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PSOE

El triunfo de Espadas en las primarias abre la batalla en el Ayuntamiento de Sevilla

  • El posible adelanto electoral y el tiempo que resta aún de mandato apuntan a un alcalde accidental que saldrá del propio equipo de gobierno

  • Sonia Gaya, alineada con Susana Díaz, pierde sus puntos tras la derrota y Muñoz y Cabrera son los nombres sobre la mesa

Entre el equipo que se situó junto a Espadas en su comparecencia tras conocerse los resultados se ve a los ediles Antonio Muñoz y Adela Castaño.

Entre el equipo que se situó junto a Espadas en su comparecencia tras conocerse los resultados se ve a los ediles Antonio Muñoz y Adela Castaño. / Efe

Juan Espadas no dejará la Alcaldía de Sevilla hasta que no presente oficialmente su candidatura para presidir  la Junta de Andalucía. Y así lo ha confirmado tras vencer a Susana Díaz el domingo en las primarias del PSOE andaluz. Ese momento llegará dos meses antes de la celebración de las elecciones autonómicas y, mientras tanto, seguirá al frente del gobierno municipal. ¿Y cuánto tiempo es eso? Si no hay adelanto, queda un año y medio por delante, pero, si ello se precipita, el momento para dar el paso podría llegar incluso a primeros del próximo septiembre.

Lo que está claro es que la victoria del alcalde en las primarias de su partido para presidir la Junta de Andalucía y que lo presentan ya como próximo secretario general del PSOE andaluz abre también un nuevo tiempo en el Ayuntamiento de Sevilla, donde antes o después Espadas tendrá un sustituto para concluir el mandato. El movimiento se acelerará en las próximas semanas y abrirá una nueva batalla que, de momento, no ha trascendido, pues se dirime con discreción y la consigna de unidad que ha presidido la campaña a las primarias de Espadas. Un nuevo tono que el socialista quiere mantener en todos los niveles.

Quedan exactamente dos años para que el mandato se agote y, por tanto, el relevo deberá salir del propio equipo de gobierno. Será un alcalde accidental que se sienta en estos momentos en el salón de plenos y esa condición estrecha bastante el cerco. Un candidato externo tendría que llegar al final del mandato y las elecciones municipales están previstas para mayo de 2023.

Antonio Muñoz vota en su agrupación el pasado domingo. Antonio Muñoz vota en su agrupación el pasado domingo.

Antonio Muñoz vota en su agrupación el pasado domingo. / José Ángel García

Con perfil y garantías para sustituir al alcalde se habían situado en los últimos meses tres personas: los concejales que soportan los pilares del gobierno, Antonio Muñoz y Juan Carlos Cabrera; y la primera teniente de alcalde, la número dos a todos los efectos, Sonia Gaya, que habría quedado descartada al situarse al lado de Susana Díaz, la derrotada en la batalla de las primarias. A los otros dos ediles se les achaca que se sitúan en los dos extremos de la Sevilla dual. Y precisamente eso, cubrir bien los dos flancos, había sido el gran valor aportado por ambos.

Pero la Alcaldía requiere de un perfil más redondo y capaz de sintonizar sin problema con todas las Sevillas. Cabrera engancha con el lado más conservador del electorado, pero eso a su vez es un sesgo importante en un gobierno local que lleva un tiempo trabajándose la imagen de ciudad abierta, diversa, moderna y referente internacional más allá de la Sevilla eterna y las tradiciones. Y, en este sentido, tal vez Muñoz se adapta mejor a las exigencias. En su contra juega que el peso orgánico de Cabrera es mucho mayor, pero a favor cuenta también con la gran confianza depositada en él por Espadas, que, ahora que será el secretario general del partido, tendrá todo el poder en su mano para tomar decisiones. Muñoz presenta, además, como baza su gestión en el Ayuntamiento que, sin duda, es la que ha aportado el sello más visible al gobierno municipal. Podría decirse que el marchamo de Espadas, al margen del diseño del urbanismo, tiene mucho que ver con la proyección internacional que ha favorecido la política cultural y turística en Sevilla. Y ahí está la mano de Muñoz.

Al lado de Espadas en esta campaña de las primarias han estado muy activos orgánicamente Juan Cabrera y Adela Muñoz, que acompañaron también al alcalde en la noche del domingo en San Vicente para festejar el triunfo, entre otros concejales, como Clara Isabel Macías, David Guevara, Fran Páez o Carmen Fuentes. Allí Espadas compareció con su equipo y, como todo tiene una lectura, en primera fila, en un lugar destacado junto a Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que tampoco se descarta en el partido como sustituto, estaba Antonio Muñoz, en quien el alcalde delega cada vez con más frecuencia temas y representación en distintos foros dentro y fuera de la ciudad.

No obstante, en el entorno del alcalde se insiste en que todavía no ha llegado el momento de abrir este melón, pues Espadas tiene aún otros asuntos de urgencia que solventar en el partido y que se traducirán probablemente en cambios en el grupo parlamentario, por ejemplo. No parece probable que haya reformas sustanciales en el gobierno municipal, a no ser que fuera la salida de Gaya, pues la gran mayoría de los ediles socialistas están alineados con la corriente de Espadas. De hecho, en la lista de concejales electos que forman hoy el gobierno ya figuraban, cuando aún Espadas y Díaz se situaban en el mismo bando, dos sanchistas: Fran Páez y Carmen Fuentes. Y a lo largo de este proceso interno sólo tres ediles han declarado seguir siendo susanistas: Sonia Gaya, Nani Aguilar, de la misma agrupación que la expresidenta, y Juan Antonio Barrionuevo.

Escenarios inciertos: si el PSOE pierde la Junta deberá apostar muy fuerte por la Alcaldía

Juan Carlos Cabrera atiende las declaraciones de María Jesús Montero, tras votar en el proceso de primarias. Juan Carlos Cabrera atiende las declaraciones de María Jesús Montero, tras votar en el proceso de primarias.

Juan Carlos Cabrera atiende las declaraciones de María Jesús Montero, tras votar en el proceso de primarias. / José Ángel García

Pero el desenlace de las primarias hace inevitable que el movimiento se inicie ante la posibilidad de un adelanto electoral, con todas las cautelas porque ninguno de los concejales cuyos nombres están sobre la mesa quiere acabar quemado. Un candidato interno para concluir el mandato permitirá a la dirección del PSOE ponerlo a prueba y, en caso de que no funcione, buscar un relevo externo para las elecciones de 2023.

Aún hay tiempo para fabricar uno nuevo y, de hecho, para testar otras opciones porque, aunque Espadas ya está al frente del partido, todavía tiene que pelear en unas elecciones autonómicas que en cualquier caso serían antes de las municipales. Y, en función del resultado, el escenario municipal será uno u otro, pues cabe la posibilidad de que, ante una derrota, el partido se vuelque en mantener a toda costa la Alcaldía de Sevilla, la más importante para los socialistas en España. Y es ahí donde en algunos círculos se apunta a la necesidad de una opción como María Jesús Montero  o alguna otra que podría mantenerse tapada hasta última hora con una trayectoria acertada  o, al menos, con un carisma similar.

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