Sevilla

La tensión vecinal por los problemas con los 'sin techo' se recrudece en la Macarena

  • El Ayuntamiento anuncia un refuerzo de las intervenciones con las personas sin hogar en la zona del albergue

  • Los vecinos valoran la medida pero recuerdan que es un plan antiguo y critican que, en menos de 48 horas, se hagan tres inspecciones en los negocios de los vecinos que están liderando las protestas

La calle Don Fadrique en la Macarena. La calle Don Fadrique en la Macarena.

La calle Don Fadrique en la Macarena. / Juan Carlos Muñoz

La tensión vecinal en la Macarena por los problemas y continuos incidentes con los indigentes que se concentran en el entorno del albergue municipal en la calle Perafán de Rivera no cesa. El Ayuntamiento ha anunciado esta semana un refuerzo de las intervenciones con las personas sin hogar que causan estas molestias a los vecinos que ha sido acogida con cierto escepticismo por los afectados, ya que consideran que se trata de una promesa que se repite desde el año 2013 y que ahora "lo sacan como si fuera algo nuevo".

Los afectados aseguran que la situación está llegando a un "extremo incomprensible" y denuncian que la Policía Local "no acude" a sus llamadas pero sí mantienen a raya las inspecciones municipales en los negocios de la zona cuyos propietarios son socios y miembros de la Asociación de vecinos y comerciantes de la Macarena, asociación que lidera las protestas por la situación del barrio.

En este sentido, uno de los negocios afectados ha explicado a Diario de Sevilla que, tras unas protestas que llevaron a cabo la semana pasada, han sido tres los establecimientos, en concreto tres bares, que han sido sometidos a tres inspecciones en menos de 48 horas.

"Estamos de acuerdo con que se realicen las inspecciones porque los negocios tenemos que estar controlados, pero es demasiada casualidad que nos hagan tres en menos de 48 horas tras las protestas que llevamos a cabo la semana pasada. Es un gasto de recursos donde ya han comprobado que está todo en regla", afirma.

Los propietarios de uno de estos bares han explicado incluso que el pasado sábado llamaron a la Policía Local por una aglomeración de unas 15 personas bebiendo en la calle Carranza y que "los agentes no acudieron" mientras, asegura, "se encontraban a escasos metros haciendo una inspección a un establecimiento que había sido inspeccionado un día antes".

Ante una presión social cada vez más latente y en busca del bienestar de los vecinos, el delegado de Bienestar Social, Empleo y Planes Integrales de Transformación Social, Juan Manuel Flores, ha informado esta misma semana de la puesta en marcha por parte del Ayuntamiento de una estrategia para abordar la situación de las personas sin hogar para los próximos años a través de la veintena de entidades que trabajan con este colectivo en Sevilla.

Siguiendo esta iniciativa, el concejal asegura que, pese a la insistencia de los trabajos de calle son las personas las que tienen aceptar si quieren acudir a estos recursos municipales. "Las personas que están en la calle tienen libertad individual y, si no rompen las leyes, tienen también derecho a uso y disfrute de la ciudad aunque a veces no guste su aspecto", sentencia.

El concejal explicó que el Consistorio trabaja en ir redistribuyendo los recursos para este colectivo en otras zonas de la ciudad y comprende la celeridad que piden los afectados: "Hay vecinos que quieren más inmediatez de lo que recomiendan los tiempos para mover este tipo de asuntos".

Mientras tanto, las personas que viven o trabajan en el entorno del albergue municipal denuncian vivir atemorizados y sufrir multitud de incidentes en cualquier momento del día. Aseguran que "estas personas menudean con drogas, practican sexo e incluso defecan en la calle a plena luz del día y ante la mirada de cualquiera". Los afectados manifiestan estar cansados de sufrir "agresiones, vejaciones e intimidación" por parte de esta personas casi a diario mientras "la Policía no acude o llega tarde".

"Nos han llegado a echar orines por encima cuando les hemos recriminado que no ocupen las puertas de nuestras casas o negocios", sentencia una vecina afectada.

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