Cinco familias denuncian que el Consistorio se niega a corregir los ruidos de la piscina Fundición

Los afectados exigen conocer el estudio de ruidos que midió Inasel en diciembre de 2007

Los afectados por los ruidos de la piscina, junto a dos ediles del PP, desplegaron ayer una pancarta.
A. S. Ameneiro

09 de mayo 2008 - 05:03

"Desde hace un año sufrimos ruidos parecidos a un centrifugado permanente y con sonido muy grave en todas nuestras viviendas a todas horas del día y de la noche sin que nadie ponga remedio a esta tortura", explicaba ayer a la prensa Óscar Ceballos, portavoz de los afectados y vecino del bloque afectado (número 12 de la calle Lumbreras) por los ruidos de la piscina Fundición, la única que existe en el centro de Sevilla.

El portavoz de la decena de afectados, que ayer desplegaron una pancarta de protesta a las puertas del centro deportivo, denuncia que Dragados (constructora de la instalación municipal) se niega a corregir los defectos del sistema de depuración de la piscina causantes de los sonidos que perjudican a los vecinos (las máquinas están pegadas a la fachada del edificio residencial) y tampoco revela los resultados del estudio de nivel de ruidos que encargó en diciembre de 2007 a la prestigiosa empresa Inasel. Los vecinos van a pedir este estudio a través de una demanda administrativa porque saben oficiosamente que detectó "niveles intolerables" de ruido y temen que Deportes "secuestre o falsifique" el documento para evitar dar una solución al problema.

Ceballos critica que el concejal de Deportes, Francisco Manuel Silva (IU), declaró el miércoles a Canal Sur Radio que ya se estaban haciendo obras de mejora en la piscina de la calle Crédito pero ni supo concretar de qué se trataba ni siquiera su propio jefe de servicio de obras, Antonio del Cerro, conocía la supuesta existencia de éstas. En un año, una familia ha tenido que dejar el bloque y una segunda, con un bebé a punto de nacer, se lo está planteando.

Según los afectados, detrás de este silencio administrativo hay un fuerte desacuerdo presupuestario entre Dragados y el Instituto de Deportes a cuenta de la obra. De hecho, los vecinos sospechan que Deportes le debe a la constructora "una importante cantidad económica" cuyo impago estaría bloqueando la solución del problema. Fuentes de Dragados admitieron ayer a este periódico que hay un defecto que provoca ruido y que son los arquitectos los que tenían que haberlo detectado. Pero la arquitecta jefa de obras de la empresa eludió responder a este diario. El Ayuntamiento prometió ayer una inspección de las viviendas pese a que los vecinos desconfían del servicio de Medio Ambiente.

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