ACCIDENTE
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Una oportunidad para Sevilla

La antigua cartuja de Santa María de las Cuevas, hoy Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.

05 de mayo 2011 - 05:03

LA importancia histórica del Conjunto Monumental de la antigua Cartuja de Santa María de las Cuevas es un hecho consolidado y reconocido tanto por las instituciones culturales, como por los especialistas y por los ciudadanos. El carácter patrimonial de este conjunto, marcado por su pluralidad de valores y significados, es enorme. Aparece fuera de la ciudad, para hacerse monasterio, ciudad de Dios, luego, se transforma en fábrica, ciudad del trabajo. Del cadencial tañir de las campanas a la apremiante llamada de la sirena de la fábrica. Del modelo social estamental al de las clases. Del predominio productivo de la agrario al de lo industrial. La Cartuja como enclave urbano en lo rural. De estas tensiones, entre lo urbano y lo agrario, entre lo señorial y lo burgués, entre lo artesanal y lo mecánico, surgió una tierra de nadie, el borde, la periferia, constituida por esos dos mundos en movimiento que, desde el paisaje, hoy paisaje histórico-cultural de Santa Mª de las Cuevas, es un extraordinario lugar que ha adquirido una morfología que, al tiempo que se ha ido vaciando de sus componentes funcionales tradicionales, ha ido adquiriendo una renovada fisonomía con incrustaciones de los nuevos tiempos. En la actualidad, los nuevos usos proporcionados a este conjunto, desde su rehabilitación como sede del Pabellón Real para la Exposición Universal de 1992, son los de Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y de Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, funciones que han permitido un enriquecimiento notable en su conocimiento, conservación y apropiación pública. Sin embargo la interpretación que actualmente se hace del proceso histórico de transformación formal y de usos de este conjunto no se corresponde con su diversidad. Por tanto, el potencial de interpretación y comunicación de los hechos allí acontecidos a lo largo de su existencia no se encuentran justamente representados, especialmente en referencia a su pasado industrial como fábrica de cerámica.

Siempre lo mismo. Las ciudades invisibles. El espacio del trabajo como ciudad invisible. Cuando hablamos de revolución industrial pensamos rápidamente en Cataluña, Asturias o el País Vasco. En esos territorios imaginamos un mundo estudiado en los libros, parecido a Inglaterra. Entre brumas, lluvias abundantes y trabajadores que, al alba, con el canasto del almuerzo, se dirigen presurosos y adormilados hacia la gran fábrica. La sirena, el reloj, la cadena de montaje, la huelga… Sin embargo, este escenario histórico también lo encontramos en Sevilla, entre dos luces, cuando la fábrica de cerámica comenzó a funcionar en 1841 y se inicia uno de los periodos más interesantes de la reciente historia de la ciudad que puede ser denominado como la Sevilla de Pickman y que discurre entre 1840 y 1880.

Tras los sucesivos Expedientes de Regulación de Empleo que ha sufrido la Fábrica de Cerámica de la Cartuja Pickman hemos tenido la excelente noticia de su compra por parte de un empresario malagueño. A esta iniciativa hay que prestarle un nuevo apoyo que permita la consolidación de uno de los activos del Patrimonio Cultural más interesantes de Sevilla.

Como ya he expuesto a diversos responsables de las instituciones culturales implicadas (Consejería de Cultura, CAAC, IAPH) se debe realizar una intervención activa sobre el patrimonio industrial asociado a la Cartuja que permita completar la interpretación narrativa del proceso histórico allí acontecido en su completa diacronía. De modo que permita fortalecer el sistema conceptual de sus transformaciones y dotar de contenido real a su imagen simbólico-formal de las chimeneas y los hornos. Para ello propongo que se inicie un proceso marcado por las siguientes líneas de actuación: Promover un nuevo sistema de interpretación patrimonial del Conjunto de Santa María de las Cuevas (CdSMC) basado en un Plan Director que contemple la integridad del sus anteriores usos: religiosos, industriales y de los actuales: de investigación patrimonial y de colección y activismo artístico contemporáneo; Realizar un encuentro científico que actualice el conocimiento asociado al CdSMC y establezca una estrategia de gestión; Instalar una selección de la colección histórica de la Fábrica de Cerámica La Cartuja (declarada BIC en 1996 e integrada en el Museo Nacional de Artes Decorativas) hecho que dotaría al CdSMC de un valor añadido, consistente en recuperar una marca industrial de proyección internacional como es la cerámica de Pickman, y completar, de esta manera, la interpretación patrimonial del conjunto; Producir un nuevo itinerario de visita comprensivo que adopte este punto de vista integral.

Estas iniciativas facilitarían un mejor conocimiento de la contemporaneidad en Sevilla y Andalucía; Pondrían de relieve la trascendencia de la industrialización andaluza escasamente conocida y percibida; Permitirían una lectura diacrónica de nuestro pasado; Ayudarían a la continuidad patrimonial mediante el incentivo que supondría para la Fábrica de Cerámica La Cartuja de Sevilla contar con este extraordinario espacio de proyección internacional; Enriquecería la lectura y usos del CdSMC.

Como dice Caballero Bonald "Somos el tiempo que nos queda". Por tanto hagamos del tiempo memoria, y de los deseos realidades.

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