La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
Los invisibles
NNACIÓ en Nervión y se crió en Amate. José Luis Postigo (Sevilla, 1950) recorrió el mundo con la guitarra. Hizo la mili en el Soria 9, pero los únicos soldados para los que tocó fueron heridos del Vietnam en el hospital de una base norteamericana.
-¿Qué fue antes, el arte o la técnica?
-Mis comienzos son a través del baile. Estudié con Eloísa Albéniz y Enrique el Cojo. Bailaba en las Galas Juveniles y en los circos que llegaban al Cerro en invierno.
-¿No le convencía el baile?
-No lo hacía mal. Era fuerte, pero muy tímido. Con 7 años, mi madre me compró una guitarra en una tienda de Méndez Núñez.
-¿Es vocación de familia?
-En parte sí. Mi padre tenía un bar en Amate al que iban todos los gitanos y mi madre una tienda de comestibles en la Carretera Amarilla. Allí cerca vivían Farruco, Chocolate. Crecí viéndolos bailar.
-¿Cuándo debuta?
-Como bailaor, con 15 años. De guitarrista, con 17. Me mandó Pulpón con un cuadro flamenco a un hotel de Torremolinos. En 1967 entré en Los Gallos. En 1968 fui a Mallorca y estuve un año en Los Tarantos, en Barcelona. Me fui a una gira de año y medio por toda América con Pastora Molina y Manolo Soler. Había pedido un año de prórroga. Ya estaba tallado y no podía salir al extranjero. Me declraron prófugo. En Puerto Rico me caducó el pasaporte y me lo tuvo que arreglar mi mánager, un americano judío.
-¿Volvió para jurar bandera?
-Llegué en marzo y en julio estaba en el Soria 9. Antes actué en un tablao de Castilleja donde debutaba la Pantoja muy jovencita. En la mili hice 33 guardias de cabo. La termino, me caso y Manolo Soler, que se había quedado en México, nos manda dos billetes para mí y mi mujer para estar siete meses en Acapulco.
-Una luna de miel muy larga...
-Actuábamos en un hotel de lujo por el que pasaban todas las figuras de Hollywood, desde Robert Mitchum a Sean Connery.
-¿Qué aprendió en Los Gallos?
-Era mi cuartel general cada vez que volvía de América o de Japón. Ketty, la catalana que era la dueña de Los Gallos, fue la madrina de mi hija Nuria. El padrino fue el Nano de Jerez.
-¿Su mujer también es artista?
-Hizo sus pinitos en Japón, en Estados Unidos y Acapulco. En Sevilla nunca, ella es internacional.
-¿Qué supuso Japón?
-Fui primero dos giras de seis meses tocando para bailar. Después otras dos veces con Chano Lobato ya para cantar.
-¿Quién cambia el panorama?
-Pulpón. Fue el mejor representante de los artistas en la historia del flamenco. El más transparente. A mí me puso en las 200.000 pesetas. Camarón llegó a firmar por dos millones y medio.
-¿Tocó para Camarón?
-En público nunca. Éramos muy amigos. Se pasaba horas enteras en mi tiendecita de Rodrigo Caro, porque él también era muy aficionado a la guitarra. Mandaba a Carapalo para que me llamara y fuera con él al camerino.
-¿Ha actuado en campañas electorales?
-Alguna cosa esporádica para el PA, para el PP en Almería. Es que en los años 80, en la mejor época de los festivales, casi todos los ayuntamientos eran del PSOE. Yo estuve cinco años con El Cabrero y les daba a todos, a la izquierda, a la derecha, porque era anarquista de la CNT.
-Esa época pasó a la historia...
-En 1984 en noventa días hicimos 83 festivales. Era el guitarrista y el conductor. Empecé a ganar dinerito, y el dinero entonces tenía un valor increíble. Lo había pasado mal. Mis padres tuvieron un accidente, cerraron sus negocios, me fui a vivir con mi suegra y pagamos a plazos el colchón y la almohada.
-¿Su última actuación pública?
-En Cerdanyola, en la Casa de Andalucía. Hay mucha afición en toda Cataluña.
-¿Y la última privada?
-En Estanbul. Un señor que me compró una guitarra muy cara nos llevó a un hotel de lujo, había un turco cantando por Antonio Carmona y por Camarón que parecía de las Tres Mil Viviendas.
-¿La saga continúa?
-La tienda de guitarras será para mi hijo. Es técnico de sonido y toca el bajo y la guitarra eléctrica en un grupo de rock de Marchena.
-¿Cuál es su sueño musical?
-Abrir en mi casa un museo de la Guitarra. Que la gente vea el legado de Antonio de Torres, el stradivarius de la guitarra.
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