¿Por qué hay tantos naranjos en Sevilla?

Curiosidades

La relación de Sevilla con los naranjos es tan antigua como la ciudad de Híspalis, desde la leyenda de Hércules pasando por los perfumes de los árabes hasta los marineros británicos.

Turistas en las terrazas de Mateos Gago.
Naranjos en la calle Mateos Gago. / Belén Vargas
Pablo Morillo

08 de octubre 2018 - 12:25

Seguramente alguna vez te habrás hecho la pregunta de por qué en Sevilla hay tantos naranjos y no otro tipo de árbol. Pues bien, la relación de Sevilla con los naranjos es tan antigua como la ciudad de Híspalis, desde la leyenda de Hércules pasando por los perfumes de los árabes hasta los marineros británicos.

Fuera como fuere, Sevilla es hoy en día la ciudad con más naranjos del mundo contando con hasta con 40.000 árboles de este especie.

La leyenda de Hércules

La primera de las teorías vincula la existencia de tantos naranjos con el semi-dios griego Hércules. La leyenda de Hércules, fundador mitológico de Sevilla, cuenta que éste estaba cumpliendo los doce trabajos que le encomendó Euristeo. Siendo su última misión la de sacar al perro de tres cabezas del infierno. Hércules antes de enfrentarse a esta ultima prueba cruzó al norte de África para robar la manzana de oro de la inmortalidad, lo que en realidad era la naranja, y descansó en Sevilla antes de enfrentarse a Cervero.

Los Marinos Genoveses y los Musulmanes

Más allá de la mitología griega, algunos historiadores confirman que fueron los marinos genoveses los que introdujeron la naranja amarga en Sevilla. Esta especie estaba relacionada con la felicidad y esto hizo que muchos sevillanos plantarán en sus calles y patios un naranjo. Esta creencia además, hizo que los árabes también plantaran naranjos por toda la ciudad de Sevilla, pero no lo hicieron sólo por esta razón.

En la Sevilla andalusí los naranjos se plantaron de manera ornamental para dotar de aún más belleza a Sevilla. Además debido al olor de la flor del naranjo, el azahar, los musulmanes plantaron naranjos por toda la ciudad para usar su exquisito olor para fabricar perfumes y aceites, ya que tenían la intención de convertir a la ciudad hispalense en la capital mundial de la perfumería.

Los Marineros escoceses y la Casa Real Británica

La última de las teorías vuelve a vincular los naranjos con los marinos, esta vez los escoceses. Se dice que durante las campañas navales hacia África los marineros británicos sufrían de escorbuto, una enfermedad que se produce por falta de vitamina C, por lo que necesitaban incrementar su consumo pero se encontraban con el problema de que para conservar los frutos tenían que macerarlos con azúcar. Así descubrieron el exquisito sabor que daban los frutos de los naranjos de Sevilla e incrementaron su plantación. Esta mermelada pronto llegó a los paladares de la Casa Real Británica quienes enamorados de este producto propiciaron la industrialización de este producto y por ende que se multiplicara el número de naranjos amargos en Sevilla.

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