Turismo cultural

Una nueva ruta descubre el Alcázar a través de los rodajes de películas y series

  • Las visitas, gratuitas y conducidas por guías oficiales y técnicos municipales, se inician este martes y se prolongarán hasta finales de año

  • La actividad pretende incentivar el turismo local y contribuir al relanzamiento del sector

En este balcón del Estanque de Mercurio se grabó una de las escenas más míticas de la serie 'Juego de Tronos'. En este balcón del Estanque de Mercurio se grabó una de las escenas más míticas de la serie 'Juego de Tronos'.

En este balcón del Estanque de Mercurio se grabó una de las escenas más míticas de la serie 'Juego de Tronos'. / Juan Carlos Muñoz (Sevilla)

Hay guías oficiales de turismo que llevan un iPad en sus visitas para mostrar los fotogramas de la serie Juego de Tronos, una de las producciones que más proyección han dado al Alcázar de Sevilla. Seis años después de los primeros rodajes en el monumento, han seguido llegando turistas, sobre todo norteamericanos, preguntando por esos escenarios que, aunque muchos lo ignoran, ya fueron plató hace más de un siglo. El Alcázar acoge rodajes desde hace más de un siglo. Hace 104 años exactamente se filmó en él la película La vida de Cristóbal Colón (1916), en el mismo Patio de las Doncellas, uno de los más internacionales gracias a la gran pantalla. 

La historia del Alcázar se puede explicar a través de un amplio catálogo de películas y series. Y, por ello, su actual equipo directivo ha seleccionado algunas, 11 largometrajes y 13 series, para poner en marcha una nueva ruta que servirá para incentivar el turismo en plena crisis del coronavirus. Un recorrido general con paradas de cine que atraerá hasta el monumento a turistas y, sobre todo, público local, que tiene una nueva oportunidad para reencontrarse con este patrimonio desde otro enfoque. A partir de este 6 de octubre, se iniciarán dos visitas semanales (martes y miércoles) para enseñar esta ruta en grupos de un máximo de 20 personas durante hora y media (de 19:00 a 20:30). Una iniciativa que se prolongará hasta el 30 de diciembre y que engrosará la agenda de actividades culturales y educativas del monumento. La visita será gratuita para todos los públicos previa reserva a través de la página web, una gestión que podrá hacerse desde el próximo lunes.

La ruta, conducida por los guías oficiales que ya trabajan con el Alcázar y técnicos del monumento que han vivido de cerca los rodajes, se inicia en el acceso por el Patio de Banderas. Allí, en el Apeadero donde discurren algunas escenas de la Carmen (2003) protagonizada por Paz Vega y Leonardo Sbaraglia, los visitantes conocerán un poco más sobre los orígenes del cine, el quinetoscopio de Edison y Kennedy, la primera proyección de los hermanos Lumière y el nacimiento también de esta industria en Sevilla, donde llegó en 1896 con la primera filmación: Procesión en Sevilla y escenas de toros

Y desde allí el recorrido se retomará en la Puerta del León, donde hace cuatro años formaban los turistas y también la guardia real en la serie histórica de la BBC La princesa blanca. Ésta y otra también de la cadena británica, La princesa española, en la que Rossy de Palma encarnó a Isabel la Católica y se paseó por el Patio de la Montería, donde estos días el escenario montado para la Bienal de Flamenco oculta una de los regalos que HBO dejó en el Alcázar: los limoneros plantados en macetones que decoran una de las fachadas de cal que dan acceso al Palacio Mudéjar. “Pidieron permiso para pintar de otro color estos muros y tapar el blanco que no les viene bien en los rodajes, pero como no se les permitió colocaron estos árboles para añadir algo de color verde y aquí se quedaron”, explica Manuel Hurtado, responsable de actividades culturales y atención al visitante del Patronato del Alcázar.

A pocos metros, la escalera que da acceso al Cuarto Real Alto está ahora cerrada, pues es una de las estancias cuya visita se ha restringido por el Covid-19, pero los guías recuerdan que fue escenario de la versión moderna del Mago de Oz, Esmerald City (2015).

El itinerario se adentra en el Palacio Mudéjar, probablemente en las estancias que más rodajes han acogido del monumento. Hasta hace unas semanas la televisión pública de Portugal ha estado rodando un documental sobre Fernão Lopes, descubridor de la época de Magallanes que es un gran desconocido y cuya figura quiere acercar la RTP. El Patio de las Doncellas protagoniza famosos fotogramas de películas como El viento y el león (1975),  Rojos (1978), la serie Juego de Tronos o La vida de Cristóbal Colón (1916), el primer rodaje en el monumento. O El reino de los cielos (2005), que guarda una buena anécdota: Ridley Scott visitó el Alcázar buscando localizaciones pero tardó un año en decidirse por este escenario y, cuando lo hizo, ya había empezado una campaña que habían levantado el 25% del mármol del suelo, que fue reconstruido por el equipo de arte de la producción en madera en  sólo 48 horas.

El Salón del Almirante y el de Embajadores  son otras de las estancias favoritas para las producciones. Durante los rodajes, un equipo de técnicos del Alcázar está presente en todo momento, con el fin de velar por la conservación del monumento. “Una de las escenas de Juego de Tronos llenaba de humo el Salón de Embajadores y se les exigió antes conocer la fórmula química para garantizar que eso no dañaría las pinturas”, explica Hurtado, que recuerda también cómo se consultó incluso a la Universidad para comprobar si el pigmento que los productores querían poner en el Estanque de Mercurio para teñir el agua de azul mataría a las carpas. “Al final era tan suave que no funcionó y recurrieron a efectos por ordenador”.

Los productores deben aportar pólizas de seguros millonarias y adaptarse a los horarios que impone el Patronato para filmar una vez que se desaloje el monumento, aunque a veces compaginar una afluencia de hasta 6.000 personas con 200 técnicos y 20 camiones no es fácil. “En Juego de Tronos durante unas horas se cerraban algunas estancias, pero curiosamente los visitantes lo aceptaban e incluso se hacían fotos con los carteles que indicaban el motivo del cierre”, explica Hurtado.

En los que son, probablemente, los jardines más antiguos del mundo, pues datan del siglo XI, los rodajes son muy frecuentes. La visita se detiene en ellos y sus fuentes para recordar películas como La chica de las naranjas (2009), donde se pueden ver naranjos dispuestos en forma de seto o series como La otra mirada de TVE (2018), donde se pasea mucho por el Grutesco que creó Vermondo Resta, el arquitecto  manierista que con guasa bautizan como el primer sevillano que veraneó en Chipiona, pues de allí trajo las piedras ostioneras que decoran esta galería.

Otro escenario de cine son los Baños de María de Padilla, estancia que está cerrada al público por las imposiciones del coronavirus y  permite desmontar leyendas y contar una historia que tiene que ver con el terremoto de Lisboa de 1755. Hasta entonces estos baños no eran más que un estanque con mucha luz natural y una cascada natural. Pero el seísmo destruyó parte del Palacio Gótico y hubo que rellenar el patio, macizarlo y construir los arcos. Las últimas restauraciones realizadas hace un lustro descubrieron pinturas del siglo XVI, de la época de Felipe II, que la dirección del Alcázar estudia cómo mostrar al visitante. En sus pasillos de los baños se recrean las mazmorras de HBO. Éstas son estancias cerradas.

También el balcón del Estanque de Mercurio, donde tiene lugar una escena que sirvió de promoción para la citada serie, una vista al alcance de pocos. Esta estancia está cerrada pues se accede a ella a través de una escalera de caracol  del siglo XIII, de la época de Alfonso X El Sabio.

Y, entre fotogramas y anécdotas, la visita prevista permite descubrir los paños de azulejos de Cristóbal de Augusta, únicos,  que se hicieron en una fábrica de Triana y que enseñan el porqué de los colores de Sevilla. La visita concluye al llegar al Salón del Maestre, donde se colocó un croma para recrear cómo el Papa se asomaba desde su despacho a la Plaza de San Pedro en The warrior nun.

En el cine no todo es lo que parece ni tampoco aparece todo lo que es. En el Alcázar queda aún mucho por descubrir mientras se recuperan las cifras de récord del año pasado. 2020 comenzó con un incremento de visitantes del 12% y, de no haber sido por la pandemia, hubiera superado este año los 2,5 millones.

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