficina permanente en la Avenida de la Constitución, frente al Archivo de Indias. Una vecindad que es una hermosa metáfora, porque estos autobúses turísticos viajan como galeones por todo el mundo. Uno de sus objetivos era llegar a San Juan de Puerto Rico, Cádiz la chica en el siglo XIX por el parecido con la Tacita de Plata, que también es La Habana con más salero en el tanguillo de Carlos Cano y Antonio Burgos. El bus pasaba de la Alameda a Trajano y uno se sentía Miles Gloriosus.
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