"Me llevaron al Palenque y decidí quedarme en Sevilla"
Igor Iván Pérez. Técnico de sonido de radio y televisión
Vino a la Expo del quinto centenario en el aniversario de la revolución sandinista por la que murió su tío Igor, a quien debe su nombre. Fue niño en Palacagüina, pero encontró sus perjúmenes en Sevilla.
EN el trabajo le dicen el ruso. Igor Iván Pérez (Estelí, Nicaragua, 1973) vivirá intensamente el fin de semana: derbi en Sevilla, que cubrirá como técnico de sonido en la emisora del equipo de Nervión, Cumbre Iberoamericana en Cádiz.
-¿Qué recuerda de la revolución sandinista?
-El 19 de julio de 1979, cuando es derrotada la dictadura de Somoza, yo tenía seis años. Nací en una ciudad que pertenece a la zona de las Segovias, ciudades fundadas por los españoles y arrasadas por los piratas. Siempre acostumbradas a convivir con conflictos. Poblaciones como Ocotal, Jalapa o Somoto, de donde son los hermanos Mejía Godoy.
-¿Igor Iván por la revolución?
-Mi abuelo Felipe Úbeda, el padre de mi madre, era muy aficionado a la literatura, a los autores rusos. Y a uno de sus hijos le puso Igor. Mi tío Igor se enroló muy joven en el Frente Sandinista y murió en los años setenta en un operativo contra las tropas de Somoza. Esa muerte marcó mucho a la familia. Eran diez hermanos y todos, sin excepción, se pasaron a la guerrilla. Los hombres directamente; las mujeres, entre ellas mi madre, como colaboradoras.
-¿Eso marcó su infancia?
-La llamada insurrección nacional pasó de la montaña a las ciudades. Mi familia estaba señalada. Nos sacaron de la ciudad, primero a una finca llamada Colón, después a una población que le sonará, Palacagüina, y de allí a Costa Rica, con mi madre embarazada de mi hermano pequeño.
-¿Cómo vivió ese traslado?
-Para nosotros eran unas vacaciones. Nos ocultaban lo que ocurría, aunque veíamos muertos en la calle. Cuando volvimos a Estelí, totalmente arrasada, lo que para los mayores eran casas destruidas, vidas deshechas, para mí y mis hermanos era un escenario donde jugábamos a la guerra.
-Y después jugar a la paz...
-Primero se vivió de una manera muy romántica, con una educación sesgada. Estudiábamos para convertirnos en socialistas. No llegábamos con un buen bagaje cultural a la Universidad. Un vacío enorme en Matemáticas, Física, Química, pero sabíamos mucho de Filosofía, Sociología y Política. Yo lo padecí cuando me matriculé en Ingeniería Química.
-¿Es un hijo del sandinismo?
-En cierto modo, sí. Nos dio una conciencia de clase y un respeto al ser humano que convirtió a Nicaragua en una isla en pleno Bronx.
-¿Cuándo llega a Sevilla?
-Salí de Managua el 19 de julio de 1992, en plena Expo. En el aniversario de la revolución. Un vuelo KLM con escalas en Curaçao y Amsterdam. Nada más llegar, me llevaron a un concierto en el Palenque y decidí quedarme.
-¿Dónde se quedó?
-En el Cerro del Águila. En casa de Paco Molina, un sevillano al que conocí en plena revolución cuando apareció en Nicaragua con un contingente de maestros españoles para ayudar en la educación. Paco iba por seis meses y se quedó diez años. Cuando a los que llegaban de fuera no les decíamos ni turistas ni extranjeros, sino internacionalistas.
-¿Vino como ingeniero?
-Eso lo olvidé. Me matriculé en Periodismo. Igual que de mi abuelo heredé la afición a los autores rusos, más Chejov que ninguno, de mi padre, que se hizo sastre autodidacta, heredé la vocación de la música. Si un día me quedo en el paro, lo primero de lo que echo mano es de la guitarra.
-¿Dónde ha tocado?
-Primero en bares, hasta que se me apareció mi primer ángel de la guarda, Moncho, hondureño, que canta boleros, rancheras. Empecé en una boda y me consiguió trabajo de músico en el Piano Bar 9,40, en la Gran Plaza. Le salió un contrato de seis meses en un hotel de los Emiratos Árabes y lo sustituí con mi segundo ángel de la guarda, Jorge Prádanos, que hacía un programa en Radio Nacional, La hora tonta, con entrevistas y música en directo.
-¿Cómo entró en la emisora del Sevilla?
-Mandé mi currículum de periodista, pero me contrataron de técnico de sonido. En 2001 me quedé en el paro y aproveché el tiempo para criar a mi hija mayor y para hacer un curso de sonido.
-¿Cuál es el derbi de su país?
-Un Estelí-Diriangen, nombre de un cacique indígena.
-¿Qué parte es más española, la de los Pérez o los Úbeda?
-El bisabuelo de mi madre se apellidaba Rodríguez, venía de Úbeda y se cambió el apellido.
-Es pariente lejano de Sabina...
-Dice una leyenda familiar que el hombre era cura y como se salió puso tierra de por medio. Inició una vida nueva en América e hizo fortuna en la caña de azúcar.
4 Comentarios