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El recluta se hizo general

Calle Rioja

Destino. El director de contenidos de Canal Plus que anunció que no dará partidos de Madrid y Barça en abierto hizo la mili en Sevilla en tiempos del Mundial 82.

Álex Martínez-Roig, director de Contenidos de Canal Plus, entre Carlos Martínez y Nacho Aranda.
Francisco Correal

20 de agosto 2012 - 05:03

ES el auténtico Álex de la Iglesia. Álex Martínez-Roig, director de contenidos de Canal Plus, se dirigió a los periodistas desde la llamada Casa del Fútbol, mansión que detenta el monopolio de la retransmisión del fútbol en España y el pasado viernes declaró este deporte materia reservada. Los que somos aficionados del Madrid o del Barcelona tendremos que hacernos del Mirandés o del Alcorcón: los dos equipos que suman 53 de los 81 títulos ligueros disputados no volverán a verse en abierto en las próximas tres temporadas. Vos cobrá, vos cobrá, que dicen que contestaba en su castizo lunfardo Alfredo Di Stéfano cada vez que un árbitro le hacía algún tipo de observación. Ahora, la Saeta Rubia nacido balompédicamente en una España sin televisión o con el blanco y negro en ciernes, tendría que darle la vuelta a la frase: Vos pagá, vos pagá.

El fútbol es el precepto dominical por excelencia, aunque su horario de retransmisiones es mucho más enrevesado que el de las misas de la catedral de Burgos. Una dura competencia, aunque no le falta razón a Pedro Juan Álvarez Barrera, párroco de Ómnium Sanctórum, cuando dice que estadísticamente en España va más gente a misa que a los campos de fútbol. Pero es una afición callada, políticamente incorrecta, casi clandestina. El acuerdo entre Canal Plus y Mediapro devuelve a los aficionados a las catacumbas de Constantino. Los que nos negamos a pagar un euro por ver fútbol en casa y recibimos la lisonja del partido de los lunes, un apasionante Zaragoza-Valladolid, Ebro contra Pisuerga, recordamos con nostalgia la expectación que despertaba la noche de los lunes el resumen de la jornada ofrecido en el programa Ayer Domingo. Ya no es ayer, mañana no ha llegado, que diría Quevedo.

Conocí a Álex Martínez-Roig en Sevilla, donde vino hace más de treinta años para hacer el servicio militar. Más de una vez se puso el atuendo castrense en mi piso de la calle Galera. Simultaneaba el servicio a la Patria con sus pinitos radiofónicos en Radio Sevilla, donde gozamos de su amistad Paco Murillo o Mercedes de Pablos. Supimos entonces que era sobrino de la extraordinaria novelista Montserrat Roig, tempranamente fallecida, autora de la bellísima novela Tiempo de cerezas. Una Semana Santa vino a Sevilla la madre de Alex, hermana de Montserrat, tan hermosa como ella, y con la que compartimos el apoteósico regreso del Cachorro un Viernes Santo hasta su capilla. Creo que el padre de Álex trabajaba en el doblaje de películas y alguna vez oí que le había puesto la voz a Humphrey Bogart.

Entró en El País y en la sección de Deportes. Un día, el hoy académico Juan Luis Cebrián, que entonces dirigía el periódico, convocó a los reporteros deportivos y preguntó si a alguien le gustaba el tenis. El paso al frente de Álex Martínez-Roig cambió su vida. Aún no había nacido Rafa Nadal, y el entonces joven periodista, el sobrino de la novelista, se recorrió el mundo entero como especialista en mates, redes y raquetas. Iba creciendo una nueva generación de tenistas que se le subieron a las barbas a Estados Unidos y Álex, aquel bisoño reportero catalán que probó las delicias gastronómicas de Casa Salva, fue haciendo su particular Grand Slam en tiempos de Wilander. Después pasó por el dominical del periódico fundado por Ortega Spottorno y puso en marcha El País de las Tentaciones.

Conservo un buen recuerdo de su paso por Sevilla, recluta casi niño, aquellos cambios de vestuario en el Arenal de Sevilla, y no le guardo rencor aunque ahora me haya devuelto a la clandestinidad o me obligue a hacerme forofo del Mirandés. Aquel soldado hace de portavoz de quienes han decidido darle un cuartelazo al fútbol. Sólo para abonados. Yo tengo el bonobús, aunque ya caducó el que me entregó hace años el ex delegado de Tráfico y Transportes Blas Ballesteros. Tendría que sacarme el bono-plus si no quiero quedarme petrificado en la prehistoria de Calpe-De Felipe-Sanchis.

Álex Martínez-Roig hizo la mili en el tiempo que media entre el 23-F y el Mundial de España, que daba todos los partidos en abierto, aunque Joel, el norteamericano que teníamos acogido en casa en un intercambio de terceros, se puso a tocar los mandos y se lo cargó. Paradojas de la vida. Y eso que era el opio del pueblo. Pues con tanto acaparar van a dejar en pañales las plantaciones de Afganistán. El régimen de Franco era de partido único y de un único partido (televisado). En esta sociedad plural hay muchos partidos y un solo cobrador verdadero.

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