La naranja como origen de una estancia
Profesor y músico La fortuna de Mark Wills (Cambridge, 1964) consiste en vivir de la lengua y de la música, dos de sus pasiones. Este profesor, traductor y miembro de la banda RiverDogs llegó a Sevilla hace 11 años, ciudad de la que tuvo conciencia por primera vez a causa de aquellas naranjas sevillanas de las que dio buena cuenta desde su niñez
El primer contacto de Mark Wills con Sevilla fue una naranja. De chaval, a Wills le inquietaba el apellido de aquellas naranjas sevillanas que abundaban en los mercados de su Cambridge natal. Luego llegaron las óperas en las que Sevilla era escenario, la figura de Maradona en el Sevilla Fútbol Club y la Expo. De tanto repetirse en su cotidianidad, Wills acabó arribando a Sevilla en 1999 para dedicarse a la enseñanza del inglés, a la traducción y a la música. Wills puede considerarse un modelo ejemplar para elaborar un estudio comparado entre las dos sociedades. "He tocado el violín durante 13 años y ahora tengo un grupo de música popular, RiverDogs. En mi país hay más cultura musical. En Sevilla, o no te interesa nada o eres un melómano, cuya cantidad de ellos ayuda a que se pueda medio vivir de la música". En cuanto a la enseñanza, con varios lustros de experiencia, tanto en el Reino Unido como en España, Wills plantea la diferencia de la relación profesor-alumno. "No sé si es un asunto cultural o generacional. Cuando yo era estudiante, a los profesores se les trataba de usted. Eso es impensable ahora". Si hay algo que sorprende a Wills de Sevilla es la pacífica relación entre los ciudadanos. Una especie de paz social en la que no parece existir la conciencia de clase, origen de revoluciones. "Me maravilla la Semana Santa. Tanta gente junta, de tan variado origen social, y nunca aparece el conflicto o la pelea. Eso no pasaría en mi país".
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