"La solidaridad crece como respuesta social a la crisis"

Son y están

Abogado del Estado que dirigió los servicios jurídicos de la Expo 92 y Agesa, ateneísta, ex hermano mayor de San Esteban y pregonero de la Semana Santa, está al frente de 30 voluntarios que colaboran con el Arzobispado en orientar a desempleados para que hallen trabajo o darles microcréditos que les permitan autoemplearse

13 de diciembre 2009 - 05:03

EN su personalidad, la discreción no es sólo un estilo de comportarse profesionalmente sino también un talante de continuo proceder. Prefiere trabajar sin relumbrón que estar en el escaparate. Su cometido al frente de esta fundación ha ahondado el amplio conocimiento que ya tenía de la sociedad sevillana. Porque el paro que entra por la puerta del Arzobispado no es estadística aleatoria y numerología, sino miradas de hombres y mujeres cuyo tercer apellido es el estigma de la pobreza.

Manuel Navarro Palacios nació en Sevilla hace 72 años y desde hace tres generaciones la vida de su familia gira alrededor de la Alfalfa. Vio la luz en la Plaza de la Pescadería y ahora reside en la Cuesta del Rosario, estando ligado a la Parroquia de San Isidoro. Tiene cuatro hijos y ocho nietos. Su padre, Manuel Navarro, fue catedrático de piano del Conservatorio de Sevilla y director de la Orquesta Bética. Participó en 1923, tocando el clavicémbalo, en el estreno del Retablo de Maese Pedro, de Falla.

Estudió en los Escolapios y eligió entrar en la carrera de Derecho. Por ascendencia familiar era muy aficionado a la música y participó en la fundación de Juventudes Musicales. Tiene un gran recuerdo de los profesores que le marcaron humana y académicamente en una Facultad de Derecho plagada de de nombres ilustres: Ramón Carande, Manuel Giménez Fernández, Francisco de Pelsmaeker, Manuel Clavero, Mariano Aguilar Navarro, Faustino Gutiérrez Alviz, Juan Manzano,... "Tuve la suerte de acudir a cursos de verano en La Rábida y allí pude entablar una relación más personal con algunos de ellos. Me siento muy orgulloso de ser parte de una promoción en la que se forjó la amistad con otros compañeros como Luis Uruñuela, Álvaro Villagrán, Santiago Romero Bustillo, José Cuenca Anaya, José Antonio Iturriaga, entre otros".

Optó por hacer oposiciones a la abogacía del Estado. Ingresó en 1964. "Mi primer destino fue Cáceres. En 1967 pasé a Jerez y en 1973 ya logré estar en Sevilla, siempre quise seguir en mi ciudad natal".

En 1985, Manuel Olivencia le llama para incorporarse al equipo jurídico de la Expo 92, "estuve hasta el final y rindo tributo al gran trabajo de Olivencia. De 1993 hasta 2006 también he trabajado para Agesa. En ambas sociedades estatales he sido secretario del consejo de administración y director de los servicios jurídicos. También lo fui de Cartuja 93 hasta que dejó de ser estatal para convertirse en una entidad andaluza".

-¿Cómo se creó la Fundación Spínola de Lucha contra el Paro?

-Fue en 1990 a instancias del arzobispo Amigo. Forma parte del Secretariado de Acción Social, que es una de las delegaciones del Arzobispado. Engloba a Justicia y Paz, al Instituto Gómez Millán de formación sociopolítica, a Edupaz y a la Fundación Spínola. Es una fundación de derecho canónico. El primer presidente fue el notario Rafael Leña Fernández y desde 1995 yo la presido, estoy próximo a terminar mi etapa, para dar paso a otras personas.

-¿Qué servicios presta?

-Sus principales funciones son sensibilizar a la sociedad ante el problema del paro, realizar estudios y fomentar proyectos para la creación de negocios que sean el sustento de personas y familias sin otros ingresos. Los ingresos son sobre todo a través de donativos y nunca por subvenciones. Nuestros medios son modestos. Damos un servicio de asesoramiento a quienes acuden a nosotros y le ayudamos a poner en marcha una actividad económica. Si se concreta el proyecto, se le concede un microcrédito, sin ningún tipo de interés, mediante un pacto de confianza para que esa persona posteriormente vaya devolviendo la cantidad recibida, que será transferida al microcrédito concedido a otra persona, para que prosiga la cadena de solidaridad. Los microcréditos que damos oscilan entre los 3.000 y los 15.000 euros.

-¿Le ha servido para ponerlo rostro al paro?

-La abundancia de estadísticas desnaturaliza el drama del paro y favorece el peligro de insensibilizarnos.

-¿Qué actividades laborales ponen en marcha?

-Se suelen otorgar para poner una imprenta, una óptica, una frutería, un taller de joyería, para tener una furgoneta con la que hacer servicios de reparto, etc. Unos logran que su negocio prospere, otros no. En 2009 hemos impulsado 17 proyectos y se ultiman 4 más. Ha aumentado la cantidad a través de donativos.

-¿A su juicio, está aumentando la solidaridad entre los sevillanos ante la magnitud de la crisis?

-Sí, y me lo corroboran desde otras instancias ligadas a la ayuda a desfavorecidos. Aumenta la solidaridad, hay fuerte conciencia social sobre la necesidad de ayudar.

-¿Su labor tiene pátina religiosa?

-Damos una atención sin ningún componente religioso o ideológico. Tenemos unos 30 colaboradores. La relación es muy personal. Los voluntarios son jubilados en su mayor parte y ejercen de esta manera su compromiso social. Procuramos especializarnos y no incurrir en el error de intentar hacer lo que ya hacen bien otros. Por ejemplo, descartamos poner en marcha una escuela de formación porque ya las hay desde las administraciones públicas. Sí les ofrecemos, por contra, un curso de técnicas de búsqueda de empleo.

-¿Cómo acceden a ustedes?

-Se acoge a personas que llegan directamente o enviados por las parroquias. También acuden inmigrantes. La parroquia debe ser el lugar de acogida y recepción, no sólo para el creyente, sino para cualquier ciudadano sean cuales sean sus ideas y creencias. Me consta que las hay con gran sensibilidad hacia el prójimo.

-¿Por qué nuestra sociedad tiene incapacidad estructural de crear empleo estable incluso cuando vive períodos de crecimiento?

-En todos los estudios sociológicos, el paro es el primer problema para los andaluces, siempre desde hace 15 años. Es un objetivo de la concertación social, sí, y se firman pactos entre los agentes sociales, pero está claro que pese a lo angustioso que es el estigma del paro para muchas personas, no existe en Andalucía un pacto social con la suficiente fuerza para que la sociedad sea capaz de generar más y mejor empleo.

-En el reciente Encuentro de Laicos, con el arzobispo Asenjo presente, Enriqueta Vila le pidió con claridad a la jerarquía eclesiástica que se ponga al día en la incorporación de la mujer a la Iglesia a todos los efectos. ¿Qué opina?

-Estuve presente, y las palabras de Enriqueta Vila iban en la línea de pedirle a la Iglesia que se abra a la sociedad, y, además, reivindicando el protagonismo del laico en la acción de la Iglesia. No debemos perder la perspectiva de lo que ha cambiado la sociedad, y la propia Iglesia, en los últimos 40-50 años. Con el tiempo, se irá por el camino de la equiparación de la mujer dentro de la Iglesia, también en la ordenación de mujeres para el sacerdocio. Veamos un tema menor como el de las nazarenas. Parecía algo complicado, y no ha pasado nada traumático desde el cambio de reglas para que tengan igualmente el derecho de procesionar.

-¿Está de acuerdo con la propuesta del hermano mayor de Pasión para sacar las cofradías sin las imágenes titulares en caso de lluvia o riesgo de aguaceros?

-La propuesta de Criado es sensata y abre camino. La tradición dice otra cosa, pero el protagonismo es de la hermandad, y la hermandad la componen los hermanos que procesionan y van a la Catedral en estación de penitencia. Tienen sus imágenes titulares, pero ellos son los protagonistas.

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