Un "edificio árbol" en la Olavide

Los arquitectos MGM y Hernández Valencia ganan uno de los prestigiosos premios NAN por el Edificio Mixto Departamental de la Olavide. El mismo proyecto fue finalista en los FAD 2012.

Una imagen del Edificio Mixto Departamental de la Olavide, donde se observa su horizontalidad y su juego con el el medio.
Luis Sánchez-Moliní

24 de diciembre 2012 - 05:03

Levantar un edificio de nueva planta en la Universidad Pablo de Olavide conlleva la responsabilidad añadida de intervenir junto a uno de los ejemplos más emblemáticos del movimiento moderno arquitectónico andaluz: el conjunto diseñado a principio de los 50 por el estudio Otaisa para acoger a la Universidad Laboral de Sevilla. En la UPO, arquitectónicamente hablando, se tiene la obligación de hacer proyectos de calidad.

Eso es, precisamente, lo que ha conseguido la unión de los arquitectos MGM (Morales, De Giles) y Hernández Valencia con su proyecto para el Edificio Mixto Departamental de la Olavide, que ha merecido el premio NAN de Arquitectura y Construcción 2012 en la categoría de Mejor Proyecto no Residencial. Asimismo, el proyecto mereció ser finalista de los Premios FAD 2012 y Finalista Top Ten de los Premios Ait Awards 2012.

Sara de Giles, una de los arquitectos que han participado en su diseño, lo define como un "edificio árbol" por su vocación de integrarse en el medio ambiente y su función de refugio ante las adversidades climatológicas. "Da sombra cuando hace calor y resguarda del agua cuando cae la lluvia", afirma la arquitecto, quien insiste en que el inmueble, marcadamente horizontal y con un gran aprovechamiento de la luz natural, busca la máxima integración en el paisaje de sembrados periurbanos que lo rodea. "El terreno natural se cuela bajo la cubierta. No ha necesitado urbanización previa", asegura De Giles.

Otra de las claves del edificio, que acoge aulas y departamentos diversos, pero que también pretende ser un lugar de reunión y descanso, es la inspiración buscada en el gran corredor central que vertebra el viejo proyecto de Otaisa. "El corredor es un lugar de tránsito, pero también un lugar de encuentro y descanso, un espacio que nos pareció muy interesante", dice.

Asimismo, también se puede afirmar que es "un edificio puerta", un lugar para ingresar en el campus cuando se proceda a la ampliación del mismo. En todo momento, los arquitectos han tenido en cuenta que iba a ser lo primero que se vería desde el Metro al acercarse desde Sevilla a la Olavide, y que esta observación se iba a hacer desde arriba, "por lo que tratamos el techo como una quinta fachada, ocultando la maquinaria que pudiese afearla".

Finalmente, Sara de Quiles resalta el uso del color (tan característico, por otra parte, de los proyectos de estos arquitectos), una opción que sirve para "transmitir optimismo". "El color representa la vida, la actividad", concluye la arquitecto.

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