Las ilusiones intangibles

Puntadas con hilo

Zoido sigue alimentando gestos que no trascienden y que son la clave de que goce hoy de un elevado crédito.

María José Guzmán

02 de junio 2013 - 01:00

ZOIDO se ha sometido esta semana a un nuevo examen: el tradicional parcial del día del Corpus. Y, aunque los aplausos fueron más tímidos que en 2011, los gestos de cariño fueron, por tercer año consecutivo, evidentes y palpables. El respaldo del jueves fue tangible, pero no siempre lo es. Hay una agenda privada -que no oculta- del alcalde que explica en parte por qué sigue manteniendo un elevado crédito entre los sevillanos, a pesar del limitado balance de gestión.

Uno de sus últimos gestos, de los intangibles, tuvo lugar el pasado martes. Eran las 11:30 de la mañana cuando Zoido hizo un alto en su agenda de compromisos para dirigirse a una vivienda de San Pablo. Ante el asombro de los vecinos, el alcalde entró en el bloque sorteando un cubo de fregona y llamó al timbre de un piso. "¿Iba a venir o no?" Y las dos mujeres que abren la puerta se tiran hacia él aplaudiendo y dándole besos. "Yo sabía que tú venías, éste es el alcalde de mi pueblo, pasa pasa", comenta Carmen Álvarez tras presentarle al alcalde a su hijo, que no quiso perderse el momento.

La señora no es de Fregenal, pueblo donde se crió el hoy alcalde, ni de Montellano, donde nació. Con lo del pueblo se refiere a Sevilla. "Os podéis sentar, cariño", prosigue como si estuviera en familia mientras señala a una mesa que recibe a la visita con un papelón de chacina.

Pero el alcalde sólo ha ido a cumplir una promesa que hizo horas antes a Fernanda Martín, una sevillana de la Macarena de 90 años, en la fiesta de clausura de los talleres de distrito. Ella no figuraba en la lista de los alumnos premiados con un giraldillo por su participación en estas actividades. Hace dos años que su nieto sufrió un accidente y desde entonces no está para teatros, pero esa circunstancia no la hace menos merecedora de la distinción tras años y años de disfrute en estos talleres. Fue su cuñada Carmen, la que abrió las puertas de su casa al alcalde, quien sin cortarse un pelo se dirigió al escenario durante el acto de entrega de los giraldillos y reclamó uno para Fernanda Martín. Esposa de un fotógrafo, de los del caballito de cartón, no es la primera vez que ha perseguido a un alcalde para conseguir algo que consideraba justo. Como cuando fue en busca del Del Busto, en referencia al alcalde Juan Fernández, y logró que el concejal del ramo rectificara y concediese las licencias a los fotógrafos para trabajar en la Feria. Con Zoido le resultó aún más fácil. El alcalde se agachó en las tablas de Hogar Virgen de los Reyes, se interesó por el caso y, acto seguido, hizo subir al escenario a la ahora homenajeada, que se quedó sin palabras. Como todo fue improvisado, no había estatuilla para ella, pero el alcalde dio su palabra: "Mañana voy a tu casa y te lo entrego". Y así fue. "Muchas gracias, muchas gracias, muchas gracias", hasta tres veces. Poco más pudo decir la anciana, que admitió que en lo que le resta de vida no olvidará a Zoido porque había sido capaz de devolverle la ilusión perdida.

Ahí está la clave. Zoido se despide y sigue con sus ocupaciones y las dos señoras, ya en la intimidad, hacen un auténtico spot de campaña electoral. Ni el del tendero de Su Eminencia... y, además, sin guión. "Desde luego, este alcalde es maravilloso, de verdad, es una bella persona. Yo desde que lo vi en los carteles, antes de ser alcalde, oye, me gustó esa cara, era una cara muy angelical..." Angelical. No hay mejor definición para un político que vende su bonhomía y su generosidad como marca, ¿no?

Pero gobernar es otra cosa. Estas visitas fugaces a los domicilios particulares forman parte de la estrategia de Zoido, de su forma de hacer y entender la política. Aunque distinta, también son habituales en Tomares, donde el alcalde y secretario general del PP andaluz, José Luis Sanz, también llama a las puertas de sus vecinos. Otra versión del tradicional puerta a puerta socialista y a año, o mandato, completo.

El alcalde atesora vídeos y posados ante el mueble-bar o sentado en la mesa camilla de muchas casas sevillanas. Son el gran aval de su gestión, una razón por la que sonreír confiado y salir a la calle con la mejor cara a diario a pesar del chaparrón del paro, los desahucios y las miserias que azotan a la ciudad.

¿Tiene hijos Fernanda Martín? ¿Están en paro? ¿Hay otros dramas cotidianos en su familia? Es posible, pero a esta nonagenaria poco le importó en ese momento. Ella fue feliz con la visita de un alcalde de la que hoy puede presumir ante sus vecinos. La emoción le durará años. A ella y a muchos sevillanos que el pasado jueves pararon al primer edil para retratar a sus hijos con él. De la veneración del año de la victoria aún quedan rescoldos de admiración y respeto por un alcalde que mira a los ojos y intenta cumplir con la palabra del día a día con gestos que llegan y hacen olvidar, al menos en ese momento, otras promesas incumplidas. Dos años después, muchos sevillanos le reclamaron por la calle que no se olvidara de "lo suyo". Sonrisa y paso al frente. Zoido es especialista en generar ilusiones. Hay quien dice que son trampantojos. Aún quedan dos años para descubrirlo

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