Sevilla

El proyecto de Policía ciclista cumple una década en el olvido

  • Las ocho bicicletas adquiridas en el año 2007 permanecen aparcadas en un sótano de la Ranilla, sin que el Ayuntamiento contemple darles uso alguno.

Las bicicletas compradas por el Ayuntamiento para la Policía Local, aparcadas en la Jefatura. Las bicicletas compradas por el Ayuntamiento para la Policía Local, aparcadas en la Jefatura.

Las bicicletas compradas por el Ayuntamiento para la Policía Local, aparcadas en la Jefatura. / M.G.

El proyecto de unidad ciclista de la Policía Local de Sevilla cumple diez años en el olvido. Lo único que queda de él son ocho bicicletas que el Ayuntamiento compró en el año 2007 y que llevan una década almacenadas y sin uso. Primero lo estuvieron en la Jefatura de la Policía en la isla de la Cartuja y luego, cuando se hizo la mudanza al nuevo edificio construido en la Ranilla, se dejaron aparcadas en uno de los garajes ubicados en los sótanos del inmueble, como se puede apreciar en una de las imágenes que ilustra esta página.

Todas las bicicletas llevan en sus cuadros el rótulo de la Policía Local y están pintadas con el damero en blanco y carmesí, los colores corporativos que llevaban los coches y motos de la fuerza municipal a mediados de la década pasada. Luego serían sustituidos por otros dameros en blanco y azul, y, ya desde principios del mandato actual, por los colores azul y amarillo que la normativa europea establece para dotar a los indicativos policiales de mayor visibilidad.

El Ayuntamiento pagó aproximadamente unos 1.000 euros por cada uno de estos ciclos y los accesorios con los que venían equipados. Se compraron en la tienda Quiquecicle, que precisamente es propiedad de un policía local. Son bicicletas de trekking, con el cuadro de aluminio, suspensión y varias marchas, y cuentan con un maletín incorporado en la parte de atrás. También se adquirieron cascos y material para la unidad, que sin embargo siempre estuvo lejos de empezar a funcionar. Todas las bicicletas son de la misma talla y no hay ninguna para mujeres.

El Ayuntamiento pagó hace diez años unos mil euros por cada una de las bicicletas

El proyecto surgió a mediados de la década pasada, coincidiendo con la construcción de la extensa red de carril bici de la ciudad. A raíz del éxito de esta nueva infraestructura ciclista, el gobierno local de Alfredo Sánchez Monteseirín planteó la posibilidad de fundar una unidad ciclista de la Policía Local, que se encargaría de vigilar tanto el carril bici como el conjunto monumental de la ciudad y las zonas peatonales y comerciales del centro. El Ayuntamiento se planteó también dotar a la unidad de una sede física en el centro, que en un principio iba a estar ubicada en uno de los quioscos junto los Jardines de Murillo, concretamente el Al Sur, que tendría que rehabilitarse para ello.

El Consistorio buscaba así una imagen de Policía sostenible y moderna, acorde con una ciudad que ya por entonces tenía la red de carriles bici más extensa de España y que pronto estaría entre las cuatro primeras de Europa. El Ayuntamiento no sólo miraba a ciudades como Amsterdam, donde la Policía patrulla en bicicleta. Tenía ejemplos más cercanos, como Córdoba o Palma de Mallorca, en la que las unidades ciclistas estaban muy bien vistas por la ciudadanía.

La idea del Ayuntamiento era la de dotar la unidad con al menos veinte agentes, para que pudieran ir rotando en los turnos. El grupo tenía que tener además un coche de apoyo, para que los policías pudieran patrullar en él cuando las necesidades del servicio o las inclemencias meteorológicas así lo requirieran. Sin embargo, el proyecto sufrió varios problemas, que lo hicieron estancarse hasta quedar prácticamente enterrado.

El primero de estos contratiempos fue la oposición de los agentes. El Ayuntamiento abrió un plazo para que los policías que quisieran formar parte de esta unidad se presentaran de manera voluntaria, pero no se presentó ninguno. Aquello ya obligaba a negociar con los sindicatos y a imponer, manu militari, una serie de condiciones a los policías que fueran destinados a la unidad.

El segundo problema fue la paralización de las obras de la sede de los Jardines de Murillo por motivos económicos. Los trabajos estuvieron años parados y, de hecho, todavía no se ha terminado la obra, que está ya muy avanzada. Ante la imposibilidad de sacar adelante el proyecto de la unidad ciclista de la Policía Local, el Ayuntamiento decidió instalar en el edificio, una vez rehabilitado, el centro integral de la bicicleta. Será una especie de oficina de promoción de este medio de transporte, que también tendrá un taller, un lugar para dejar las bicis y una sala de exposiciones y seminarios.

El 17 de mayo de 2011, cinco días antes de las elecciones municipales que ganaría Juan Ignacio Zoido con la mayoría absoluta más abultada de la democracia en Sevilla, la Policía Local convocaba a la prensa para presentar un proyecto de unidad ciclista. Lo hacía sin aportar ninguna novedad, mostrando una bicicleta de las compradas cuatro años atrás y explicando las ventajas de contar con una patrulla en bicicleta para dar una mayor sensación de presencia policial.

Todas las unidades eran de la misma talla y no había ninguna para mujeres

La llegada de Juan Ignacio Zoido a la Alcaldía tampoco sirvió de impulso al proyecto. Zoido expuso que veía con buenos ojos la creación de una Policía ciclista, pero también habló de una unidad verde que patrullara a caballo por los parques y jardines de la ciudad. El mandato expiró sin novedad. Juan Espadas se mostró partidario de la unidad ciclista en noviembre de 2015, en su primer día de la Policía, pero tampoco ha dado impulso alguno a este proyecto, que ni siquiera está contemplado en la reorganización del cuerpo en la que está trabajando el gobierno local desde hace tiempo.

El Sindicato de la Policía Local de Sevilla (SPLS) y la asociación ciclista A Contramano firmaron este martes un acuerdo para tratar de desbloquear el proyecto. El presidente del SPLS, Roberto Echevarría, pidió al alcalde que mueva ficha para que esta unidad sea una realidad cuanto antes, no sólo por la demanda del uso de la bicicleta que hay en Sevilla, sino también por el ahorro que supondría en cuanto a combustible y reparaciones y la utilidad a la hora de vigilar zonas verdes y peatonales.

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