"Hemos llorado muchísimo, y sin que se enterara nadie"

Francisco Moreno accede a relatar cómo se ha convertido en el primer abuelo que salva la vida a su nieto donándole un riñón

Francisco Moreno, aún convaleciente, junto a su consuegra, su nuera, su mujer y su hijo.
Fernando Pérez Ávila

26 de noviembre 2011 - 05:03

"Hoy he podido ver al niño en una fotografía. Es increíble cómo le ha cambiado ya la cara, el rictus". Quien así habla es Francisco Moreno, el hombre de 49 años que ha salvado la vida de su nieto, Kevin, de 5, al donarle un riñón. Lo dice todavía tendido en su cama del hospital Virgen del Rocío, convaleciente de la operación a la que fue sometido el martes. Está rodeado de cámaras de televisión, de fotógrafos y de periodistas, que tienen que turnarse para acceder al interior de la habitación del hospital y recoger su testimonio. Tanta presencia mediática responde a que es el primer trasplante de abuelo a nieto que se produce en Andalucía y probablemente lo sea en toda España, ya que los médicos del Virgen del Rocío no tienen constancia de ninguno anterior.

El éxito de la operación se explica por varios factores. El primero es que el donante, pese a ser el abuelo del receptor, no tiene una edad avanzada. "Me dijeron los médicos que hasta los 50 años podía valer y yo empecé a hacerme las pruebas con 48. Ahora tengo 49". El segundo es el que el órgano estaba en un perfecto estado, de manera que no ha sido rechazado por el organismo del niño.

"He hablado con él por teléfono. Él me llama Bobo y antes de la operación entre su madre y yo le explicamos que iban a sacarle un riñón al Bobo para ponérselo a él. Lo primero que me ha dicho por teléfono es 'Bobo, te quiero", relata Francisco, que recuerda cómo el menor se ha quedado con la copla y dice ahora: "Un riñón para ti y otro para mí".

Su esposa, Antonia Cazorla, se emociona al oírlo. "Yo me ofrecí, pero tengo fibromialgia y no podía. Él siempre se mostró dispuesto y fue muy positivo desde el principio. Hemos llorado mucho, y sin que se enterara nadie", confiesa. Su marido asiente.

Los padres del niño, Sabino Moreno y Alexandra Corretgé, también se muestran enormemente agradecidos al gesto del padre de Sabino. "Al darle la vida a mi hijo también me la ha dado a mí", explica la joven, que tuvo a su hijo con 16 años y ya nació con la insuficiencia renal. "La operación fue larguísima -cinco horas- y ahí vivimos momentos duros. Pero el equipo médico es estupendo y estamos muy contentos y agradecidos", dice Alexandra justo antes de marcharse al Hospital Infantil a visitar a su hijo, que sigue en la UCI.

La familia es natural de Almería y se le ha practicado el trasplante en el Virgen del Rocío al ser éste el único hospital andaluz en el que se trasplantan a niños. "Cuando llegue a Almería vamos a hacerle una fiesta con todos los niños del barrio. Con cuidado, porque no se le puede besar, pero seguro que va a disfrutar mucho", dice la abuela.

Sólo esta semana se han producido en el Virgen del Rocío cuatro trasplantes de riñón, según explicó el jefe de Urología y Nefrología, Rafael Medina. "La donación de vivo es una alternativa muy válida, ya que la de cadáver ha bajado mucho en los últimos tiempos por las propias mejoras que ha experimentado la sociedad. Un niño como Kevin podrá llevar a partir de ahora una vida totalmente normal y sólo tendrá que pasar las revisiones propias de una persona trasplantada".

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